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Lunes, 20 de Enero de 2020

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El testigo protegido mantiene que Cano le pidió acabar con Ponsoda

Una de las dos hijas de la víctima mantiene que el cabecilla de la trama, teniente de alcalde, estaba obsesionado con conseguir la llave de mando del municipio y acosaba al fallecido

María Ponsoda, una de las hijas del alcalde asesinado en Polop, durante su declaración como testigo. /

El testigo protegido del juicio por el crimen del alcalde de Polop en 2007, Alejandro Ponsoda, ha asegurado ante el tribunal y el jurado popular que Juan Cano, a quien conocía como "el director" (por haberlo sido de una sucursal de caja de ahorros) le encargó a él mismo en una reunión el asesinato del regidor. Esto ocurrió "en el verano de 2007", en la sala VIP del club Mesalina y en esa habitación Cano estaba con el empresario Salvador Ros, el dueño del prostíbulo Pedro Hermosilla y el gerente, Ariel Gatto, todos igualmente acusados.

La declaración de este hombre, parapetado por un biombo de los siete imputados, se ha desarrollado en la tercera sesión de este juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Alicante.

Él, según ha dicho, rechazó el ofrecimiento porque "no estaba interesado, quería dejar esa vida, ese inframundo" a pesar de que Gatto y Hermosilla le volvieron a preguntar poco después si se había "repensado su respuesta" por 35.000 euros.

Además, este hombre que trabajó como portero del club Mesalina de "forma intermitente" al principio, ofreció los nombres de los acusados checos Radim Rakowski y Robert Franek como alternativa y porque entonces eran "amigos" y pensó que podría "interesarles conseguir dinero", aunque ha insistido en que no sabía si finalmente ejecutaron el trabajo. También explicó en aquella reunión en la que habría estado Juan Cano, el procedimiento para efectuar el crimen y el pago: "Una primera parte en metálico como anticipo y, tras matar a la persona, abonar 999 euros en 15 cuentas bancarias a favor de los sicarios".

Cuestionado por las defensas sobre los supuestos beneficios obtenidos por su declaración ante la UCO, éste ha dicho que lo único bueno "de todo esto, es haber salido de ese mundo" porque ha cambiado ocho veces de lugar de residencia y sufre amenazas de muerte. "Cuando salga de esta sala llevaré una diana en la espalda", ha dicho.

La declaración de este testigo protegido es crucial en el caso porque su testimonio incriminó a Cano y al resto de acusados, a los que se pide 25 años de cárcel en el caso del político, del empresario y los responsables del Mesalina, mientras que para los tres supuestos sicarios (los dos checos y Raúl Montero) la petición es de 27 por tenencia de armas.

Las hijas

También declaraban este jueves las dos hijas del primer edil asesinado, María y Fátima Ponsoda. María Ponsoda ha relatado cómo su padre no quiso encabezar la lista municipal para 2007 pero lo hizo porque "se lo pidió el partido, él era quien ganaba por mayoría en Polop" y cómo Juan Cano le acosaba y le cuestionaba en las juntas de Gobierno. Le decía cosas como: "flojo, maricón, vete que no vales para esto", ha dicho.

Además, ha relatado que tras el fallecimiento de su padre, Cano "no dio permiso a los funcionarios para acudir a despedirle al cementerio y en el cortejo fúnebre, cuando se abrió el coche al pasar por el Ayuntamiento, arrebató rápidamente la vara de mando que iba sobre el féretro. No pudieron enterrarle con ella". Igualmente ha querido desmentir la declaración de Cano en la que afirmó prevaricar cuando dio 3.000 euros de las arcas municipales a las hijas del alcalde asesinado para "porque les faltaba dinero a las niñas", dijo el miércoles. María Ponsoda ha mantenido que ese dinero correspondía al finiquito de su padre, "no es una obra de caridad de Juan Cano".

Los vecinos

Por su parte Los dos vecinos que atendieron a Alejandro Ponsoda inmediatamente después de que le dispararan han declarado que el padre de la víctima, al que alojaron en su casa hasta que llegaron los servicios de emergencia, atribuyó en un primer momento el crimen a "un matrimonio de franceses" de quienes Ponsoda "había recibido amenazas" por una disputa referente a permisos urbanísticos. Ambos testigos, interrogados por la fiscal han relatado que la noche de autos estaban cenando, tras haber sacado a pasear al perro y escucharon "tres petardazos" que achacaron a juegos de niños, tras los que oyeron "pasos de dos o tres personas" que salían huyendo. Ambos han negado que escucharan algún vehículo.

Posteriormente, han manifestado, el padre de la víctima llamó a su puerta para pedir ayuda y, mientras la vecina llamaba al 112, su marido acudió junto al padre de Ponsoda al vehículo en el que se hallaba, donde permanecía "lleno de sangre, en la frente y en el pecho".

A preguntas de un letrado, la pareja de vecinos ha recordado que aquel día vieron a una persona desconocida "alto, rubio y con el pelo largo y con bigote y barba" que preguntó por lo que pasó y que permaneció en la pedanía de Xirles, en la que vivía Ponsoda, durante una semana. Y "nunca más apareció" por allí.

 

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