María Guardiola aboga por estabilidad y una hoja de ruta compartida
La presidenta ha defendido el pacto con Vox durante más de una hora ante la cámara autonómica

Badajoz
La presidenta de la Junta de Extremadura en funciones, María Guardiola, defendió en su segunda opción de investidura el acuerdo alcanzado con Vox como una fórmula necesaria para desbloquear la situación política y dotar a la comunidad de estabilidad y certidumbre. Guardiola afirmó que el pacto responde al “mandato de las urnas”, que otorgaron más del 43 % de los votos al Partido Popular y algo más del 16 % a Vox, lo que permite articular una mayoría parlamentaria de tres quintos de la Cámara.
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La candidata explicó que el acuerdo se basa en el respeto a la pluralidad ideológica entre ambas formaciones, subrayando que no son “el mismo partido”, pero que han sido capaces de “poner por delante a Extremadura”. En este sentido, insistió en que el objetivo principal es garantizar un Gobierno “duradero, fiable y de mirada larga”, capaz de aprobar presupuestos, generar confianza económica y asegurar el funcionamiento de los servicios públicos.
Guardiola rechazó las críticas recibidas por el pacto y aseguró que el contenido del acuerdo es transparente, conocido públicamente y plenamente ajustado a la legalidad. “Jamás vamos a incumplir la ley”, recalcó, al tiempo que defendió que el texto firmado constituye la base sobre la que se construirá la legislatura y un instrumento “bueno para los extremeños” al alejar a la región de una nueva etapa de bloqueo político.
Oposición: críticas por el bloqueo y llamada a respetar las urnas
En una parte relevante de su intervención, la presidenta en funciones dirigió un discurso muy crítico hacia los grupos de la oposición, a los que acusó de generar “ruido”, dramatizar el acuerdo de gobernabilidad y cuestionar decisiones legítimas surgidas del resultado electoral. Guardiola afirmó que algunas formaciones han tratado de presentar el pacto como una anomalía política para ocultar su propia falta de propuestas tras perder el Gobierno en 2023.
La candidata reprochó a la oposición que solo respete el voto ciudadano cuando le es favorable y defendió que en democracia las urnas “hablaron con nitidez”. En este contexto, sostuvo que la oposición se encuentra “instalada en el resentimiento”, una actitud que —según señaló— impide construir alternativas y servir al interés general de la comunidad autónoma.
Pese al tono duro, Guardiola reconoció el papel legítimo de la oposición y admitió que el acuerdo con Vox no será compartido por todos. No obstante, pidió que el disenso no se convierta en una excusa para la inacción parlamentaria y se mostró dispuesta a dialogar, rectificar y escuchar propuestas, siempre que el objetivo común sea responder a las necesidades reales de Extremadura.
Futuro de Extremadura: crecimiento, servicios y defensa de la región
María Guardiola vinculó su candidatura a una visión de futuro basada en el crecimiento económico, la mejora de los servicios públicos y una mayor ambición colectiva para Extremadura. En su discurso, aseguró que la región “ha cambiado de inercia”, respaldando esta afirmación con datos de empleo, exportaciones y gestión que, según expuso, sitúan a Extremadura en una senda de avance sostenido.
La presidenta en funciones defendió un modelo de libertad económica, rebaja fiscal y apoyo al emprendimiento, compatible con un refuerzo de la sanidad, la educación y la atención a la dependencia. Subrayó que el crecimiento debe ir acompañado de servicios públicos “a la altura” y destacó la reducción de listas de espera sanitarias, el aumento de profesionales y la digitalización de la Administración como pilares de su acción de gobierno.
En clave territorial y política, Guardiola situó la defensa de los intereses extremeños frente al Gobierno central como uno de los ejes del próximo mandato. Reclamó una financiación autonómica justa, infraestructuras pendientes y la continuidad de la central nuclear de Almaraz, a la que definió como “empleo, soberanía energética y futuro” para la región. En su cierre, apeló a abrir un “tiempo nuevo” para Extremadura, con un Gobierno estable que deje atrás el bloqueo y trabaje con “certeza y ambición” por el porvenir de la comunidad.




