El bingo de 20 céntimos que combate la soledad en Santutxu: mayores de Bilbao defienden su cita semanal
El hogar de jubilados Bonaparte mantiene sus partidas mientras se debate si estos juegos simbólicos deben quedar fuera de la ley del juego
Cada semana, decenas de personas mayores se reúnen en el hogar de jubilados Bonaparte, en Santutxu, alrededor de una tradición sencilla: una partida de bingo con cartones de 20 céntimos. Para quienes acuden, no se trata de ganar dinero, sino de tener una razón para salir de casa, encontrarse con otras personas y pasar la tarde acompañados.
El centro ha vuelto a poner el foco sobre una actividad cotidiana para muchos jubilados después de que la Ertzaintza advirtiera de que este tipo de partidas con dinero están sujetas a la normativa vigente.
"Venimos a pasar un rato"
Las personas usuarias del centro insisten en que el bingo tiene un valor mucho más social que económico. Algunos explican que apenas gastan dos euros en toda una tarde y que lo importante es la conversación, la compañía y mantener una rutina fuera de casa.
Varios asistentes reconocen que antes apenas salían y que ahora esperan ese momento semanal para reunirse con amistades y compartir unas horas distintas.
La presidenta del centro, Iluminada Rosa, resume el ambiente con una frase sencilla: asegura que durante el bingo los mayores están contentos y se olvidan por un rato de dolores y preocupaciones.
Una herramienta contra la soledad
En muchos hogares de mayores, estas actividades funcionan como punto de encuentro. Más allá del juego, ofrecen conversación, compañía y una rutina estable para personas que viven solas o tienen pocas oportunidades de socializar.
En Bonaparte, quienes acuden defienden que el verdadero premio no está en el cartón, sino en la posibilidad de compartir la tarde con otras personas.
El Parlamento Vasco debate cambiar la ley
El caso ha llegado al Parlamento Vasco, donde el Partido Popular llevará una propuesta para modificar la Ley Vasca del Juego y permitir estos bingos simbólicos en centros de mayores.
Mientras se debate esa posible reforma, en Santutxu muchos jubilados siguen viendo el bingo como algo mucho más sencillo: una excusa para salir, relacionarse y sentirse acompañados.




