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Neptuno no siempre fue de los Atléticos

Nacho Ares cuenta los entresijos de la escultura Ventura Rodríguez

En el siglo XVIII cuando llegó Carlos III al trono de España, una de sus ideas era cambiar de forma drástica el aspecto sucio y decadente que los Austrias habían dejado en nuestro país en las últimas décadas. Como buen Borbón, Carlos III gustaba del boato de otras cortes europeas como la francesa o incluso, más al este, la rusa. Quiso hacer de Madrid un reflejo de París o de San Petersburgo en Rusia. Para ello mandó acondicionar e iluminar las calles de Madrid. No parecía de recibo que la capital del reino fuera un lugar decadente. En el Paseo del Prado mandó erigir una tríada de estatuas que dieran un nuevo "look" al centro de la ciudad. Así nacen las estatuas de Cibeles, Apolo, y nuestro Neptuno.

La fuente de Neptuno

Rey de los mares

Como símbolo del poder marítimo del imperio español el conjunto escultórico diseñado por el genial Ventura Rodríguez y realizado por el no espectacular Juan Pascual de Mena, es un conjunto de estilo neoclásico.

Fue finalizada en 1786 y representa a Neptuno, el Poseidón romano, saliendo de los mares en un carro tirado por hipocampos, con los dos grandes símbolos que acreditan virtudes al dios, la serpiente de la sabiduría enroscada en un brazo y en el otro, la mano asiendo el tridente, símbolo del mar y de la fuerza del imperio español.

Curiosamente, el cristianismo invirtió el significado de estos símbolos, la serpiente y el tridente, convirtiéndolos en algo diabólico al considerar su culto como algo pagano.

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