"No me siento feliz": una víctima de Bizkaia cuestiona el acuerdo para reparar abusos en la Iglesia
Leonor, que sufrió abusos en Bilbao siendo niña, recibe el nuevo sistema con esperanza y desconfianza: “Siento que voy a tener que hacerlo sola otra vez”

"No me siento feliz": una víctima de Bizkaia cuestiona el acuerdo para reparar abusos en la Iglesia
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
El nuevo sistema de reconocimiento y reparación a víctimas de abusos en la Iglesia, impulsado por el Gobierno, el Defensor del Pueblo y la Conferencia Episcopal, ha abierto una vía inédita… pero también ha reactivado dudas entre quienes llevan décadas esperando respuestas.
Desde Bizkaia, el testimonio de Leonor, víctima de abusos en su infancia, refleja ese sentimiento: una mezcla de expectativa, cansancio y desconfianza ante un proceso que arranca el próximo 15 de abril.
"No me siento feliz, aunque dicen que hoy es un buen día"
Leonor tenía ocho años cuando fue ingresada por tuberculosis en el sanatorio infantil de Santa Marina, en Bilbao. Allí, según su relato, sufrió abusos sexuales por parte de un sacerdote.
Más de medio siglo después, ha seguido en directo la presentación del acuerdo. Su reacción no ha sido de alivio.
“Dicen que hoy es un día para estar felices, pero yo no me siento feliz”, ha asegurado, reconociendo que vive el momento con inquietud.
Un sistema basado en la "buena voluntad"
Uno de los aspectos que más dudas le genera es el funcionamiento del propio sistema. Según ha explicado, la reparación dependerá en gran medida de la voluntad de las partes implicadas.
“Si no hay buena voluntad, no se podrá reparar a nadie”, ha señalado, cuestionando que ese sea el punto de partida tras años de denuncias.
Un proceso largo y en solitario
El nuevo mecanismo permitirá acceder a una vía extrajudicial durante un año —prorrogable— para casos que no pueden llegar a los tribunales, ya sea por prescripción del delito o por fallecimiento del agresor.
Leonor podrá acogerse a este sistema, pese a que la persona a la que acusa ha fallecido. Sin embargo, el formato del proceso le genera incertidumbre.
“Voy a tener que ir sola, otra vez, paso a paso, sin un criterio conjunto”, ha explicado, en referencia a que las evaluaciones se realizarán caso por caso.
Sin baremos claros y con dudas sobre los tiempos
Otro de los elementos que ha despertado inquietud es la ausencia de criterios definidos para las reparaciones.
El sistema prevé que sea el Defensor del Pueblo quien actúe como mediador para fijar las compensaciones, pero sin baremos públicos.
“Escucho que hay que ir a un sitio, luego a otro… ¿cuántos años va a durar esto?”, se pregunta.
Un acuerdo marcado por retrasos
El proceso ha llegado tras meses de negociación y varios aplazamientos. La firma, prevista inicialmente para febrero, se retrasó por desacuerdos internos sobre las indemnizaciones y el alcance del sistema.
Finalmente, el acuerdo permitirá activar esta vía a partir del 15 de abril.
Entre la necesidad de creer y el recelo
Leonor reconoce que quiere confiar en que este paso suponga un avance real. “Quisiera creer que es una buenísima noticia para nosotros, pero tengo un recelo que está grabado”, ha explicado.
Un sentimiento que resume el estado de muchas víctimas: la esperanza de ser escuchadas frente al peso de una experiencia marcada por años de silencio.
El reto de la reparación
El nuevo sistema abre una puerta para quienes no pudieron acudir a la justicia. Pero también plantea un desafío: convertir ese reconocimiento en una reparación real.
Mientras tanto, voces como la de Leonor recuerdan que el camino no termina con un acuerdo, sino que empieza ahora, caso a caso.




