¿En qué podemos joderte?
"Cosa distinta sería, y esto lo vería bien, que un día atención al cliente empezase a llamarse de otra forma, y que cuando te descolgasen el teléfono te saludasen con un «Hola. Te vamos a joder vivo, hijo de puta», algo que ahora no dicen, pero que sabemos que piensan"

Galicia
No es raro desear tu propia muerte, por desesperación, mientras intentas hablar por teléfono con alguien vivo, real, y no completamente idiota de atención al cliente. Casi lo vería lógico, natural y alegre, sin importar de qué compañía se trate. Llegas a ese atípico deseo, por supuesto, cuando no se cumpla el primero: la muerte de los que llevan atención al cliente, y antes que ellos el exterminio de la propia empresa, que considera atención al cliente lo que en realidad es distracción. Cualquier cosa con tal de no tener que oír las quejas sobre las prestaciones de mierda que dan, o no tener que devolver –esto es muy típico– un dinero que te han cobrado de más. El lamentable servicio al cliente no es más que un signo de los tiempos que vivimos, extrañamente caracterizados por la búsqueda de la desgracia, la infelicidad, la exasperación a través de maravillas tecnológicas como el teléfono o Internet. Cosa distinta sería, y esto lo vería bien, que un día atención al cliente empezase a llamarse de otra forma, y que cuando te descolgasen el teléfono te saludasen con un «Hola. Te vamos a joder vivo, hijo de puta», algo que ahora no dicen, pero que sabemos que piensan.




