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Sábado, 24 de Agosto de 2019

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El Sombrero: jaque a la borrachera

Desde 1991 un pequeño local del barrio de San Pedro aplaca el exceso de copas de los noctámbulos con su infalible carta de hamburguesas y sándwiches

Hamburguesa completa en El Sombrero /

¿Quién no ha llegado a casa después de una noche de juerga y se ha puesto a buscar desesperadamente en la despensa o en la nevera algo de comer para aplacar el hambre? Esa gazuza de león, poco menos que insaciable, nos ha llevado a más de uno a dejar la fiambrera de las albóndigas llena de boquetes, a preparar bocadillos irrepetibles o a comernos las croquetas envueltas en su pan rallado sin freír ni nada.

Otros son más prácticos y, con la calderilla que les ha sobrado, se meten en cualquier garito a hincarle el diente a un bocata o una tostada antes de meterse en el sobre a dormir la mona. Seguro que tiene alguno en mente, pero el que hoy nos ocupa lleva abriendo ininterrumpidamente sus puertas cada fin de semana desde hace 28 años.

Entre su distinguida clientela, hay de todo. Noctámbulos, crápulas, niños de papá, insomnes, parejitas y pandillas enteras han pasado durante todos estos años por el lugar. Si sus muros hablaran…

Fernando García, preparando uno de los bocadillos / Cadena SER

Personalmente, no había ido a El Sombrero hasta el pasado sábado. Ni sobrio ni en estado de embriaguez. Por eso no puedo explicar las experiencia de entrar por la estrecha puerta del número 14 de la calle Rui López después de una noche de farras y meterte entre pecho y espalda un sándwich mixto. Eso sí, si la experiencia supera la rica cena del otro día, estamos hablando de algo que merece la pena.

Aparentemente, la carta del El Sombrero no es nada del otro jueves. A falta de platos que no podamos encontrar en cualquier otro burguer, lo que llama la atención es que todos los precios suben un 20% a partir de las dos de la madrugada. Es decir, como el cuento de la Cenicienta, pero en vez de convertirse la carroza en calabaza y los corceles en perros y ratones, los sándwiches completos pasan de valer 3,80 a la 1.59, a 4,50 a las 2.01.

Al poco tiempo de inaugurar El Sombrero, Fernando García, su propietario, dejó de abrir de domingo a jueves y se centró sólo en los fines de semana. A priori, trabajar dos días de siete no está nada mal, aunque el propio Fernando se apresura en aclarar que el negocio no empieza cuando se abren las puertas el viernes a las nueve y cuarto de la noche ni termina cuando se cierran en la madrugada del sábado al domingo a las cinco y media.

Un Sombrerito (salchichas con bacon) en El Sombrero / Cadena SER

Hace años, las puertas de El Sombrero permanecían abiertas hasta las claritas del día, pero de la crisis para acá la hora máxima de apertura se ha adelantado. En realidad, ciñéndose a la normativa vigente, el local debe cerrar a las tres y media, pero lo cierto es que queda encajada hasta dos horas más tarde.

El interior de El Sombrero hace gala a su nombre y las paredes están repletas de gorras y chambergos de todo tipo, tamaño y color. Los hay de paja, de copa, de voluntario de la Cruz Roja, morunos, mexicanos, chinos y hasta de explorador. El recinto es pequeño, de no más de 20 metros cuadrados. Lo preside una gran barra de lado a lado separada por un pilar de ladrillo visto de la que cuelga un extintor. El techo es rústico, con vigas de madera, que se conservan del negocio anterior, que simulaba a un chiringuito.

En la pared de la izquierda, alicatada a media altura por azulejos artesanos andaluces, hay un gran espejo rectangular que da mayor sensación de amplitud al habitáculo. Debajo de éste, una pequeña barra que se repite en todo el perímetro del bar. La barra cuenta con varios expositores que contienen de manera ordenada y bien refrigeradas lonchas de queso, huevo, verduras, bacon, hamburguesas, filetes de lomo y, en suma, los ingredientes para los bocadillos y platos de la carta. Tras ella, una gran campana que extrae el humo y los olores de la plancha en la que Fernando viene trabajando de manera ininterrumpida cada fin de semana desde hace casi tres décadas. Sólo se toma quince días de vacaciones en feria, por lo que todos los viernes y sábados del año está a disposición de sus clientes. Bueno, Fernando y también Miguel, su fiel ayudante, que se encarga de las comandas, de servir, cobrar y lo que se tercie.

Sandwich completo de El Sombrero / Cadena SER

La carta física, de color verde y plastificada en la que se intercalan letra mecanografiada y a mano, dibujos de platos y sombreros, deja claro entre signos de exclamación que no se sirven licores. Únicamente cerveza en tercios y botellín, y tinto solo o con gaseosa. Tienen media docena de tapas a poco más de dos euros, destacando el montadito de lomo, las huevas de lata y los palitos de cangrejo con mayonesa, pinchitos y un Cartujano (lomo, queso y jamón york frito). Además, tienen un plato, el “Sombrerito”, que rinde homenaje al nombre del local, y que son brochetitas de salchichas con bacon.

Lo demás consiste en bocadillos de lomo, perritos, sándwiches y hamburguesas. Resta conocer sólo qué hay de nuevo con respecto a lo que ya conocemos. El local aporta lo suyo, y la conversación con Fernando también. Aprovechando que acaban de abrir y aún no hay mucha gente, me dice que en un par de años o tres quiere jubilarse, que son ya muchas madrugadas al pie del cañón. La clientela a esa hora se reduce a un par de personas sentadas en los taburetes altos que hay junto a la barra, y a un pedido teléfonico de diez bocadillos, que es posible hacer llamando al 956 34 23 86.

Vista del interior de El Sombrero desde la calle Rui López / Cadena SER

Hemos pedido refrescos que sirven en latas bien frías y a los que acompañan unas aceitunas chupadedos. También un “Sombrerito”, con las salchicas y la panceta bien hechas a la plancha y debidamente escurridas de aceite.

Lo novedoso en los sándwiches es el tostado del pan de molde. No es un tostado al uso, sino más bien que la rebanada, previamente untada de mantequilla, se ha frito en la plancha, por lo que presenta un dorado (más que tostado) distinto. Al morderlo no hay rastro de grasa en el pan y sí un crujiente exquisito. Los ingredientes son de calidad y el contenido del emparedado está lo suficientemente jugoso como para darle un notable alto al bocadillo.

De la nevera han sacado varios botes de colores con mayonesa, kétchup, mostaza y una especia de tabasco para que embadurnemos la hamburguesa al gusto. El pan es normal y la carne de la hamburguesa de cierta calidad, que ya es algo, así como la verdura. Tomates sabrosos, lechuga crujiente y cebolla cortada muy fina. En conjunto, una señora hamburguesa de las que caen a plomo cuando llegas a deshora con el estómago vacío.

Hamburguesa completa en El Sombrero / Cadena SER

Y así llevan en El Sombrero desde hace tres décadas, haciéndole jaque a la borrachera del prójimo, una labor no siempre reconocida por la sociedad.

el sombrero

Calle Rui López, 14. 11402 Jerez (Cádiz). Abierto los viernes y sábados, de 21.15 a 5.30. Teléfono para pedidos: 956 34 23 86. Precio por persona: 8-10 euros.

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