A vivir que son dos díasLa píldora de Tallón
Opinión

Los reyes pasan

"En algún sentido, los monarcas no son mucho más que estatuas, que adquieren habilidades humanas puntuales. Con el tiempo, si caen en desgracia, se vuelven estatuas del todo, y además molestas. Todos sabemos qué es vivir con un armatoste así."

Madrid

Los reyes pasan y un día solo quedan sus estatuas, con sus pintadas y cagadas de pájaro. Algunas veces los reyes aun no pasaron del todo, es decir, están vivos, y ya empiezan a parecerse a sus figuras y bustos, repartidos por plazas y parques. En algún sentido, los monarcas no son mucho más que estatuas, que adquieren habilidades humanas puntuales. Con el tiempo, si caen en desgracia, se vuelven estatuas del todo, y además molestas. Todos sabemos qué es vivir con un armatoste así. A menudo tenemos uno en casa, en forma de jarrón, o figura de bronce, o animal de escayola. Alguien te lo regaló en un cumpleaños. Y después de una semana bien a la vista, por cortesía, lo arrinconaste tras un sofá. Pero ahí seguía produciéndote terror, y lo enviaste a la habitación de invitados. Al poco, lo subiste al trastero. Más tarde lo bajaste al garaje con la esperanza de que lo robase un vecino. Un sábado, al fin se lo vendiste a un anticuario, con tan mala suerte que lo vio la persona que te lo regaló, lo compró y te lo volvió a regalar, para que tuvieses la pareja. Imaginen que tuviésemos también dos reyes. Coño, ¡que los tenemos!

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