Así fue la carrera del Canal de Isabel II para llevar el agua a un Madrid en constante crecimiento
Desde su puesta en marcha en 1858, las infraestructuras tuvieron que estar en constante expansión hasta la creación del Embalse de El Atazar en 1972

Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, sobre el Canal de Isabel II y su importancia
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Comunidad de Madrid
Este año se conmemora el 175º aniversario de la creación del Canal de Isabel II, la infraestructura que suministra agua a la población madrileña desde 1858. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha presidido en la central hidroeléctrica de Torrelaguna un acto en el que ha calificado al canal como “uno de los tesoros más preciados de los madrileños”. La conmemoración ha servido para repasar su historia y el complicado desafío que supuso garantizar el abastecimiento de agua en una ciudad en constante crecimiento.
En pleno siglo XIX, en un Madrid que apenas supera los 200.000 habitantes, el abastecimiento de agua empieza a ser insuficiente. Los ‘viajes del agua’, aquellas galerías subterráneas que conducen el suministro desde el subsuelo a las plazas públicas, solo garantizan 7 litros por habitante, unas cifras muy alejadas de las de otras urbes europeas. Ante esta tesitura, en el año 1841 el ministro Bravo Murillo crea una Comisión de Traída del Agua dirigida por Juan Rufo y Juan de Ribera, los arquitectos que proponen construir un viaducto de más de 70 kilómetros que transporte el agua desde el río Lozoya hasta la ciudad de Madrid. Una propuesta que es recibida con entusiasmo y que, tras el Real Decreto del 18 de junio de 1851, marca el nacimiento del Canal de Isabel II.
De la primera piedra en Pontón de la Oliva a la llegada del agua a la calle San Bernardo
La construcción del canal comenzó ese mismo mes de agosto con la puesta de la primera piedra de la presa del Pontón de la Oliva –una estructura de 27 metros de altura–, aunque no sería hasta siete años después, un 24 de junio de 1958, cuando el agua por fin llegaría a Madrid. Las personas que presenciaron aquel día cómo el suministro llegaba hasta la fuente de la Calle San Bernardo lo calificaron como “un río puesto en pie".
A partir de este momento se inicia una carrera en la que el Canal de Isabel II trata de abastecer a una ciudad en constante crecimiento como Madrid. Pronto las primeras infraestructuras construidas son insuficientes y hay que crear nuevas, entre ellas la Presa del Villar o el Depósito Mayor. En las siguientes décadas también se producen hitos importantes en la historia del canal, como la construcción del primer depósito elevado, que permite el suministro de los nuevos barrios como Salamanca y Cuatro Caminos, o de la Central Hidroeléctrica de Torrelaguna, en 1913.
Tras la Guerra Civil, Madrid sigue creciendo
Tras la Guerra Civil, la población en Madrid ha aumentado más allá de los 600.000 habitantes. Un crecimiento demográfico que también vino acompañado de un incremento en el número de parques y jardines o de la llegada del baño propio en viviendas, circunstancias que también contribuyen a una mayor demanda de agua. Igualmente, se retoman las obras que se habían paralizado a causa del conflicto armado. En este sentido, destaca la construcción del Canal Alto o el Canal de Este, que garantizaban el suministro tanto en la zona norte como en el sur de la ciudad, además del segundo depósito elevado, ubicado en Plaza de Castilla.
La solución: construir una presa de más de 130 metros de altura
Con la sequía de mitad de la década de los 40, se redacta el proyecto de emergencia para la construcción del embalse de Riosequillo. Aunque no sería hasta los 60, con un Madrid en pleno auge, cuando se planteó un proyecto que garantizase el suministro de agua de toda la población a largo plazo, el Embalse de El Atazar. Esta presa vino a ser la “joya de la corona” del Canal de Isabel II, con 134 metros de altura y una capacidad de embalse de 426 hectómetros cúbicos de agua. Su inauguración se produjo en 1972 y con ella se dio por asegurado el abastecimiento de agua en la ciudad de Madrid.

Xabier Beitia
Graduado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, desde 2022 trabaja como redactor en...




