Las zonas de Levante, Poniente y el casco urbano de Benidorm concentran la inversión en la mejora de las infraestructuras hídricas para el desarrollo sostenible de la ciudad
La ciudad ha vivido una transformación total, pasando de ser un pueblo pesquero a convertirse en una ciudad vertical y cosmopolita


Benidorm
La ciudad de Benidorm cuenta con una compleja red de conducciones de agua, depósitos y estaciones que, aunque no son visibles para la ciudadanía y los visitantes, son imprescindibles para el funcionamiento y la gestión hídrica, de la que es responsable la empresa Veolia. Cabe tener en cuenta que “detrás de cada grifo abierto, de cada ducha de hotel o de cada calle de Benidorm existe una compleja red”, ha remarcado el gerente de Veolia en la localidad, Ciriaco Clemente, quien ha señalado también que “el crecimiento turístico y urbano de la ciudad ha sido posible gracias a décadas de planificación, ampliación y renovación de las infraestructuras de abastecimiento y saneamiento”. En concreto, en las zonas de Levante, Poniente y el casco urbano, cada una de las cuales cuenta una historia diferente de desarrollo, pero todas comparten una misma columna vertebral: el agua.
Benidorm es hoy un referente turístico internacional, con una capacidad de acogida que multiplica varias veces su población censada. Esa transformación, desde un pueblo pesquero hasta una ciudad vertical y cosmopolita, no habría sido viable sin garantizar dos pilares básicos: agua potable de calidad en cantidad suficiente, y un sistema de saneamiento capaz de recoger y tratar las aguas residuales de forma segura y continua.
La infraestructura hidráulica es, por naturaleza, discreta. Transcurre bajo el asfalto, se oculta en depósitos elevados o subterráneos, y solo se hace visible cuando algo falla o cuando es necesario renovarla. Sin embargo, su papel es estratégico: condiciona dónde y cómo puede crecer una ciudad, determina la calidad de vida de residentes y visitantes, y protege el medio ambiente costero, un activo fundamental para Benidorm.
En los últimos años, el Ayuntamiento de Benidorm en colaboración con la concesionaria VEOLIA, ha llevado a cabo actuaciones de renovación y ampliación en distintos puntos de la ciudad. Estas obras, aunque generan molestias temporales —ruido, cortes puntuales, afecciones al tráfico—, son imprescindibles para asegurar la continuidad del servicio y preparar la red para los retos futuros: el cambio climático, la presión demográfica estacional y la necesidad de una gestión cada vez más eficiente y sostenible del agua.
Levante: el escaparate turístico y su infraestructura renovada
La playa de Levante es la imagen icónica de Benidorm: un skyline de rascacielos hoteleros, paseos repletos de terrazas y una actividad que no cesa. Esta zona concentra buena parte de la oferta turística de la ciudad, con miles de plazas hoteleras que demandan un suministro de agua constante y de calidad, así como un sistema de saneamiento robusto y fiable.
Para sostener esa actividad, las infraestructuras deben estar a la altura. La Avenida Mediterráneo, arteria principal de la zona de Levante, ha sido objeto de una renovación integral de sus redes de abastecimiento y alcantarillado. Esta actuación ha permitido sustituir conducciones antiguas, mejorar la capacidad de la red y reducir el riesgo de averías o fugas, garantizando así que hoteles, restaurantes y viviendas disponen de agua en las condiciones adecuadas durante todo el año, incluidos los picos de demanda estival.
En este sentido, tal como ha incidido el gerente territorial de Veolia, “la renovación en Levante no es solo una cuestión técnica: es una apuesta por la continuidad del modelo turístico de Benidorm, que depende de estándares de servicio elevados y de una reputación de calidad que se construye, también, desde lo invisible”.
Poniente: expansión urbana y grandes infraestructuras
Si Levante es el escaparate consolidado, Poniente representa la expansión y el futuro. En las últimas décadas, esta zona ha crecido con nuevas avenidas, complejos residenciales y edificios icónicos de gran capacidad. Ese desarrollo ha exigido no sólo extender la red, sino dimensionarla para acoger crecimientos futuros y garantizar la resiliencia del sistema.
Una pieza clave en esta zona fue la ejecución del denominado Depósito E, una infraestructura de almacenamiento que permite regular la presión y el caudal en la red de Poniente. Este tipo de instalaciones son esenciales en una ciudad con la orografía de Benidorm, donde la diferencia de altura entre la costa y las zonas elevadas plantea retos técnicos importantes.
Además, en la zona de Poniente se están desarrollando los primeros ramales de la red urbana de agua regenerada, una infraestructura estratégica para diversificar las fuentes de abastecimiento y reducir la dependencia de recursos hídricos externos. “En un contexto de cambio climático y episodios recurrentes de sequía, contar con recursos alternativos al agua potable refuerza la autonomía y la seguridad hídrica de Benidorm, blindando el suministro frente a escenarios de escasez”, ha apuntado Clemente.
La zona de Poniente ejemplifica cómo el crecimiento urbano y la planificación hidráulica deben ir de la mano: no basta con construir edificios; es necesario garantizar que cada nueva vivienda, cada nuevo hotel, pueda conectarse a una red preparada para acogerlos.
Casco: la renovación paulatina del corazón urbano
El Casco Antiguo de Benidorm es el núcleo original de la ciudad, con calles estrechas, trazado irregular y edificaciones de distintas épocas. Aquí, las infraestructuras hidráulicas son más antiguas y, en muchos casos, han cumplido varias décadas de servicio. Por eso, tal como señala el responsable de Veolia, “la renovación en esta zona es más compleja: el espacio es limitado, las afecciones a comercios y residentes son mayores, y cada intervención debe coordinarse cuidadosamente para minimizar el impacto”.
A pesar de estas dificultades, la renovación de redes en el Casco es prioritaria. “Las tuberías envejecidas presentan mayor riesgo de roturas y fugas, lo que no solo afecta al servicio, sino que también supone una pérdida de un recurso escaso como el agua”, ha subrayado. Por ello, el Ayuntamiento y VEOLIA han venido ejecutando de forma progresiva actuaciones de sustitución y mejora en distintas calles del centro, adaptándose al ritmo y las particularidades de cada zona.
El Casco es, además, un espacio de convivencia entre residentes de toda la vida y visitantes que buscan el ambiente más auténtico de Benidorm. Mantener la calidad del servicio en esta zona es también una forma de preservar la identidad y la vitalidad del corazón urbano de la ciudad.
La gestión del agua en Benidorm es un ejercicio de equilibrio permanente entre demanda, recursos disponibles y sostenibilidad ambiental. Veolia trabaja en colaboración estrecha con el Ayuntamiento para anticipar necesidades, renovar infraestructuras envejecidas y preparar la ciudad para un futuro en el que la resiliencia hídrica será cada vez más determinante. Cada actuación, por pequeña que parezca, forma parte de un esfuerzo colectivo por garantizar que Benidorm siga siendo una ciudad habitable, atractiva y responsable con su entorno.
"Cada zona de Benidorm tiene su propia historia, pero todas comparten una misma base: una infraestructura hidráulica que garantiza calidad de vida y futuro." afirma Ciriaco Clemente, gerente de Veolia en Benidorm.




