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Historia

Nuestras fábricas: Felipe Peñataro Sanchíz y hermano. Un ejemplo pionero de responsabilidad social en la industria del calzado en Elda

La empresa recibió la distinción como “Empresa Modelo”

Logo de la empresa declarada por el Gobierno como “Empresa Modélica” en 1961. / Cedida

Elda

En pleno corazón de Elda, ciudad histórica del calzado, existió una empresa que marcó una diferencia profunda en la forma de entender la relación entre empresarios y trabajadores. La fábrica de Felipe Péñataro Sanchíz, no solo destacó por su producción de calzado infantil, sino por construir un modelo empresarial adelantado a su tiempo, donde la dignidad laboral y el bienestar social eran pilares fundamentales.

A comienzos de los años 60, este enfoque fue reconocido oficialmente cuando la empresa recibió la distinción como “Empresa Modelo” y la Medalla al mérito en el Trabajo. Pero más allá de los premios, lo que realmente la hacía única era su compromiso cotidiano con sus empleados: desde pagar íntegramente sus cotizaciones hasta garantizar el salario completo en caso de enfermedad. Como señala José María Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda, “la atmósfera que se creó en esta fábrica y todo lo que se hizo por mejorar la vida de los obreros fue encomiable”.

Momento del sorteo de viviendas sociales. / Cedida

La empresa también impulsó medidas poco habituales en la época, como la formación de sus trabajadores sin estudios, a quienes facilitaba tiempo y recursos para asistir a la escuela. Además, implementó un sistema de incentivos que premiaba el ahorro de materiales y construyó viviendas asequibles para empleados con menos recursos, asignadas mediante sorteo público. Estas iniciativas configuraron un entorno laboral que iba mucho más allá de la simple producción industrial.

Incluso en momentos de dificultad, como tras la Guerra Civil Española, la empresa demostró su capacidad de adaptación y compromiso, reutilizando materiales militares para continuar fabricando calzado infantil. Hoy, aunque la fábrica ha desaparecido, su legado sigue vivo como ejemplo de que otra forma de hacer empresa no solo fue posible, sino real