Lunes, 06 de Diciembre de 2021

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PATRIMONIO HISTÓRICO

Fachadas nuevas para el Corral de Comedias de Alcalá de Henares

Ciudadanos plantea en el Ayuntamiento de Alcalá de Henares que se impulse un proyecto de recuperación de las tres fachadas del edificio para destacar su imagen y hacerlo reconocible para vecinos y visitantes.

La propuesta será presentada en forma de moción al próximo pleno municipal coincidiendo con los 420 años de historia del teatro, cuya apertura como espacio escénico ocurrió en 1601. También proponen colocar una placa que recuerde a Francisco Sánchez, carpintero que recibió el encargo de construir el Corral de Comedias.

Corral de Comedias desde la Plaza de Cervantes

Corral de Comedias desde la Plaza de Cervantes / Google

"Seguro que muchos alcalaínos ni se percatan de que existen estas tres fachadas de nuestro viejo Corral de Zapateros" se lamenta el concejal de Ciudadanos, Miguel Mayoral, desde el Ayuntamiento de Alcalá de Henares. Se refiere el edil a las fachadas del actual Corral de Comedias, uno de los dos teatros principales de la ciudad complutense, cuyos orígenes se remontan al año 1601. Un teatro municipal, actualmente cedido para su gestión a la Comunidad de Madrid, que solo destaca hacia el exterior por las banderolas que cuelgan los responsables de este singular espacio escénico.

Coincidiendo con los 420 años de historia del Corral "que nadie ha recordado", el grupo municipal de Ciudadanos ha presentado una moción para pedir que se rehabiliten y destaquen las fachadas del edificio porque "si bien el interior consiguió la máxima de mantener elementos de diferentes etapas constructivas como el Corral de Zapateros del siglo XVII, el coliseo del XVIII, el teatro romántico del XIX o el cine de principios del siglo XX, el exterior no muestra el mismo cuidado en ninguna de sus tres fachadas". Paños exteriores que dan, además de a la Plaza de Cervantes, a las calles Cerrajeros, y Ramón y Cajal.

Si es difícil a simple vista distinguir el Corral de Comedias para los vecinos, más aún lo es para los visitantes que, habitualmente, buscan este hito del patrimonio histórico de Alcalá de Henares. "Es una auténtica pena esa visión que tenemos del Corral de Comedias", sentencia Mayoral. Fue recién iniciado el siglo XVII cuando el entonces Concejo de la ciudad, encargó al carpintero local Francisco Sánchez la construcción de un Corral de Comedias en el patio interior de los edificios.

En su moción, elaborada tras revisar toda la documentación existente en el Archivo Municipal, Ciudadanos solicita, por un lado, la restauración de las tres fachadas para hacerlas homogéneas y más acordes a su aspecto original o más antiguo. Además, reclaman la realización de una campaña de difusión del actual aniversario por los 420 años de historia. Por último, proponen al resto de grupos colocar una placa dedicada al carpintero Francisco Sánchez como reconocimiento a su obra y, simbólicamente, para destacar "a todos los sencillos alcalaínos que realizan grandes hazañas todos los días por su ciudad y por sus vecinos".

El Corral de Comedias está cedido, actualmente, por un periodo de veintico años, hasta 2029, a la Comunidad de Madrid y su gestión artística está adjudicada, a su vez, a la Fundación del Teatro La Abadía por el gobierno regional.

La moción presentada por Ciudadanos recoge el siguiente recorrido por la historia del Corral de Comedias de Alcalá de Henares:

El excepcional Corral de Comedias de Alcalá de Henares es una obra arquitectónica de singularísimas características, capaz de mostrar por sí mismo la evolución de los espacios teatrales en los últimos cuatro siglos. Se cumplen en este 2021 los cuatrocientos veinte años del que se llamó Corral de Zapateros, por la enorme influencia que ejerció este gremio en la programación teatral desde sus inicios. Y es que este edificio conjuga, mejor que ningún otro, la convivencia de los diversos grupos sociales alcalaínos a lo largo de la Historia. Construido a instancias del Concejo, en un patio de vecindad, por el carpintero Francisco Sánchez, fue propiedad de la Archicofradía del Santísimo Sacramento de la Parroquial de Santa María, que multiplicó la programación de Comedias a finales del mismo siglo XVII, con la intención de sufragar los gastos de la festividad del Corpus. En una ciudad en la que más de la mitad de la población estaba constituida por estudiantes, es indudable la afluencia de público universitario a estas comedias. Es difícil no pensar en nuestros jóvenes Quevedo o Calderón cruzando presurosos la Plaza del Mercado para asistir a la representación de una nueva obra de Lope, de la que beberían ansiosos para, algún día, ser también ellos los autores representados en Alcalá y en el mundo entero. Así, el corazón de la Universidad, la Iglesia, los gremios, el Ayuntamiento conjugaron sus esfuerzos, sus necesidades y sus gustos en la formación de esta perla de la cultura europea.

Al llegar el siglo XVIII se decide seguir impulsando nuestro espacio teatral techando el corral a la usanza de los coliseos de la época, embelleciendo los aposentos, el pavimento, e incorporando columnillas de forja, con soportes para que las lámparas de aceite sustituyeran la desaparecida luz natural.

Pero fue en el XIX cuando nuestro Corral de Comedias se sometió a mayores cambios. En 1830, todavía con la Universidad dentro de nuestros muros, la burguesía alcalaína aporta “…su crédito y caudales…” para una transformación del Patio de Zapateros que aprovecha sabiamente las añejas estructuras y las adapta a un romántico teatro elíptico de estilo italianizante.

En los comienzos del siglo XX uno de nuestros mejores pintores, Félix Yuste, vuelve a aportar el arte complutense, con frescos alusivos a otros genios alcalaínos. La llegada del cinematógrafo exigió una de las últimas transformaciones de nuestro Corral de Comedias, convertido pronto en el Cine Cervantes, que llegó hasta los años setenta, permaneciendo aún en el recuerdo de muchos de nosotros.

A partir de los años ochenta, comienzan los estudios, proyectos, compras y expropiaciones para la recuperación de este auténtico testigo de la vida alcalaína en los últimos cuatrocientos años. La rehabilitación del tesoro que custodiamos para la historia del teatro mundial culminó en 1998, de la mano del gran arquitecto José Mª Pérez González, “Peridis”.

En Sesión de Pleno celebrada el día 21 de mayo de 2002 se acuerda iniciar los trámites para la cesión del inmueble a la Comunidad de Madrid y establecer las condiciones. Tras algunos problemas administrativos y nuevos Plenos para aclarar el concepto de “cesión”, el 3 de noviembre de 2004 la Comunidad de Madrid acepta la cesión gratuita de uso por 25 años, para destinarla a la celebración de actividades escénicas, educativas y culturales.

La rehabilitación del Corral de Comedias tuvo una máxima: Intentar mantener los principales restos de las diferentes etapas del teatro, porque la singularidad fundamental del mismo es precisamente esa, haber mantenido durante cuatro siglos su función escénica, dejando grabados en sus muros los diferentes momentos por los que ha pasado la arquitectura teatral en España y el mundo.

Sin embargo, extrañamente, desde los primeros estudios para la redacción del proyecto no observamos la misma inquietud por el exterior que por el interior. Tras las necesarias expropiaciones, se manifestaron tres fachadas, tres visiones del Corral de Comedias desde el exterior, que deberían haber mostrado al espectador, al turista, al transeúnte la atractiva imagen de ese patio, embutido entre casas de vecindad, que habría prestigiado la enorme joya que representa nuestro teatro.

Si bien es cierto que los diferentes momentos por los que ha pasado el edificio han difuminado la imagen original de los muros del XVII, no es menos cierto que en el propio proyecto de 1984 se asegura: “…los machones de fachada son pies derechos de madera…”. Si era así ¿Por qué desaparecieron radicalmente, bajo un enfoscado atemporal que, pintado finalmente de tonos rosáceos, resulta incluso anacrónico?

Las tres fachadas adolecen de este mal, habiéndose prescindido de los elementos constructivos originales: piedra, madera, ladrillo macizo…

La fachada a la Plaza del Mercado, hoy Cervantes, se cubrió en su planta baja con grandes losas graníticas, sin relación alguna con el entorno ni con los materiales originarios. En la misma planta se dispusieron los vanos con puertas y ventanas contemporáneas, sin elemento alguno que las armonice con su momento histórico original. No se restauraron las grandes vigas del soportal, ni se eliminó el cableado que ensucia su belleza; tampoco se entresacaron o repusieron las antiguas vigas menores que, dispuestas verticalmente respecto a la maestra que apoya en pilares decimonónicos, pueden estar ocultas bajo el techo raso del soportal. Como remate de mal gusto, hoy una enorme papelera encuentra su acomodo junto a uno de los centenarios pilares.

Las plantas superiores, donde se constataron los citados pies derechos de madera, además de enfoscarse, cubriéndose todos los primitivos materiales constructivos, se pintaron de rosa. Para sus ocho ventanales se eligió el blanco, ocultando la naturalidad de sus maderas. No se resaltó la rejería de los balcones, afeándose hoy esa forja con elementos añadidos para el sustento de la cartelería. Los balcones se sustentaron con canecillos metálicos, sin relación con la rejería.

La fachada a la Calle de los Cerrajeros se proyectó como “…acceso de minusválidos…”; sin embargo, se construyó un escalón bajo la puerta; en este vano y el del balcón superior, puerta y ventana de madera fueron pintadas de blanco, manifestándose la misma problemática descrita para la fachada principal. Semejantes circunstancias afectan al cubrimiento de muros (enfoscado rosáceo) que empeora su aspecto con las grandes manchas de humedad y los consiguientes desconchones, problema que no se habría dado de mantenerse el sano ladrillo macizo que conservaba, según las fotografías del propio proyecto. Además, en la planta superior, los tubos, cables y cajas eléctricas sonrojan la visión de esta fachada de nuestro Corral de Comedias, contigua a la casa en cuyo pozo se ocultó el libro con la partida bautismal de Cervantes.

La fachada a la Calle de los Limoneros, actual Ramón y Cajal, ensombrece aún más el viejo Corral de Zapateros. Nadie que pase frente a ella puede ser consciente de la joya a la que da acceso. El enfoscado se vuelve aquí de tonalidad caprichosa, y pasa del amarillento al rosa perturbando cualquier visión estética. Una enorme puerta metálica, en la que ya lo de menos son los pertinaces grafitis, es la monumental custodia de Unión Fenosa, que muestra ufana los anagramas de la empresa eléctrica. El resto de los problemas se repiten en una fachada en la que se debería resaltar su hermoso alero, sustentado por bellos canecillos de madera.

Recientes restauraciones de edificios con las mismas circunstancias históricas, en la Plaza de Cervantes y en otros puntos de nuestro casco antiguo, han marcado una línea que, sin confundir los elementos actuales con los pretéritos, consigue mantener el añejo espíritu de ese entorno arquitectónico, reclamando la mirada del visitante y recreando la verdad histórica de ese edificio. Fachadas como la de la casa de las seculares Almendras Salinas, con sus bellísimos pies derechos con zapatas; o espectaculares puertas de madera, tipo celosía, como la del número 19 de la misma Plaza, muestran el camino a seguir para lograr que nuestro Corral de Comedias logre la sobria vistosidad castellana que merece, en unas fachadas homogéneas que anuncien el maravilloso interior al que dan paso.

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