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Martes, 22 de Octubre de 2019

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Cómo entrenar con tu propio peso corporal

Calistenia... La palabra proviene del griego kallos (belleza) y sthenos (fortaleza)

Calistenia… La palabra proviene del griego kallos (belleza) y sthenos (fortaleza). Si hablamos de esa palabra, tal vez algunos no sepan relacionarla con un sistema de entrenamiento, pero seguro que muchos habéis visto a gente en el parque o en el gimnasio entrenando con su propio peso corporal.

Las ventajas del entrenamiento con tu propio personal son evidentes. “Apenas necesitas material de entrenamiento y, si se hace bien, la incidencia sobre la calidad de vida puede ser alta debido a la especificidad de la carga, es decir, optimizarás la capacidad de tu organismo para lidiar con la resistencia que más fácilmente puede condicionar nuestra calidad de vida: nuestro propio peso corporal”, admite Guillermo Alvarado, director de PERFORMA y entrenador personal en Valencia.

No obstante, no está exento de limitaciones y dificultades. “En primer lugar, existe una resistencia óptima donde los resultados se maximizan. Por encima de esta resistencia el riesgo de lesión aumenta, cuando no resulta imposible de realizar, mientras que por debajo los resultados son mínimos o inexistentes al no suponer un desafío suficientemente elevado como para que el organismo detecte la necesidad de mejorar su funcionamiento. Esta resistencia óptima es específica para cada ejercicio. El peso corporal, cuando se encuentre en este rango, podrá ser una carga adecuada de trabajo, mientras que si está muy por encima o por debajo podemos lesionarnos o perder el tiempo”, señala Jorge García, experto en Alto Rendimiento y profesor de la UNIR.

Otro problema es que resultará complicado sin material extra evolucionar dicha resistencia. “Para que un entrenamiento sea efectivo en el largo plazo, es fundamental que el estrés causado sea progresivamente creciente, conforme aumenta nuestra capacidad y tolerancia. Con nuestro peso corporal, sin material extra, podremos aumentar progresivamente el volumen de entrenamiento (cantidad total semanal y diaria), pero resultará complicado aumentar, o disminuir, la resistencia. La comparación más precisa sería un gimnasio donde cada máquina tuviera la resistencia fija, sin posibilidad de adaptarla a la capacidad de cada persona. En función de nuestra capacidad, habría máquinas que no podríamos utilizar, y de las que pudiéramos usar algunas supondría una carga demasiado elevada, otras demasiado baja, y un pequeño porcentaje estaría dentro de la horquilla óptima”, añade Alvarado. La clave en el entrenamiento con tu propio peso corporal reside en saber detectar qué máquinas (ejercicios) son esas.

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