Callejeando: La plaza de Vicente Iborra en los solares de la casa de la Misericordia
El empresario valenciano Vicente Iborra fue uno de los promotores de la urbanización de los solares de la Misericordia cuando esta fue derribada en 1949

Callejeando: La plaza de Vicente Iborra en los solares de la casa de la Misericordia (29/12/2025)
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València
La Casa de la Misericordia de València fue durante casi tres siglos algo más que un establecimiento caritativo: representó una idea de ciudad y de comunidad. Fundada en 1670, en pleno centro histórico, esta institución benéfica acogió a pobres, huérfanos y marginados en una Valencia que entendía la asistencia social como una responsabilidad colectiva. Sin embargo, en 1949 el inmueble fue derribado por decisión del Ayuntamiento franquista, poniendo fin a una larga historia y abriendo un vacío urbano que pronto se convertiría en objeto de deseo para intereses inmobiliarios.
El derribo de la Casa de la Misericordia no puede entenderse como un hecho aislado. Se inscribe en un proceso más amplio que afectó a numerosas ciudades españolas a lo largo del siglo XX, especialmente desde la posguerra y, con mayor intensidad, durante el desarrollismo de las décadas de 1950 y 1960. Bajo el discurso de la modernización, la higiene urbana y el crecimiento económico, muchos centros históricos fueron sometidos a operaciones de saneamiento que, en la práctica, supusieron la destrucción de un valioso patrimonio arquitectónico y social.
En la València de la dictadura, la combinación de un poder municipal autoritario, la ausencia de mecanismos de participación ciudadana y la connivencia con promotores privados facilitó este tipo de decisiones. El solar resultante del derribo de la Casa de la Misericordia, amplio y estratégicamente situado, adquirió un enorme valor especulativo, y sobre él se llevó a cabo una de las peores actuaciones urbanísticas del centro histórico de Valencia, tal y como podemos constatar hoy en día en los callejones sin salida que pretendían atravesar la calle Corona y en la poco respetuosa arquitectura de sus edificios totalmente descontextualizados en el entorno histórico que formaban las callejuelas de la Morería.
Curiosamente, uno de los personajes que intervino en el proceso de urbanización y construcción de esta zona fue el empresario Vicente Iborra Gil (Valencia, 1898-1964), un destacado dirigente social en la Valencia de la posguerra. Tras una carrera inicial en el comercio exterior y la exportación —especialmente de patata y fruta—, ocupó cargos de responsabilidad en diversas instituciones económicas locales —como consejos de bancos, navieras y compañías de seguros— y presidió el Ateneo Mercantil y el Valencia CF entre 1959 y 1961. Fue distinguido con la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo, y cuando murió en 1964, en pleno proceso de transformación del mencionado barrio, una de las plazas trazadas en el nuevo planeamiento fue denominada con su nombre: plaza de Vicente Iborra.
El espacio urbano recién nacido se adecentó, se delineó un jardín en su centro y se colocó una de las antiguas fuentes de hierro colado que se encontraba en la Alameda. Sobre la fachada de la iglesia, único edificio que quedó en pie tras el derribo, se situó una placa artística rotuladora a modo de ornato, con el busto en sobrerrelieve del propio Iborra y una mención a su condecoración por el desempeño de su profesión. Pero a pesar de todo, podemos decir que la plaza simboliza no solo la destrucción de un entorno singular, sino también la sustitución de un modelo urbano centrado en la vida comunitaria por otro dominado por la especulación y la homogeneización.
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Luis Fernández Gimeno
Ingeniero Técnico en Topografía y Máster en Teledetección por la Universidad Politécnica de Valencia....




