Viernes, 25 de Septiembre de 2020

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Nuevos hábitos de consumo musical

Si te gusta un grupo o solista, compra su disco, síguelo en las redes sociales, ayúdale en la difusión de sus eventos, pero, sobre todo, ve a sus conciertos

La actual revolución tecnológica

Con la crisis sanitaria provocada por la COVID-19 todos nos hemos puesto las pilas, hemos actualizado los equipos, hemos aprendido a manejar programas y aplicaciones... No queda otra.

El teletrabajo, la educación a distancia o la comunicación con los nuestros nos han obligado a pasar por aquí y en algunos sentidos no ha estado mal. Creo sinceramente que nos va a aportar más eficiencia y un aprovechamiento más optimo del tiempo. Aunque también tiene sus contras, y muchos, que tendremos que aprender a gestionar y equilibrar.

El consumo digital de música

Si el consumo de música digital ha aumentado exponencialmente en los últimos años, durante el confinamiento se ha incrementado infinitamente. De repente, todos los eventos artísticos se aplazaron o se cancelaron y las plataformas digitales se convirtieron en nuestra única alternativa a los conciertos en directo.

Con la «nueva normalidad» llegarán los conciertos con músicos y publico separados entre sí y con las mascarillas como elemento imprescindible de nuestro atuendo. Esta frialdad, esa falta de cercanía y de contacto, la distancia social además de física, pasará factura. Seguro. En cualquier caso, algo está cambiando y habrá que adaptarse…

Escuchar música en streaming

Desde hace años se ha impuesto la audición de música en plataformas digitales como Spotify, Amazon Music, Apple Music o YouTube, que la ponen a nuestra disposición gratis o por módicos precios por descarga.

Esto que llamamos streaming abre un mundo de posibilidades, no solo para quien que escucha música de fondo para estudiar, para hacer deporte o en el coche, sino también para los músicos profesionales.

Si antes trabajábamos con vinilos y CD que se deterioraban rápidamente con el uso, ahora, en las plataformas digitales, podemos escuchar diferentes versiones, compararlas, comprarlas, compartirlas fácilmente con compañeros y alumnos y reproducirlas tantas veces como queramos. Y si tu opción es el MP3, puedes llevar contigo miles de temas en un pendrive o una tarjeta de memoria a cualquier lugar del mundo sin que apenas ocupen espacio físico.

Incluso la industria automovilística está contribuyendo al uso de plataformas y audios digitales: los últimos modelos de coches ya no disponen de reproductores de CD.

Desgraciadamente, las grandes beneficiarias de esta situación son las discográficas, que a través de sus contratos se convierten en propietarias de los discos y de cualquier reproducción digital. Mientras, el artista pierde todos los derechos sobre las ventas y recibe cantidades irrisorias por su trabajo. Si a esto le añadimos la falta de claridad acerca de las cifras de venta, es casi imposible conozcan el beneficio real de su trabajo.

Comprar discos

A pesar de las ventajas del streaming, algunos melómanos y estudiantes de música se mantienen fieles al vinilo y al CD y adoran poder adquirir y disponer de ellos como coleccionistas, tenerlos en casa, regalarlos.

La verdad es que tener en tus manos un disco y hacerlo sonar en el equipo reproductor es una sensación similar a la de tener un libro físico: tiene un sabor y un aroma especial. La sensación de estar tocando un trocito de cultura.

Pero, sobre todo, los melómanos se sienten comprometidos con la cultura contemporánea, conscientes de que están contribuyendo al mecenazgo de los artistas, desamparados desde el punto de vista legal por las instituciones, que no crean el marco adecuado ni las programaciones ni una ley de mecenazgo que garanticen el modelo cultural que todos deseamos y merecemos.

Como conclusión, dos cosas...

Si te gusta un grupo o solista, ayúdale comprándole directamente su disco, para ti o para regalar, apórtale financiación convirtiéndote en su mecenas, síguelo en las redes sociales, ayúdale en la difusión de sus eventos, pero, sobre todo, ve a sus conciertos.

Lo que nunca, nunca, nunca podrá ser sustituido por una alternativa digital es la magia del directo. Es ahí donde se produce ese intercambio de energía entre los músicos, los instrumentos, las voces, el espacio y su acústica y el público. Este es un momento único e irrepetible que solo los presentes tienen la suerte de compartir. No hay disco ni descarga que lo pueda sustituir.

Anabel Sáez es clavecinista, profesora de piano en el Conservatorio de Elche y directora artística de la Orquesta Barroca de Alicante y del ensemble La Galería del Claroscuro.

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