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Las excavaciones arqueológicas en la plaza de Cisneros (por Pepa Pascual)

En La València Olvidada nos trasladamos hasta la plaza de Cisneros, anteriormente llamada de San Gil, en la que se realizó una excavación arqueológica a finales de los años 80 del siglo pasado

La València Olvidada (17/04/2024)

La València Olvidada (17/04/2024)

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Nos trasladamos has la Plaza de Cisneros, anteriormente llamada de San Gil por una capilla que había aquí dedicada a este santo, pero no vamos a hablar sobre la ella sino de una excavación arqueológica que se llevó a cabo a finales de los años 80 del siglo pasado en el nº 6 de esta plaza y de los resultados que se obtuvieron.

Se llegó hasta a una profundidad de cinco metros desde el nivel actual, hasta alcanzar los niveles fundacionales de la ciudad y se recuperaron abundantes piezas arqueológicas, algunas únicas.

Los niveles más antiguos se corresponden con la instalación de los primeros colonos que llegaron para la fundación de Valentia a partir del año 138 a. C. y que levantaron las primeras estructuras para establecerse aquí y que consistían en edificaciones bastante precarias como cabañas con postes de madera y también grandes barracones divididos interiormente en habitaciones y una gran estancia que servía como cocina. Por delante de estos se colocó una empalizada de protección cuando aún no se había construido la primera muralla de época romano-republicana.

Excavaciones en la plaza de Cisneros de València

Excavaciones en la plaza de Cisneros de València / Archivo del SIAM

Los ajuares recuperados en estas primeras construcciones han proporcionado mucha información sobre los primeros pobladores que se instalaron en el suelo de nuestra ciudad. Mayoritariamente estaban formados por cerámicas procedentes del sur de Italia, de la zona de la Campania, lo que ha permitido, junto con el estudio de los ritos de enterramiento practicados, establecer claramente su procedencia itálica.

La recuperación de abundante cerámica ibérica en los mismos niveles, indica que había un intercambio fluido de productos con los indígenas que poblaban el territorio valenciano, pero en ningún caso hay que relacionar estos restos con la existencia de una anterior ciudad íbera en el mismo lugar donde se fundó Valentia.

El final de este período viene marcado por la guerra civil en Roma entre los partidarios del partido senatorial de Sila y los del popular representado por Mario y Sertorio, y que se trasladó también a Hispania. Valencia tomó partido por este último, lo que provocó la destrucción de la ciudad en el año 75 a. C. por las tropas del general Pompeyo, hecho que se vió reflejado en la excavación por un potente nivel de incendio y destrucción en el que se encontraron restos humanos junto a elementos de carácter militar como puntas de flecha, parte de un escudo o proyectiles de piedra para catapulta.

De entre todos estos hallazgos hay que destacar una magnífica tinaja ibérica entera conocida como el vaso del ciclo de la vida, con una decoración pintada en color rojo que representa una figura fantástica de grandes dimensiones con cabeza y brazos humanos y cuerpo de animal que parece que esté dando a luz a otras figuras similares, pero estas de tamaño más reducido, armadas con casco y jabalina. El resto de la vasija presenta otra escena bien diferente en la que se aprecia un caballo adulto y un gallo huyendo de un lobo que los acecha. La interpretación de estas escenas es complicada y se ha interpretado como una alegoría del nacimiento o del renacer de Valentia después de su destrucción. Es una pieza única que se puede ver en el Museu d’Història de València.

Vasija encontrada en las excavaciones de la plaza de Cisneros (València)

Vasija encontrada en las excavaciones de la plaza de Cisneros (València) / Archivo del SIAM

Tras unos años de abandono la ciudad se va recuperando y durante el Alto Imperio alcanza una floreciente vida urbana. En el lugar donde estamos había dos calles paralelas y entre ambas se instaló un macellum o edificio público dedicado a mercado del que se conservaban la entrada porticada, un patio central y 15 tiendas y zonas de almacenamiento, así como varios talleres dedicados a la producción de vidrio.

Entre los siglos VI y VII d. C. decaen todos estos edificios y el lugar queda medio abandonado y solo se excavan unos cuantos silos destinados al almacenamiento de grano. No será hasta el siglo X, ya bajo el dominio musulmán, cuando se urbaniza de nuevo la zona y se construye un conjunto de casas articuladas por un atzucat o calle sin salida. Entre las piezas de ajuar recuperadas cabe destacar un fragmento de celadón o porcelana china del siglo X, perteneciente a la dinastía Sung y que, por el momento, es el fragmento de porcelana oriental más antiguo localizado en Europa.

Tras la conquista cristiana, el solar quedó englobado en el barrio de Daroca y adscrito a la parroquia de San Lorenzo, cuya iglesia tenemos muy cerca. Por su parte, la Cartuja de Portaceli compró varias viviendas anteriores para establecer aquí su Casa Procura a partir de 1427. Colindante con este edificio se encontraba el cementerio de San Lorenzo que estuvo en uso desde el siglo XIV hasta el siglo XIX. Ocupaba unos 200 m² y se excavaron 243 tumbas individuales y 69 secundarias, extrayéndose más de 700 esqueletos. En las tumbas se encontraron abundantes objetos del ajuar funerario como amuletos de azabache, un colgante con la mano de Fátima, pendientes, anillos, monedas, rosarios, medallas, crucifijos, etc.

Podemos comentar algunas particularidades detectadas en los enterramientos: así en algunas tumbas de encontraron veneras o conchas puestas sobre el cuerpo, lo que significaba que el difunto había hecho peregrinaje a la tumba de Santiago. En otro enterramiento del siglo XVI el esqueleto conservaba una argolla de hierro en una de las piernas, lo que se ha interpretado como que el cuerpo debería pertenecer a un esclavo. En una fosa común del siglo XVIII aparecieron varios individuos masculinos con lesiones en el cráneo realizadas por una espada, otros presentaban en los huesos signos de haber padecido sífilis e incluso se detectó un caso de enanismo.

Restos de una tumba en las excavaciones de la plaza de Cisneros de València

Restos de una tumba en las excavaciones de la plaza de Cisneros de València / Archivo del SIAM

La anterior casa Procura de Portaceli fue adquirida por Tomás Daroqui y se convirtió en una finca de vecinos ya en época moderna y como curiosidad decir que en el bajo se instaló un taller de reparación de coches donde se rodó una escena de la película El Chico que robó un millón, del año 1960.

Todo un recorrido rápido por un edificio por el que han transcurrido muchas historias y que gracias a la arqueología se han podido conocer.

Pero este no es un caso único, cada solar, cada edificio que se investiga nos aporta conocimiento sobre nuestro pasado y por el contrario cada lugar que se destruye sin hacer estos estudios es parte del patrimonio de todos que desaparece para siempre.

Texto: Pepa Pascual

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Quique Lencina

Quique Lencina

Filólogo de formación y locutor de profesión, actualmente forma parte del equipo digital de Radio Valencia...

 
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