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Martes, 10 de Diciembre de 2019

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Siete años de multas a clientes no erradican la prostitución callejera

El fenómeno continúa en polígonos apartados donde las mujeres ejercen en condiciones de máxima vulnerabilidad. Mujeres como Pilar, asesinada y quemada el año pasado. Médicos del Mundo recorre estos lugares por la noche para ofrecerles ayuda

Juan Antonio Díaz y Anabel González, en la furgoneta de Médicos del Mundo, ofreciendo consejos médicos a una mujer que ejerce la prostitución en la calle. /

Cae la noche en el polígono Carretera Amarilla. En la penumbra, una chica muy joven camina despacio por la acera. Recorre unos pocos metros, se gira y vuelve sobre sus pasos. Dice que se llama Rosana y también dice que tiene 20 años, aunque aparenta muchos menos. Lleva cinco días prostituyéndose en España.

La escena se divisa desde la furgoneta de Médicos del Mundo, que sale de ruta dos veces por semana para atender a las mujeres que ejercen la prostitución en las calles de Sevilla. Juan Antonio Díaz y Anabel González la saludan, le dan preservativos, un folleto informativo con consejos para la prevención de enfermedades y un número de teléfono. "Llámanos siempre que nos necesites, Rosana". La chica se despide porque llega un cliente. El conductor del todoterreno blanco aparenta unos cuarenta años. Sube a Rosana a su coche sin inmutarse por la presencia de los médicos. No hay ninguna patrulla de policía.

La semana pasada apuñalaron a una mujer allí. Nos lo cuenta Mónica, que hace señales desde lejos para parar a los médicos. Quiere hacerse la prueba del VIH. A veces los clientes pagan más dinero por hacerlo sin protección.

"Están muy vendidas", lamenta Juan Antonio. " Yo he visto a chicas con la cabeza abierta". Por su cabeza, en estas noches, siempre ronda el recuerdo de Pilar, una de las mujeres que participaban en el programa de prevención. A Pilar la asesinaron y quemaron el año pasado en el Parque Amate.

"Pasan. Pasan cosas", dice Alessandra mirando hacia el suelo. Alessandra es transexual y no encuentra otro trabajo. "En un ratito ya me voy a ir, porque cuando más tarde es, peores son los clientes. Pueden llegar borrachos. Aquí te encuentras de todo. Señores que salen de trabajar correctamente o niñatos que vienen de juerga cuatro o cinco. Una vez me pasó que me rociaron de gasolina. Fui a saludar a un chico y me rociaron de gasolina", recuerda.

La ordenanza que multa en Sevilla a los clientes de la prostitución callejera ha cumplido siete años. Las sanciones, de hasta 3.000 euros, han sacado el fenómeno del centro y otros barrios concurridos como Nervión, tras las protestas vecinales.  Juan Antonio lleva veinte años haciendo estas rutas y ha sido testigo de esa transición.

Pero sigue siendo habitual en polígonos y zonas apartadas, donde las mujeres ejercen en condiciones de máxima vulnerabilidad.

Escucha el reportaje.

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