Miren Gómez, presidenta de la Asociación de Profesionales de la Danza de Gipuzkoa: “La danza en Gipuzkoa vive un buen momento, pero aún tiene retos importantes”
El Mes de la Danza consolida su crecimiento con grandes citas como la Barandilla de La Concha, mientras el sector reclama más formación profesional y mayor participación masculina

Miren Gómez, presidenta de la Asociación de Profesionales de la Danza de Gipuzkoa: “La danza en Gipuzkoa vive un buen momento, pero aún tiene retos importantes”
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Gipuzkoa vuelve a situar la danza en el centro de su agenda cultural con la celebración de su mes más importante para el sector. Exhibiciones en la calle, grandes citas colectivas y la implicación de decenas de academias consolidan una programación que no deja de crecer.
En este contexto, la presidenta de la Asociación de Profesionales de la Danza de Gipuzkoa, Miren Gómez, reivindica el momento que vive la disciplina, aunque sin ocultar sus carencias. “Tenemos muchas academias y se impulsa mucho a la gente a bailar, pero siempre esperas llegar a más público”, señala.
La gran imagen de La Concha
Uno de los momentos más esperados será la tradicional barra de ballet en la Barandilla de La Concha, que reunirá a cerca de 1.500 bailarines. Una imagen ya icónica que, según Gómez, tiene un valor difícil de igualar: “El hecho de bailar en ese marco no tiene precio, es increíble tanto para el público como para quien baila”.
La cita, que alcanza su 28ª edición, requiere meses de preparación y una coordinación milimétrica entre academias. “Seguimos un patrón común y trabajamos todas en la misma línea para lograr ese movimiento conjunto”, explica.
La danza sale a la calle
Más allá de este evento, iniciativas como “Danza Kalean” buscan ampliar el alcance de la disciplina. La propuesta reúne estilos que van desde el clásico hasta el urbano y tiene un objetivo claro: acercar la danza a la ciudadanía.
“Llevarla a la calle la hace visible. Cualquier persona que pasa puede descubrirla y animarse”, destaca Gómez, convencida de que esta exposición directa es clave para atraer nuevos públicos.
Una brecha que persiste
Pese al crecimiento del sector, la desigualdad de género sigue siendo evidente. La participación masculina continúa siendo muy baja, una realidad que apenas ha cambiado con el tiempo.
“El sector masculino está decayente”, reconoce Gómez, quien atribuye esta situación a prejuicios sociales todavía presentes: “Se sigue relacionando la danza con la feminidad o la sexualidad, y eso cuesta cambiarlo”.
Falta de estructura profesional
Otro de los grandes desafíos es la falta de formación reglada en el territorio. Los jóvenes que quieren dedicarse profesionalmente a la danza se ven obligados a marcharse fuera.
“Aquí no pueden recibir estudios profesionales, tienen que irse”, lamenta Gómez, quien considera necesario un mayor compromiso institucional para crear un conservatorio o centro superior en Gipuzkoa.
Un sector con futuro
A pesar de todo, el optimismo se mantiene. La presidenta destaca la calidad de la cantera guipuzcoana y su proyección internacional. “Hay bailarines increíbles por todo el mundo”, afirma.
Con una base sólida y una creciente visibilidad, la danza en Gipuzkoa sigue avanzando entre el entusiasmo colectivo y la reivindicación de recursos que le permitan dar el siguiente paso.




