Por qué algunos vuelos llegan antes a Bilbao: el viento puede recortar hasta 20 minutos el trayecto
Un controlador aéreo explica cómo las borrascas empujan a los aviones y obligan a reorganizar el tráfico

Por qué algunos vuelos llegan antes a Bilbao: el viento puede recortar hasta 20 minutos el trayecto
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Las borrascas que atraviesan la península están teniendo un efecto directo en el tráfico aéreo: algunos vuelos están llegando antes de lo previsto. No es un error ni una casualidad. Es el viento.
El controlador aéreo del aeropuerto de Loiu Carlos Balboa explica que cuando predominan los vientos del oeste, los aviones que llegan desde Galicia o el Atlántico “corren más”, mientras que los que proceden del Mediterráneo lo hacen con mayor lentitud.
“Un avión que venga de Santiago y que normalmente vuele a unos 550 nudos (1.020 km/h) puede tener un recorte de 15 minutos o así. Tranquilamente 15 o 20”, detalla.
Aprovechar la corriente para volar más rápido
La razón está en la planificación de las rutas. Las aerolíneas estudian la meteorología antes de despegar para sacar partido a las corrientes de aire más favorables.
“Cuando hay una jet stream potente, lo que hacen las compañías es subirse a esa corriente y aprovechar el viento. Y al contrario, los que van en sentido este-oeste intentan evitarla”, señala Balboa.
Este cálculo no es improvisado. Los ordenadores de a bordo analizan parámetros como altura, distancia o consumo de combustible para determinar el nivel de vuelo óptimo.
No afecta igual a todos los aeropuertos
En el caso de Bilbao, el impacto es más operativo que estructural. Balboa aclara que los grandes vuelos transatlánticos pasan a mayor altitud y están controlados desde Madrid, por lo que no influyen directamente en el espacio aéreo local.
“Nosotros controlamos hasta unos 14.500 pies, casi cinco kilómetros. Los aviones que cruzan hacia Barcelona o Zaragoza nos pasan muy altos, así que no nos afectan”, explica.
El reto: reorganizar las aproximaciones
Donde sí se nota el efecto es en la gestión de las llegadas. Un avión puede estar más lejos que otro y, aun así, aterrizar antes.
“A lo mejor tienes dos aviones a la misma distancia del punto de aproximación, pero el que viene de Galicia te va a llegar antes aunque el otro esté más cerca”, apunta el controlador.
Para evitar conflictos, los profesionales utilizan el radar, que calcula los tiempos de llegada y permite ajustar las maniobras con antelación.
El viento también cambia la trayectoria
Las rachas no solo influyen en la velocidad. También pueden modificar el rumbo real del avión.
“Tú das un rumbo, pero el viento te empuja y a lo mejor el avión va 10 o 15 grados desviado del que le habías marcado”, explica Balboa, subrayando la importancia de tener este factor en cuenta durante toda la operación.
Volar más alto… o no
Otra de las decisiones clave es la altitud. Los vientos suelen ser más fuertes en capas superiores, pero subir no siempre compensa.
“Si la distancia no es muy grande, puede que no te salga rentable el combustible que gastas en ascender. Hay que hacer cálculos”, resume.
Una consecuencia directa de la meteorología
El adelanto de los vuelos es, en definitiva, una muestra más de cómo la meteorología condiciona el transporte aéreo. Con borrascas activas y corrientes intensas, la planificación se vuelve aún más estratégica.
Y aunque para los pasajeros pueda parecer una buena noticia aterrizar antes de tiempo, para los controladores supone un ejercicio constante de anticipación y ajuste para mantener la seguridad y el orden en el cielo.




