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Sociedad

Carlos Carnicero y las sombras documentales de una tragedia sin cerrar

El historiador y autor de "La ciudad donde nunca pasa nada" revisa el dictamen histórico más completo sobre los sucesos de Vitoria.

Entrevista Carlos Carnicero

Vitoria-Gasteiz

Medio siglo después, la memoria del 3 de Marzo sigue reclamando verdad y acceso a los archivos. Cuando se cumplen 50 años de los sucesos del 3 de marzo de 1976 en Vitoria-Gasteiz, el historiador Carlos Carnicero vuelve a poner el foco en las preguntas que aún permanecen abiertas. Autor del libro "La ciudad donde nunca pasa nada", considerado el dictamen histórico mejor documentado sobre aquella jornada, Carnicero repasa el origen de su investigación, las dificultades para acceder a archivos oficiales y la necesidad de avanzar en la desclasificación de documentos.

La investigación nació hace ya dos décadas, con motivo del 30 aniversario, a petición expresa de la Asociación de Víctimas del 3 de Marzo. El encargo no era menor: elaborar un dictamen histórico sólido que sirviera de base documental para respaldar las reivindicaciones de las familias ante las instituciones. Aquel trabajo, que posteriormente se convirtió en libro, supuso una labor exhaustiva de recopilación de testimonios y consulta de archivos en un contexto especialmente complejo.

Carnicero recuerda que el acceso a determinadas fuentes fue extremadamente difícil. Algunas solicitudes a archivos militares ni siquiera obtuvieron respuesta; en otros casos, la contestación oficial fue que no existía documentación relacionada con los hechos. A pesar de ello, lograron reunir materiales suficientes para construir un relato fundamentado que sería entregado este año en FITUR a los Reyes de España como parte de un compromiso institucional con la memoria histórica.

Uno de los hallazgos más relevantes fue un boletín interno de la Policía localizado en el Archivo Histórico Nacional. Ese documento ofrecía la versión policial sobre la huelga y los acontecimientos que desembocaron en la intervención armada en la iglesia de San Francisco de Asís, donde se celebraba la asamblea de trabajadores.

Acceder al boletín no fue sencillo. Contenía nombres de personas detenidas y acusadas, y solo gracias a autorizaciones facilitadas por la Asociación de Víctimas pudo consultarse parcialmente. Finalmente, la dirección del archivo permitió su consulta con algunos nombres censurados.

Según recoge el documento, las fuerzas del orden consideraban la huelga como una amenaza de gran alcance. No solo temían su extensión en Vitoria, sino también en el conjunto del País Vasco, Navarra e incluso a nivel estatal. La percepción de un “peligro importante” habría motivado órdenes claras de desalojar la asamblea y frenar el conflicto. Lo que el boletín no explica es por qué la actuación terminó con el uso de fuego real, causando cinco trabajadores muertos y decenas de heridos.

Ante el reciente anuncio de desclasificación de documentos relacionados con el Golpe de Estado del 23F, surge inevitablemente la pregunta de si podría aplicarse una medida similar a los sucesos del 3 de Marzo. Carnicero se muestra prudente: “No sabemos ni siquiera qué documentación existe ni dónde puede estar”, señala. Para los historiadores, el primer paso sería confirmar la existencia de esos archivos y garantizar su accesibilidad.

Entre los documentos que le gustaría encontrar figuran las órdenes concretas transmitidas aquel día. Carnicero afirma que "se sabía que existía una instrucción desde la gobernación civil para desalojar la asamblea, pero se desconocía si el gobernador civil actuó por iniciativa propia o siguiendo directrices superiores". Esa posible cadena de mando sigue siendo una de las grandes incógnitas.

Carnicero no se declara pesimista, pero sí realista. En una época en la que muchas órdenes podían transmitirse por teléfono, no es seguro que quedaran registros escritos, especialmente si comprometían responsabilidades políticas o penales. Aun así, insiste en que la búsqueda merece la pena.

Cincuenta años después, "La ciudad donde nunca pasa nada" sigue siendo una referencia imprescindible para comprender lo ocurrido. Para su autor, la clave continúa estando en los archivos: solo con acceso pleno a la documentación podrá completarse, con rigor histórico, la verdad sobre una de las páginas más dolorosas de la Transición.