Domingo, 05 de Diciembre de 2021

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David contra Goliat: decenas de familias vencen a un fondo de inversión y frenan la subida de los alquileres

Son viviendas públicas que acabaron en manos del fondo de inversión que pertenece a Blackstone y que ha aceptado un acuerdo extra judicial tras la movilización y las denuncias vecinales

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Hay 84 familias que tienen algo que celebrar y han decidido contárselo a la prensa y de paso acabar con esa historia de que los medios de comunicación solo contamos malas noticias. "Queremos contar que hemos vencido, bueno no lo quiero decir así porque tampoco quiero que haya ni vencedores ni vencidos. Que hemos llegado a un acuerdo y hemos sentado a Blackstone a negociar con unos vecinos que lo único que pedíamos era un alquiler justo y no abusivo. Yo pagaba 700 euros y me subían a 1.200 euros, era una auténtica locura". El que habla así, con una sonrisa constante, es Jose Moreno uno de los vecinos de la urbanización que tiene Fidere (la filial española de Blackstone) en la calle Juan Gris de Torrejón de Ardoz.

En total 83 familias de Torrejón (47), Carabanchel (12), Vallecas (16), Tres Cantos (5), Canillejas (1), Móstoles (1) y Colmenar Viejo (1) han alcanzado un acuerdo con este fondo de inversión, conocidos popularmente como fondos buitre, para que las subidas que les plantearon hace dos años en sus alquileres sean finalmente subidas solo ligadas a la inflación.

Todas estas viviendas son viviendas públicas que acabaron en manos de Fidere que se convirtió en el casero de estos inquilinos. A partir de ahí, las familias denunciaron en 2019 que se les querían hacer "subidas abusivas" de alquiler, en algunos casos hasta duplicarlo. Empezaron a organizarse y con la ayuda del Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid comenzaron a realizar protestas, a llenar las fachadas de sus viviendas de pancartas que denunciaban la situación, consiguieron el apoyo del Defensor del Pueblo e, incluso, del relator especial de Naciones Unidas sobre la Extrema Pobreza y los Derechos Humanos, Philip Alston, que visitó a las familias de Torrejón.

Las cartas de desahucio  

Todo ese tiempo no fue fácil. Llegaban a sus casas las cartas con el aviso de desahucio. David Asenjo sale del portal de su casa en Torrejón y cuenta lo que pasaron su mujer, su hijo de ocho años y él durante los dos años que ha durado el proceso hasta el acuerdo. "Lo he pasado muy mal, con mucho estrés y con la familia fatal porque te cambia el humor estás y estás irascible. Es David contra Goliat . Somos números para ellos, les importan cero los sentimientos de cada uno y las familias que estás destruyendo. Ellos dicen, el número cinco va fuera y, a lo mejor, el cinco es una familia con tres hijos y la madre en paro y destruyes un hogar".

Toñi Penín baja de su vivienda, porque Jose, el vecino que no pierde la sonrisa recordando que han conseguido "alquileres justos", le ha pedido que cuente su historia. "Salíamos por la noche a poner carteles para evitar que algún vecino llamara a la policía y el conserje los quitaba por la mañana. Llegaron a comprar hasta un producto especial para quitarlos antes. Los carteles decían 'buitres', había buitres pintados y la gente  cuando pasaba nos apoyaba. Así estuvimos todo el tiempo salvo durante el confinamiento. He cosido miles de pancartas  para que no se las llevara el aire", recuerda esta vecina.

Su marido y ella accedieron a una vivienda en 2015. Entonces su alquiler era de 710 y le iban a subir hasta 1.200 euros. Cuenta que si se hubiera "quitado de muchas cosas" podría pagarlo pero que "yo no tengo que regalar todas las horas que mi marido ha estado trabajando, con lo que le ha costado hasta su jubilación para que esos señores se aprovechen de su trabajo".

La celebración con petición de boda 

Mar Triguero y Rada Pozuelo tienen a dos pequeñas que fueron su mayor preocupación cuando desde Fidere les dijeron que de los 650 euros que pagaban de alquiler iban a pasar a 1.200. "Nosotros entramos con unas condiciones y de repente se nos duplicaba el alquiler. Hubo momentos que fueron duros y que tenias ganas de tirar la toalla", cuentan casi al unísono. Pero, todo eso ha pasado y ahora a todos estos vecinos les sale la sonrisa cuando se les pregunta por cómo están hoy. 

Rada y Mar, con su pequeña Iris escondida, sonriendo tras haber firmado un nuevo contrato de alquiler sin que la subida se duplique. / ELENA JIMÉNEZ / CADENA SER

"Era un sin vivir y ahora que ya he firmado estoy más aliviada. Nadie te va a venir a decir que tienes que dejar el piso", cuenta Patricia Aparicio desde el salón de la casa de Jose y de su novia Eva Cordero. Los nuevos contratos, por siete años, los llevan firmando estas familias desde primavera y este verano ya hicieron incluso una celebración. Tanta fue la felicidad que Eva confiesa lo que le dijo a Jose: "Le pedí matrimonio con un altavoz delante de todo el mundo (carcajadas), por la emoción, luego pensé madre mía que estoy haciendo (sigue riendo)". Y, ¿Jose qué contestó? Pues cuenta Toñi, que también en el salón de la casa, que se arrodilló y dijo que sí. Al final todos ríen.

La demanda colectiva

Desde el Sindicato de Inquilinas creen que la demanda colectiva que se hizo contra Fidere ha sido lo que ha propiciado el acuerdo extra judicial. "Creo que les teníamos muy señalados y esa demanda fue un punto importante porque podía llegar judicialmente a haber una sentencia y podía salirles muy mal", explica uno de sus portavoces, Fernando Bardera.

Como consecuencia de esa demanda los juzgados fueron paralizando las órdenes de desahucio hasta que fuera resuelta. "Eso ya significaba que Blackstone durante todo ese tiempo iba a tener paralizada su inversión porque no iban a poder echar a los vecinos y hacer contratos nuevos con otros o venderla. Al final, han bajado la cabeza y han contratado a una empresa mediadora para negociar", añade Bardera que quiere que de todo esto se saque una conclusión: "Cuando consigues que la gente piense en colectivo y no en individual, se pueden conseguir muchísimas cosas. Esto es hacer política y no solo lo que aparece en el Congreso, es pensar en colectivo e intervenir en tu vida para decidir cómo va a ser tu ciudad, tu día a día y cómo va a ser el de tu vecino". Fidere ha declinado contestar a las preguntas para esta información porque considera que es una asunto de política de protección de datos.    

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