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Que el dedo no nos impida ver la luna

La editorial deportiva de los lunes

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Benidorm

Sería bueno que los medios de comunicación y aquellos que los hacemos, ya sea sentados tras una cámara, un teclado o, como en este caso, un micrófono; nos paráramos de vez en cuando a reflexionar si aquello que sabemos que nos va a dar audiencia, lo que nos regala un buen y llamativo titular, lo que se va a convertir en un bombazo ‘clickbaiter’ en las redes sociales es, realmente, digno de ser publicado y publicitado.

Como a todos ustedes, a nosotros nuestros jefes también nos presionan. Quieren, claro, resultados y esos, en nuestro ámbito, llegan en forma de audiencias, ejemplares vendidos, visitas a webs y seguidores en redes sociales. Y eso hace que en ocasiones, unos y otros, soldados rasos y oficiales con mando en plaza, nos dejemos llevar por lo que sabemos que va a funcionar sin reflexionar en profundidad sobre sus consecuencias.

El que les habla, como muchos de ustedes, ha seguido con enorme interés la evolución de la selección española de baloncesto en el recién terminado Eurobasket comprobando, con enorme satisfacción, que, al igual que ha pasado ya en otras especialidades deportivas, aquí también hay un relevo que hasta no hace tanto parecía imposible.

Ilusionado tras la victoria ante Alemania, iluso de mí, se me ocurrió escribir en Twitter una simple frase. “Pues parece que sí había relevo, ¿no?”. Eso fue todo lo que puse. ¿Atrevido? ¿Provocativo? ¿Polémico? Yo creo que no. Pero no pasó mucho rato hasta que me recordaron que el relevo había llegado por el fichaje, al parecer de algunos poco moral, de Lorenzo Brown.

Mi opinión personal sobre si este tipo de fichajes tienen cabida en una selección nacional me la voy a guardar porque creo que no tengo los elementos de juicio suficientes como para argumentar con solvencia sobre el asunto y, sobre todo, porque creo que a nadie le va a interesar lo que yo tenga que decir.

Lo único que diré al respecto es que si la normativa lo permite, sólo hay dos opciones: seguir con la misma normativa o, si es defectuosa, cambiarla. Mientras tanto, cada cual podrá hacer uso de los huecos existentes en la misma para sacar el máximo provecho de cada situación, que es de lo que se trata el deporte de elite.

Pero ese debate estéril sobre Lorenzo Brown y su nacionalización exprés, como aquella de un tal Johan Mühlegg, que se convirtió en Juanito de la noche a la mañana y que, tras ser sorprendido con alguna que otra sustancia no permitida en su organimos, volvió a ser Johan; es el dedo que no nos deja ver la luna.

Les propongo que miremos a la luna. Al relevo que sí existe. A una nueva generación de tenistas, baloncestistas, futbolistas, ciclistas, nadadores, balonmanistas… que vienen desde abajo con fuerza y con ganas de derrocar y jubilar a esa vieja guardia que tantísimas alegrías nos dio hasta hace bien poco y que, es ley de vida, está haciendo ya mutis por el foro.

Miremos, incluso, más allá. A los que jubilarán a los que llegan ahora. A la base. A esa que ha sido premiada el pasado viernes en l’Alfàs del Pi, con María Cortés y Héctor Álvarez a la cabeza. A esa que mira con ilusión cómo los dos equipos del vóley local se han metido en las finales de la Copa Comunitat. A esa que sueña con llamar la atención de Fernando Latorre y vestir en breve la elástica del equipo de la Liga Asobal. A esa que sabe que antes de ir al Bernabéu, al Camp Nou o al Metropolitano, deberá pasar por el Camilo Cano y, con suerte, lo hará vistiendo los colores de La Nucía.

Sirva esta editorial de los lunes para reivindicar el trabajo de esos chicos y chicas todavía adolescentes que sueñan con llegar lejos en sus vidas deportivas. Para reconocer el trabajo callado y anónimo de entrenadores que, cuando sus pupilos crezcan y se conviertan en estrellas, quedarán olvidados. Para todos esos jardineros y responsables de mantenimientos que permiten que cada día miles de niños y niñas practiquen deporte en los distintos pueblos de la Marina Baixa.

Sirva, en fin, esta editorial, para olvidarnos del dedo y mirar a la luna. Porque si España ha ganado, una vez más, el Eurobasket no es sólo por Lorenzo Brown. Es porque en toda España hay centenares o miles de entusiastas del baloncesto empeñados en invertir su tiempo y esfuerzo en formar a las futuras estrellas.

Y es de esos héroes anónimos de los que nos queremos ocupar prioritariamente en Ser Deportivos Marina Baixa. Es a ellos a los que les queremos dedicar nuestro tiempo de radio y nuestro esfuerzo. Hablamos, claro, de los resultados de los primeros equipos y sus progresos en sus competiciones, pero eso es sólo la punta del iceberg.

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