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Sábado, 30 de Mayo de 2020

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Parla

¿Quién era la mujer enterrada en Parla hace 4.000 años?

La localidad acoge una de las mayores necrópolis calcolíticas de la Península Ibérica con un centenar de tumbas, entre ellas algunas con ajuares muy lujosos

Este cuerpo de una mujer de 35-45 años, con un lujoso ajuar funerario, es uno de los más información puede aportar a los arqueólogos.

Este cuerpo de una mujer de 35-45 años, con un lujoso ajuar funerario, es uno de los más información puede aportar a los arqueólogos. / Cedida por Rafael Garrido

Hace cinco mil años, en la época conocida como Calcolítico, en los terrenos que separan Parla de Torrejón de la Calzada (el llamado término de Humanejos) se levantaba un asentamiento (que pudo albergar a unos cuantos centenares de personas) de cabañas circulares junto al que los pobladores situaron su cementerio. El terreno rocoso hizo que tuvieran que excavar sobre la propia roca los suelos de las viviendas y las tumbas y eso aseguró su pervivencia hasta que en 2008, durante las obras de un polígono industrial, salieron a la luz.

esperar las conclusiones

El estudio completo tardará en llegar, probablemente habrá que esperar otra década. “Será la primera publicación de este ámbito con una cantidad tan grande de evidencias”, avanza Garrido Pena; será además el primer caso en el que se puedan analizar conjuntamente el “mundo de los vivos” y el “mundo de los muertos” en dos yacimientos calcolíticos contiguos tan importantes.

Además se van a poder fechar todos los restos con lo que la información que aporte la cronología servirá para interpretar correctamente lo encontrado. “Por ejemplo hemos encontrado tumbas de la misma época, algunas con ajuar y otras sin él”, explica.

La zona de Humanejos ha tenido asentamientos a lo largo de varios milenios, desde el Calcólitico hasta, al menos, la época medieval (hay tumbas islámicas) pasando por restos romanos.

Ahora, diez años después los arqueólogos (Rafael Garrido Pena y Raúl Flores son los directores) tienen claro que estamos ante uno de los más importantes de esa época por cantidad (100 tumbas, 160 cuerpos y más de 2.000 estructuras de vivienda), por calidad (hay ajuares de oro, marfil y cerámica de extraordinaria calidad) y por tiempo (ya que el asentamiento se prolongó durante dos milenios, 3300 a.C.-1.300 a.C., y esto permitirá a los investigadores analizar cómo evolucionó la sociedad y las costumbres).

Durante los años 2008-2011 se realizaron las excavaciones de urgencia y desde entonces se procede a la catalogación, análisis, estudio e interpretación de los restos. El Museo Arqueológico Regional acoge todo lo encontrado allí y que ahora se analiza, por ejemplo, con Carbono-14 (para conocer la datación) o pruebas de ADN (que pueden reflejar información de los cuerpos); es la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid la que financia las investigaciones.

 

Yacimiento único

De esta época es muy raro encontrar una necrópolis de esta magnitud, entre otras cosas porque aquí se han excavado 20 hectáreas.

El centenar de tumbas halladas (con 160 cuerpos) son de diferentes tipos, aunque todas son estructuras en negativo (excavadas en roca) y se encuentran hoyos circulares, pequeñas cámaras o semi-hipogeos, mientras que otras pudieron tener algún techado vegetal.

La riqueza de los vasos campaniformes es notable en el yacimiento. / .

La colocación y agrupación de los cuerpos también varió a lo largo de los siglos: hay individuales, otras dobles, triples o incluso múltiples, con los cuerpos arrojados sin orden en una fosa. Han aparecido de todos los rangos de edad, ambos sexos y una cantidad importante de cuerpos infantiles (entre 50 y 60).

La evolución de los enterramientos y las diferencias sociales (que se empiezan a acentuar en este momento) se pueden ver también en los ajuares. En la primera época del asentamiento son muy ricos y luego además incorporarán cerámicas campaniformes (hay nueve en Humanejos), donde destaca del de una mujer (de unos 35-45 años) enterrada hace más de 4.000 años.

El cuerpo presenta un ajuar extremadamente lujoso donde se han conservado pequeñas chapas de oro, un collar de cuentas de marfil, cerámica campaniforme de excelente calidad o un puñal de cobre.

“Podemos deducir la posición social a partir de su tratamiento funerario”, reconoce uno de los codirectores que asume que “al ser un ajuar tan singular, con cerámicas finas y materiales tan especiales, creemos que fue una persona muy importante en su grupo. Uno de los líderes del grupo”.

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