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El palacio de Asdrúbal, la joya fenicia de Cartagena

Iván Negueruela ha presentado en Cartagena la investigación que le ha llevado a ubicar estas dependencias en el Cerro del Molinete

Hubo un tiempo en el que los cartagineses disputaron el poder y la hegemonía mediterránea al Imperio Romano desde Cartagena. Convencido de que de aquella época tuvieron que quedar restos visibles, hace quince años Iván Negueruela, director del ARQUA, comenzó sus primeras investigaciones sobre el Arx Asdrubalis que han concluido con un libro, "El magnífico palacio de Asdrúbal en Cartagena". En él emplaza el Arx Asdrubalis, el Palacio de Asdrúbal, en el Molinete, uno de los cinco cerros de la ciudad portuaria, con unas dimensiones únicas y que harían de él un yacimiento arqueológico único en todo el Mediterráneo.

Su investigación comenzó por Polibio, rey griego de Megalópolis, que llegó a Cartagena como esclavo de Escipión, y que realiza una extensa descripción de la ciudad de entonces. Como elemento singular, en esa descripción, destaca el Arx Asdrubalis, "los magníficos palacios reales" de Asdrúbal.

Dice Iván Negueruela era imposible que esos palacios hubieran desaparecido sin dejar ningún tipo de huella. Según él, no se ha encontrado hasta ahora porque el palacio se talló en la roca y eso es lo que ha llevado a la confusión a los numerosos equipos de arqueólogos que han pasado por la zona en el último siglo. "Veían muros excavados en la roca y no creían que fuera el palacio, pero sí lo es", asevera.

"El magnífico palacio"

La planta triangular del palacio y sus proporciones son los aspectos destacados de un palacio con unos 25.000 metros cuadrados y repartido a lo largo de unas siete terrazas excavadas en la roca del cerro del Molinete. La planta es de un triángulo escaleno con las proporciones del teorema de Pitágoras, según Negueruela, cuya hipotenusa sería de unos 280 metros. "Es el único edificio triangular que yo conozco hasta el siglo XVIII o XIX, cuando la masonería recuperó este tipo de planta", dice el director del ARQUA.

"Está tallado en la roca en unas proporciones inmensas en todo el Mediterráneo, incluyendo a Egipto, Turquía, Grecia, Mesopotamia... Palacio más grande que éste sólo podríamos encontrar el de Nabucodonosor en Babilonia", asegura Negueruela, quien recuerda que desde estas dependencias "se dirigieron todos los destinos de lo que la dinastía de los Barca (Asdrúbal, Aníbal...) pensó que sería el gran imperio fenicio de Occidente y que Roma frustró".

Para dar una idea de lo importante que es este palacio, recuerda Negueruela que de él partió Aníbal en su campaña contra Roma.

Interés local e internacional

Nada queda de la cuna de la civilización fenicia, en Tiro, en el actual Líbano. Ni tampoco en el otro referente púnico del Mediterráneo, Cartago, en la actual Túnez, arrasada por completo tras su enfrentamiento con el imperio romano. "No se conserva ninguna muestra de arquitectura monumental fenicia ni cartaginesa", reconoce Negueruela, lo que dice que ha despertado el interés de investigadores internacionales, y así se lo han trasmitido colegas suyos que han participado recientemente en un congreso en Ankara: "Me dicen que todo el mundo está hablando de este palacio de planta triangular".

A pesar de la destrucción que ha experimentado este cerro no sólo en siglos anteriores, sino también en las últimas décadas, dice Iván Negueruela que "hay mucho que se puede rescatar" y en ese sentido agradece la predisposición del nuevo equipo de Gobierno a acometer estos trabajos.

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