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Fórmula 1

Ferrari 'incendia' el Mundial en el Red Bull Ring

Leclerc se impone en Austria por delante de Verstappen y Hamilton. El motor de Sainz se incendió, dejando sin doblete a Ferrari. Alonso remontó hasta el 10º

Leclerc adelantando a Verstappen en el GP de Austria / ERWIN SCHERIAU

Este domingo no hicieron falta órdenes de equipo, mensajes por radio y batallas cuerpo a cuerpo entre compañeros de equipo. Leclerc volvió a ser incontestable. Nadie salió a Austria con más ritmo y determinación. Victoria y un mar de sufrimiento final por problemas en el acelerador. No hay victoria fácil, aunque Verstappen tuviera que 'dejarle pasar' tres veces. No había forma de parar ni la velocidad del F1-75 del '16' ni la degradación del Red Bull. Pero el campeón es intermitente. Siempre está. Y ahí es donde encontró botín. El incendiado del F1-75 de Sainz le brindó una segunda posición que parecía perdida. Dos carreras consecutivas en las que enmienda las adversidades. 'Mad Max' no perdona. Sí Ferrari, que se pegó un tiro en la casa de Red Bull. El terremoto quedó en golpe con el 0 de Sainz.

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Ambiente naranja, dominio rojo Ferrari

El picante de la salida se quedó en la esprint. Sainz salió peor y le tocó bailar con un agresivo Russell que terminó echando a la grava a Pérez en la curva 4. El mexicano volvió a hundirse en la primera vuelta por un toque en la salida. Esta vez tuvo que abandonar por daños en el Red Bull. Al británico le cayeron 5 segundos de penalización. Se acumularon los acontecimientos en la curva 4. Por ahí se tiraría Leclerc a Verstappen. El monegasco, con la herida abierta de Silverstone, puso sobre Spielberg un ritmo imponente con el que rebasaría a un 'Mad Max' que no sacó los codos para protegerse. En la vuelta 12, después de probarse en la 11, Leclerc se tiró por el interior de la curva 4. Verstappen le dejó la puerta abierta, condenado por la degradación del neumático medio. Ya avisó Verstappen tras la esprint, pero su mensaje quedó difuminado entre el fervor de la lucha de los Ferrari.

La marea naranja no pudo conducir a Verstappen hacia la victoria / Clive Rose

La lluvia de la mañana dejó la pista sin goma y a Verstappen sin opción de batalla. El Red Bull devoraba hasta el compuesto más duro. Tres paradas tuvo que hacer Verstappen, las mismas veces que Leclerc le adelantó sobre la pista. Las bengalas naranjas de la marea neerlandesa que espoleaban al héroe 'local' y que coloreaban el ambiente las pintó Ferrari de rojo. Lo que parecía ser una fiesta sobre el Red Bull Ring con un doblete se convirtió en agonía. En la vuelta 57, el coche de Sainz empezó a arder. El madrileño salió como pudo de su Ferrari, en modo barbacoa con el motor en llamas. 18 puntos a la basura. Su mirada perdida lo decía todo. Se siente cómodo y con ganas de luchar por el mundial, pero la fiabilidad vuelve a aprisionarle en su ascenso. Los ceros de Sainz y Pérez siempre caen en el saco de Mercedes. Hamilton 3º y Russell 4º. Aún no están, pero 'sí que están'.

Leclerc celerando su victoria en el GP de Austria / JOHANN GRODER

La polémica de la clasificación con los límites de pista se trasladó a la carrera. Las radios de los equipos recibían avisos en cascada hasta la bandera blanca y negra y la posterior sanción de 5 segundos. La rigidez de la FIA en este aspecto bien podría trasladarse a otros aspectos del campeonato. Norris entre los sancionados, aunque nadie descarta penalizaciones a posteriori después del caos suscitado con la vuelta no invalidada a Pérez en Q2. Entre tanta bandera emergió Schumacher, piloto del día después de poner 6º al Haas. Fin de semana inmaculado del hijo del Káiser.

Alonso no escapa de los problemas

Fernando Alonso se encomendó a su enésima batalla a contracorriente. El asturiano, después de quedarse sin participar en la esprint del sábado por un problema eléctrico, partía desde la penúltima posición. Aprovechando el varapalo, cambió las tripas de su Alpine quitándose la penalización consecuente por cambiar su quinta unidad de potencia. Neumáticos duros y a remontar. El asturiano batalló contra los que seguían su estrategia y contra los que no. Se divirtió con Magnussen, Norris y Zhou en paralelo y se enfureció con un Tsunoda que le obligó a adelantarle por la hierba.

Fernando Alonso durante el GP de Austria / Bryn Lennon

El bicampeón vivió entre el caos de las paradas y las estrategias, volátiles por la degradación y el Virtual Safety de Carlos Sainz, que dejó hasta tres paradas en algunos lados del box. El suyo también y aunque lo 'normal' hubiera sido a ir dos, a Fernando no le pasa nada normal. En su primera entrada no le ajustaron bien la tuerca del neumático delantero izquierdo. Tuvo que volver a entrar una vuelta más tarde para evitar otra catástrofe del equipo Alpine. Del noveno pasó al decimo cuarto. La esprint a la que no se pudo sumar el sábado tuvo que replicarla en las últimas diez vueltas. Rescató un punto luchando con uñas y dientes con Bottas. Su ritmo antojaba a un botín mayor, pero no hay día sin baches en el camino.

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