La ilusión de los nuevos autónomos compensa la burocracia y la falta de ayudas
Nuria y Alejandro abren mañana una frutería en Valladolid gracias a su esfuerzo. Lamentan los innumerables trámites administrativos y las "ayudas cero" de las administraciones

Nuria Medina y Alejandro Peláez ante las puertas de su frutería / José María Francisco

Valladolid
Nuria Medina, de 36 años, y Alejandro Peláez, de 33, son los rostros de la realidad laboral de Valladolid. Forman parte de la cifra de 930 parados menos que se contabilizan este mes de mayo en Valladolid. Pero a pesar de que los gobernantes utilizan estos datos para presumir de la situación económica, ellos no tienen que agradecer nada a los políticos; no figuran en las listas del ECYL, sencillamente, porque han decidido plasmar su ilusión en un negocio que está a punto de abrir sus puertas.
Mañana abren una frutería en la calle Hernando de Acuña, en el barrio de Parquesol, "con mucho optimismo y entusiasmo", aunque también son conscientes de las dificultades que tienen los autónomos. De hecho, ya han padecido la burocracia y la lentitud de la Administración.

Nuria y Alejandro / José María Francisco

Nuria y Alejandro / José María Francisco
"Sabemos que vamos a echar muchas horas, pero nuestro trabajo va a ser reconocido por nosotros y esperamos que por nuestros clientes", comenta Nuria, mientras hace un breve descanso para atender las preguntas de Radio Valladolid. Su socio, Alejandro, añade un comentario en la misma dirección: "Hay muchas ganas de empezar y estamos muy ilusionados".
Dos son las características que impregnan su negocio: la amabilidad y la calidad de los productos.




