Sábado, 18 de Septiembre de 2021

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Quijotes del pasado de Cádiz

Juan Miguel Pajuelo y Francisco Javier Ramírez describen su labor en defensa del patrimonio gaditano

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Jaime, Ramón y Laura son los arqueólogos que forman parte de la trama de Fenicia, la ficción sonora de Radio Cádiz que narra la hipotética aparición de un tercer sarcófago fenicio en la bahía gaditana y su posterior robo. En los CONTENIDOS EXTRA, hemos querido saber cómo expertos en el pasado fenicio de Cádiz trabajan en diversas excavaciones. Por eso hemos convocado en la radio al arqueólogo Juan Miguel Pajuelo y al doctor en Historia, Francisco Javier Ramírez, responsables de la empresa TripMilenaria.

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Pregunta. ¿Os acordáis de cuándo os empezó a apasionar la Historia?

Juan Miguel Pajuelo.  La verdad que siempre me ha llamado la atención la historia, es de las cosas que me ha interesado desde pequeño. En Bachillerato, los libros científicos de historia de manuales de carrera me los leía como si fueran novelas.

Franciso Javier Ramírez. Personalmente, tengo la anécdota que siempre cuento con Paco Traverso, mi profesor de COU, al que le dije que, si aprobaba un examen que había puesto sorpresa sin estudiar, hacía Historia porque siempre había sido vocacional. Paco Traverso me puso un cuatro. Me lo puso malintencionadamente y siempre cuento esa anécdota porque aún suspendiendo, al final soy doctor en Historia. Ya te digo que lo mío es vocacional.

P. Ahora tenéis una empresa, Tripmilenaria. ¿Cuáles están siendo ahora mismo vuestras principales ocupaciones?

JMP. Ahora mismo seguimos gestionando el yacimiento de Gadir. Además, se está reactivado el turismo en la ciudad y se ve que están aumentando las visitas. Además, en Tripmilenaria, la tienda que tenemos en el Pópulo, también se está empezando a notar ese aumento del turismo y volviendo a las rutas. Tenemos una de sabores de Gades y otro de cata de cervezas históricas.

FJR. Ese es el aspecto más lúdico quizás. Aparte, hay un listado amplio, por suerte, que vamos a empezar a reactivar de excavaciones arqueológicas, algunas en la provincia, en Trebujena, en El Puerto de Santa María. Estamos a expensas de lo que resulte del trabajo de Juan Miguel, que es el director del trabajo arqueológico en el nuevo solar que ha quedado en la Calle Cooperativa. Estamos a expensas de empezar y tenemos grandes expectativas porque toda esa zona de alrededor es de necrópolis. Y como en toda esa zona van plazas de garaje y trasteros tenemos la intuición de que va a ser un solar interesante, que van a aparecer cosas interesantes para la ciudad.

P. ¿Qué expectativas concretas tenéis sobre este solar? 

JMP. Estamos hablando de que Cádiz tiene una de las necrópolis más grandes y mejor conocidas de España. Precisamente, porque desde los años 60 se viene excavando. Previamente, lo que es la arqueología científica y después, a partir de la democracia de manera sistemática, especialmente, a partir de los años ochenta. Hay un gran conocimiento de la necrópolis, pero todavía quedan muchas cosas por diferenciar, porque el espacio necrópolis de Puerta Tierra hasta prácticamente la zona de la Comisaría, son espacios donde conviven diferentes industrias, incluso pequeñas casas de campo. Y aparte, en los mismos espacios podemos observar que la gente se entierra, prácticamente, desde el siglo IV a.C. hasta prácticamente época romana. Estamos hablando de 800 años de manera continuada. No es que se haya saqueado o destruido tumbas con el boom constructivo en época actual, sino que además en época antigua ya se producían esos saqueos. Este solar nos va a permitir ahondar más o conocer más todo ese espacio. Y allí una tumba muy interesante, que ha investigado Francisco Javier. Estamos también hablando de la Calle Cooperativa, un caso particular en este caso, que sabemos que no está prácticamente tocado desde hace muchísimo tiempo y es una zona visualmente atractiva de la antigüedad, para poder enterrarse porque tiene vistas a la bahía desde el acantilado.

P. ¿Qué tenía aquella tumba a la que hacía referencia Juan Miguel?

FJR. Aparte de ser tumba pareada, que ya era antigua, la curiosidad que nos aporta la antropóloga es que el interior conservaba todos los restos óseos excepto la parte del torso. Estamos hablando de que conservaba las extremidades tanto de las partes superiores como inferiores y el cráneo. Sin embargo, no tenía ni la columna vertebral ni ninguna de las costillas. Así a simple vista, cuando fuimos descendiendo en la limpieza nos llamaba mucho la atención y la antropóloga nos comentó que probablemente era alguien relacionado con el mundo bélico, un guerrero. Le faltaba toda esa parte ósea porque, probablemente, llevaba una coraza y en los años posteriores a tu enterramiento fuese expoliada. Entonces, la coraza fue el elemento de valor que el expoliador entendió que era necesario llevársela, y al tirar de la coraza se llevó parte de esos restos óseos en el interior. Por eso, solamente se conservaban los hombros, las extremidades y el cráneo. Son ese tipo de curiosidades que te vas encontrando en una excavación del Garaje América, que aportó en torno a 14 enterramientos, iban apareciendo diferentes enterramientos y apareció casi una muestra de cada periodo o de diferente tipología de enterramiento. Nos encontramos una del periodo prácticamente tardo-púnico, periodos probablemente republicanos, una mujer, un enterramiento por urna, apareció una fista, columnas de plomo. La tipología era una de cada tipo, no encontramos muchas del mismo período, pero sí muy variadas. Probablemente, viene dado porque el Garaje América al tener tanta amplitud y que prácticamente todo el garaje estaba atravesado por correas de hormigón de las bases de la cimentación del edificio que se construyó en los años 60, fue destruyendo parcialmente todas las zonas y eso hizo que la mayoría de tumbas estuviera muy aislada y separada unas de otras, pero que nos mostró la amplitud y la potencia que podía llegar a tener la necrópolis de Cádiz.

P. ¿Qué es lo más maravilloso de lo que habéis sido testigos?

JMP.  Yo lo tengo fácil. He tenido la suerte de descubrir Gadir cuando era un momento en el que se planteaba que había desaparecido, junto con María Ángeles Navarro y con Pepe Gener. Es lo que uno sueña cuando está en la facultad.

P. ¿Cómo fue ese momento?

JMP. Al final no te das cuenta cuando lo estás haciendo, porque hay tanto ruido a tu alrededor... Estás realizando un trabajo muy complicado que tiene muchas facetas, desde política, económica, constructiva, científica, que, al final, cuando ya has parado es cuando te das cuenta de lo que se ha conseguido. Aun así, nunca termina porque siempre se están haciendo cosas nuevas. Cuando empiezas a darte cuenta, es cuando ya ha pasado un tiempo y está asentado. La propia gente lo ha digerido y se da cuenta de la importancia que tiene. De pronto, hemos pasado de que no hay un fenicio por la ciudad a que esto está hasta arriba como sería lo normal y lógico. Quizás uno de los momentos en lo que me he emocionado de verdad fue cuando en el propio yacimiento Gadir, por debajo de los suelos actuales a un metro de profundidad, sacamos una pequeña factoría de púrpura y cuando empezamos a excavarla, de pronto, te mirabas a las manos y resulta que tenías las manos teñidas de púrpura de Tiro. Te quedas en shock, me acuerdo perfectamente, y dices, tengo las manos manchadas de púrpura de los fenicios, de la púrpura que aparece en la biblia, de la púrpura por lo que te llaman Phoenix, de la púrpura que se fabrica en Cádiz y se fabrica en Tiro, de la púrpura de los fenicios y prácticamente de la realeza.

FJR. La misma sensación de la que está hablando. No eres consciente porque en el momento no sabes quizás lo que estás encontrando, vas excavando, vas bajando. Por ejemplo, hablaba Juan Miguel del puerto de Gadir que encontramos en la calle San Juan. En ese momento lo que encuentras es una estructura de sillares regulares que vas entendiendo que puede ser una estructura importante, por el nivel donde está, por la cota, pero cuando llegas abajo y ves que hay una cimentación y te das cuenta de que la arena que estás pisando en esos momentos puede ser la arena del Canal Bahía Caleta, pues te da esa sensación extraña, de decir, pues esto puede ser más importante de lo que parece. Pero luego, quizás, esa importancia no radica en ese momento, sino cuando haces una criba, te llevas material cerámico al Pópulo, donde nosotros estamos trabajando y hacemos la limpieza cerámica y te vas dando cuenta de que todo el material te va dictando que, aproximadamente, esa criba que has hecho de material cerámico puede ser de la segunda mitad del siglo tercero y el primer tercio o la primera mitad del segundo. Y, en medio de ese momento, sabes que hay una fecha clave en la historia de Cádiz que es el 206, que es la firma del Foedus, después de la segunda guerra púnica y que estás situando tu excavación en un periodo importantísimo en la historia de Cádiz que, probablemente, lo que has encontrado es el cantil de un puerto. O sea, que estás situando incluso una orilla del famoso Canal Bahía Caleta. Por eso digo, que la sensación esa no es en el momento en el que excavas, esa sensación va in crescendo en el momento en que empiezas a trabajar la información que te ha aportado la propia excavación. Entonces, todo ese periodo lo vives con cierta expectación, con cierto nerviosismo. Digo que es muy evolutivo, pero a la vez muy intenso el hecho de saber que estás descubriendo algo relevante para la historia de tu ciudad.

P. Pero hay momentos en los que sí se puede vivir esa ilusión, esa emoción que nos trasladaba Juan Miguel, que lo ha descrito tan bien, la emoción de descubrir la púrpura, tocarla con las manos. Algo tan fenicio como eso que sería lo que han vivido los personajes de la ficción sonora, de repente, descubrir el tercer sarcófago fenicio. ¿Os imagináis descubrirlo vosotros?

JMP. Me imagino el lío que se iba a montar. Tener que llamar desde la Delegación de Cultura hasta a la policía porque, evidentemente, eso no se sacaría ni si quiera en un día y se tendría que programar hasta vigilancia nocturna. Ese tipo de cosas, hoy día esto es mucho más sencillo y estamos más acostumbrados, pero esto hace muy poco tiempo se colaba mucha gente, incluso cuando estábamos excavando. No solamente para ver, sino también con un ambiente más destructivo, pero muchas veces también por pura curiosidad. Entonces, al final ese tipo de cosas, yo me las imagino y tiene que ser brutal, pero me produce hasta angustia (ríe).

P. Ahí dudan algunos, dicen que preferirían no encontrarlo ellos porque sería un lío grande. La verdad es que sería otro episodio apasionante de nuestra historia, ¿creéis que terminará apareciendo algún sarcófago más?

FJR. Es posible. Entra dentro de la probabilidad, incluso a nivel estadístico. Si aparecieron estos dos, además en sitios bastante dispares, aunque se les consideren parejas, puede haber más. Además, hace poco han salido noticias del desafortunado cambio óseo del interior, en fin, guarda cierto misterio lo que rodea siempre a estos sarcófagos. dentro de la probabilidad y en cuanto a lo que estamos hablando, todavía hay sitios en los extramuros de la ciudad que están intactos o no se han podido excavar desde el punto de vista científico, pues evidentemente, cabe la posibilidad de que aparezca. ¿Y por qué no ser nosotros lo que tuviéramos esa fortuna de hallarlo?

JMP. Yo encantado. Aunque fuera un lío, va dentro, entre comillas, de la profesión.

P. ¿Cuál es otro de vuestro sueño arqueológico, algo que os encantaría descubrir que llevéis mucho tiempo soñando con eso?

FJR. Lo hablo con mucha gente, me dicen si no me gustaría trabajar en Egipto, esto de la egiptología, yacimientos arqueológicos de identidad. Excavar en Cádiz quizás es igual de interesante por el nivel histórico que tiene la ciudad. Estamos hablando que muchos hallazgos pueden girar en torno a la misma edad que las cuestiones en Egipto. Encontrar cosas de 2.500 años de antigüedad o casi 3000 es bastante enriquecedor. Así que, probablemente, mi sueño en particular y el del compañero igual, es seguir aportando o aclarando datos históricos de la ciudad de Cádiz. Para nosotros, para nuestra labor, es muy importante.

JMP. Yo quiero una estatua. Es lo que me falta. (ríe)

FJR. Siempre me lo dice. Lo hablamos muchas veces en tono casi de humor, pero a él le gusta mucho el tema de muros, estructuras, edificios, en definitiva, urbanismo. Yo me llevo bastante bien con los muertos, aunque suene rara la frase, pero me gusta el tema de la necrópolis. Él siempre me comenta, una estatua, me falta una estatua. No se ha dado, pero nosotros en el Garaje América incluso, apareció en una zona como te he dicho una fista, con urnas de plomo, con bastantes ungüentarios, algunos de ellos se han podido sacar completos, monedas estamos acostumbrados, a nivel numismático incluso algún que otro ajuar pequeñito de algunas joyas.

JMP. Yo me conformo con algo más pequeño. Tuve la suerte de empezar a trabajar en la casa del Obispo y entonces, en algunos espacios de relleno habían utilizado pequeños fragmentos de estatuas. Es más, recordaré toda mi vida cuando vino uno de los trabajadores que trabajan con nosotros, Juan, y trajo una estatua con un par de picotazos que estaba dentro de una escalera. Al final resultó ser un pequeño apolo, pequeñito, que se restauró y que era espectacular. Entonces, lo que me falta es eso, una estatua simplemente por el placer de poder limpiarla, descubrirla desde el principio hasta el final, y además, de aumentar lo que sería el valor de la propia ciudad. También es difícil en Cádiz encontrar una estatua porque la ciudad se fue desmantelando en época tardía. Pero, claro, eso ya es un antojo, entre comillas, particular.

P. En Fenicia, estos arqueólogos de los que hemos hablado, Jaime, Laura, Ramón y el inspector de Patrimonio Histórico, el Inspector Alonso, defienden que cuidar nuestro pasado es cuidar nuestro futuro ¿Protegemos de manera eficiente nuestro pasado?

FJR. Evidentemente, no. Por muchas cuestiones, por muchos motivos. Además, nos vamos a los presupuestos de cualquier institución pública y a patrimonio histórico lo que se destina casi siempre es a lo menor o lo de menos cuantía y, en cualquier caso, si hay que meter la tijera en algún lado, en los primeros sitios donde se mete es en cultura y patrimonio. Desafortunadamente, pasan cosas como las que pasó en Córdoba, en Cercadilla, que lo hicieron desaparecer porque primó que la estación del AVE y la vía del tren eran más importantes. Sí que digo que este tipo de circunstancias es con la que estamos habituados. Nosotros somos quizás esos quijotes que estamos constantemente peleándonos con los molinos de viento intentando, en la medida de lo posible, que el patrimonio y la cultura sea un elemento preminente, importante en la ciudad, pero desafortunadamente, hay muchísimo todavía por hacer.

JMP. Como mínimo, documentarlo todo, eso es lo que se va a hacer. Y después tiene que existir un planteamiento de futuro, no todo puede ser a cuatro años vista. Hay que tener muy claro que la defensa y protección dell patrimonio históric está recogida en la Constitución. Nuestra obligación no solamente es protegerlo sino, además, legarlo. Eso no se hace porque la especulación manda sobre todo eso y, además, en un casco histórico que es prácticamente del siglo XVIII. Y que, además, dentro del mismo casco histórico puedes encontrar restauraciones que mereceían un premio, y otras que habría que echar a la calle a esos arquitectos.

FJR. O meterlos en la cárcel, incluso. Hay restauraciones de fachadas en Cádiz ahora mismo que es para meter a los arquitectos en la cárcel.

JMP. O de interior y lo mismo pasa con el PGOU. El PGOU de Cádiz es una herramienta básica, que está bien para empezar, pero es una herramienta muy limitada porque hay muchas casas que, por ejemplo, están en grado tres, que significa que tienes que mantener la fachada, pero en el interior nadie se ha molestado en mirar lo que hay y te puedes encontrar verdaderas maravillas. Y que, a efectos prácticos, si se produce un derribo legal la persona que viene se puede encontrar desde pinturas al fresco en el interior de la casa pasando por columnas de mármol o cualquier elemento que esté integrado y todo eso, legalmente, le pertenece al del derribo. O sea, no hay una protección real. Además, te voy a decir una frase que siempre me acuerdo de ella: Mantener es construir para el futuro.

FJR. Ayer lo hablaba yo casi de manera anecdótica, no sé con qué compañero lo iba hablando dando un paseo. Con respecto a que la propia legislación municipal, dentro de lo que es la conservación de edificios del casco histórico, tiene un Pantone desde el punto de vista cromático de una gama de colores que se permiten o no, por el hecho de edificios históricos y toda esa gama de cromática tiene que estar en torno al blanco y al marrón, los ocres, los camel. Venía en esta conversación, precisamente, porque íbamos por el barrio de Santa María y hay una casa pintada de azul. Entonces, es que no se cumple eso que es lo mínimo, en una restauración permitir en un barrio tan señero que se pinte de azul. Y ya si nos vamos a lo más importante o lo más profundo, tendríamos que hacer aquí siete u ocho programas.

JMP. Y te quedas corto.

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