Elías se hace un Susana

El Aguijón de Teo León Gross: 'Elías se hace un Susana'
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Málaga
Hay una lección que Elías Bendodo bien pudo aprender de Susana Díaz: si uno no se atreve a pelear cuando no está seguro de ganar, puede acabar por no ganar cuando se decida a pelear. La política es competición, no piruetas con red. Y a De la Torre hay que reconocerle ese coraje: asume riesgos. La ambición puede llevarle a salir por la puerta de atrás, pero peleará.
Por demás, Elías Bendodo, tras la decisión del alcalde de no bajarse del machito y repetir una vez más, ha dicho algunas cosas para justificarse. Yo destacaría dos. Primera: su convicción profunda de que no hay que estar en los cargos más de dos mandatos, esto es, ocho años. Y segunda: que la decisión del señor De la Torre de presentarse de nuevo es una gran noticia, sin duda lo mejor para Málaga, y que, de hecho, De la Torre es el espejo en el que él se mira.
Y, oiga, yo no sé a ustedes, pero a mí esto me resulta raro. Su convicción es que no se debe estar en los cargos más de dos mandatos, ¿y festeja enardecidamente que De la Torre vaya a por su sexto mandato –sexto, sí, sexto, ¡todo un Ciclo Chaves!– permaneciendo más de veinte años en el cargo?
En fin, todo este vodevil de la sucesión frustrada ha sido un verdadero baile de mascaras, un festival de imposturas; de modo que, si bien se mira, las contradicciones de Bendodo son perfectamente coherentes.




