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Lunes, 22 de Julio de 2019

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IMIDRA y CIEMAT colaboran en investigaciones sobre productos agrícolas en Fuenlabrada

Se trata de la 'huerta experimental', incluida en el Parque Agrario, donde se analiza cosas como la influencia de la contaminación en los cultivos

Ángel Gónzalez en uno de los invernaderos del Parque Agrario de Fuenlabrada. /

La ‘huerta experimental’ se creó en 2017 dentro del Parque Agrario, una iniciativa puesta en marcha por el Ayuntamiento fuenlabreño para potenciar el sector agrícola de ciudad. Hay que tener en cuenta que de aquí sale hacia Mercamadrid, gran cantidad de las acelgas que se comercializan en la región. Es el cultivo estrella de la huerta de Fuenlabrada, aunque hay más cosas.

Y para potenciar una agricultura más ecológica y sostenible se creó esta ‘huerta experimental’ en los terrenos del presidente de la Comunidad de Regantes y responsable ahora de este proyecto, Ángel González. Tres hectáreas donde se realizan diferentes investigaciones sobre regadío, contaminación y efectos en las plantas o fertilizantes. Trabajos en los que se implican la sociedad cooperativa, Heliconia, el IMIDRA, el Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Agroalimentario de la Comunidad de Madrid y CIEMAT, el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación, según ha contado a SER Madrid Sur, González.

Esta última entidad colabora estudiando la influencia de la contaminación en los productos agrícolas, en este caso en huertas que se sitúan en entornos urbanos. Los productos hortícolas son más sensibles que los hombres a la contaminación, dice González. “Tenemos un enclave en zona periurbana, estamos rodeados de núcleos industriales y urbanos, por carreteras…” y cuando lleva mucho sin llover, como estos días, “y caen cuatro gotas, la reacción de la planta la tenemos en 7 u 8 días, vemos que le hace una agresión terrible”, afirma.

Igualmente, en este espacio se estudia el uso más óptimo y adecuado del riego en sus diferentes formas, goteo o aspersión, habiendo comprado, según indica, que en las plantas de hoja es más eficaz el riego por aspersión, con el que además, se controla más las plagas.

Otra línea de investigación apuesta por recuperar semillas de productos autóctonos, ahora casi olvidadas, para ver su comportamiento actual ante unas condiciones meteorológicas que han cambiado. Por ejemplo, el repollo de hoja lisa, frente al de hoja rizada, que ahora se comercializa y viene de Holanda. El primero es más adecuado porque es más resistente a la sequía y tiene mucha calidad. “No sé qué ha pasado, pero estamos en un tiempo donde al consumir se mira más la cuestión estética, la imagen, que la calidad. Y elegimos imagen”, se lamenta este agricultor que conoce la profesión desde muy joven.

La producción ecológica sin fitosanitarios de origen químico autorizados es otro reto. En cuatro fases cultivan productos sin ningún tratamiento, después con pesticidas ecológicos, para pasar a una tercera fase donde éstos se combinan con los químicos y una cuarta, en la que solo se utilizan químicos. La intención es ver donde se corta la plaga y comprobar si se puede cultivar sin ningún fitosanitario. “El año pasado lo conseguimos con patatas”, dice satisfecho. Reconoce que la creación del Parque Agrario ha sido un gran acierto y espera que iniciativas como estas puedan ayudar a un sector que pasa por un momento más que delicado.

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