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Álvaro J. Sanjuán: "Cervantes era homosexual y eso no le hace peor escritor ni peor persona"

Siglos de persecución, hoguera, blanqueamiento hetero y borrado de la sexualidad. El filólogo e historiador Álvaro J. Sanjuán rescata a los grandes maricas de la historia y nos explica por qué es importante reivindicar su homosexualidad

Álvaro J. Sanjuán: "Cervantes era homosexual y eso no le hace peor escritor ni peor persona"

Álvaro J. Sanjuán: "Cervantes era homosexual y eso no le hace peor escritor ni peor persona"

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Homosexuales ha habido siempre. Qué obviedad, pero hay regímenes como el de Irán o Rusia que niegan su existencia. Homosexuales ha habido siempre, pero la homosexualidad ha estado perseguida, condenada y borrada durante siglos. La homosexualidad ha sido una patología hasta finales del siglo XX. Sí, "aquí hemos venido a hablar de homosexualidad".

Este verano entrevistamos al escritor irlandés John Boyne, que nos decía que falta todavía mucha literatura para los jóvenes LGTBI. Al autor de 'El niño con el pijama de rayas' o 'Mi hermano se llama Jessica' le hubiera gustado crecer con los referentes queer que hay hoy. Boyne vive hoy abiertamente su homosexualidad. También Darren Hayes, el que fue vocalista de Savage Garden. Acaba de publicar 'Homosexual', un disco donde vomita toda la homofobia y trastornos mentales que ha sufrido. Hayes tuvo tendencias suicidas, como tantos otros homosexuales que, ante la presión de la sociedad a lo largo de los siglos, han acabado quitándose la vida.

A todos ellos, perseguidos durante siglos, quemados en hogueras, borrados o heterosexualizados, les ha dedicado años de investigación el historiador y filólogo Álvaro J. Sanjuán. Historias que ha compartido en un blog, en Twitter, en un pódcast y ahora en un libro: 'Grandes Maricas de la Historia', editado por Plan B. "Aquí no hemos venido a hablar de historia o de literatura, aquí hemos venido a hablar de homosexualidad", escribe @Otto_Mas en este ensayo.

Portada de 'Grandes Maricas de la Historia, de Álvaro J. Sanjuán / Plan B

¿Quiénes son estos grandes maricas de la historia?

Pues son muchos. Grandes porque son grandes. Fueron grandes homosexuales a los que les han eliminado la sexualidad y que tuvieron papeles muy importantes en la historia de la humanidad, por su actividad profesional o simplemente por las vidas que llevaron.

Antes de empezar el repaso, respondamos a quien se esté preguntando qué nos importa la sexualidad de todos ellos. Por qué es necesario, a estas alturas, hablar de su homosexualidad.

Pues es importante porque casualmente ha sido importante durante los últimos 16 siglos, para mandarnos a la hoguera. Ahora resulta que no, no nos importa. Pero sí que os importa, porque esta sexualidad es parte de nuestra personalidad, lo que nos hace ser como somos en el día a día, cuando nos despertamos, cuando quedamos nuestros amigos, cuando regresamos con nuestra familia, nos relacionamos de una manera diferente porque somos homosexuales, porque la sociedad no nos admite como tales y eso siempre nos condiciona en todos los aspectos de la vida.

De hecho, el amor, las relaciones sexuales, han marcado incluso el curso de la historia. Lo vemos con Eduardo II de Inglaterra, por ejemplo, cómo acabó en guerra civil.

Literalmente, sí. Y es muy importante, si ese Eduardo II y su homosexualidad no es importante, por qué sí lo es la sexualidad de Enrique VIII, que tenía que tener una mujer cada fin de semana, como quien dice. Entonces sí que es importante. No puede ser importante si eres heterosexual y no es importante si eres homosexual. Porque influye en todo lo que haces. Y en el reinado de Eduardo II influyó hasta llegar a una guerra civil.

Álvaro J. Sanjuán con su libro 'Grandes Maricas de la Historia' / Daniel de la Fuente

Todo empezó con Chaikovski.

Yo estudiaba en el conservatorio de pequeño y ya empezaba a notar que era un poco extraño. No sabía lo que era, porque nadie te dice qué es ser homosexual cuando eres pequeño. Pero leyendo un libro, decían que Chaikovski era homosexual y no sabía lo que era, tuve que recurrir al diccionario. Y de repente me di cuenta de que yo era eso también. Me había sentido solo y raro, porque en mi colegio nadie era homosexual. Tampoco lo decías. Y cuando vi que había un referente, dije: ah, pues mira, es que ha habido más gente o hay más gente como yo. Me animó a no sentirme solo. Y por eso empecé a apuntar su nombre en un papelito, que guardé con otros nombres.

Y de ahí a un blog, luego a muchos hilos de Twitter sobre grandes maricas de la historia. De hecho, el libro es como leer un gran hilo de Twitter. No es un copia y pega de la Wikipedia, como dices, hay salseo, gracejo, pero rigor y buena documentación. ¿Cómo te ha influido la red social en la escritura?

Mucho, mucho, porque la gente le encanta saber cosas. Le encanta saber historia, le encanta saber sobre cotilleos, le encanta todo lo que sea ligero. Porque claro que lo académico está ahí y al alcance de todos. Pero nadie lo consulta, ¿Por qué? Porque es muy aburrido, es muy duro de leer y no es muy divulgativo, aunque sea muy interesante. Yo cuando empecé el doctorado, estaba enamorado de la investigación académica y me parecía maravillosa. Pensé que era un buen recurso para empezar a escribir el pódcast, pero me di cuenta de que era muy aburrido. Era un tedio insoportable el tener que leerte esos manuales, porque hay muchas obras de referencia, muchísimas, porque las universidades estadounidenses y anglosajonas, y muchas francesas, han investigando sobre la historia queer, homosexual, desde los años 70. Y hay muchísimas obras que nadie lee, porque son difíciles de leer, porque son muy académicas. Me dije: ¿qué es lo que se necesita? Se necesita recuperar a nuestros referentes de una manera entretenida, aquí tenemos a este señor Newton, al que le estudiamos en el colegio y que nos cuenta todo sobre la gravedad y la descomposición de la luz en el arco iris. Pero nadie nos cuenta su arco iris.

¿Y cómo ha sido ese proceso de investigación, de documentación? Porque aquí se ha ocultado la homosexualidad de todos estos grandes maricas de la historia. Eran asexuales, célibes, castos o de otros, como de Shakespeare o Miguel Ángel, se han reescrito sus cartas y poemas para heterosexualizarlos

Sí, así fue literalmente. Han sido descubrimientos que se han ido haciendo durante el siglo XX y que le debemos a todos estos estudiosos de la historia queer y que yo leía porque me parecían muy interesantes, porque realmente desenterraron parte de nuestra historia, una historia que ha sido ocultada o modificada para que no constase en ningún momento su sexualidad. Y me parecía chocante, que por el hecho de tener una sexualidad diferente, personajes tan importantes en la historia como Miguel Ángel o Leonardo se les borrase parte de su personalidad. Y nosotros, tanto el colectivo como la gente heterosexual, necesitamos saber que siempre hemos estado ahí, que no es una moda del siglo XX o XXI, que todo el mundo quiere ser gay. No, es que ya estábamos aquí y de hecho sabemos que estamos aquí, no porque sepamos que Leonardo era homosexual, sino porque en época de Leonardo había leyes que nos perseguían de manera específica. Es decir: sodomitas, a la hoguera. Cuando te das cuenta de que hay leyes que literalmente dicen sodomita, a la hoguera, desde el siglo IV hasta nuestros días, hasta el siglo XIX, te das cuenta de que hemos estado ahí. Y aunque nos han ocultado nuestros propios perseguidores, nos han dado fe de existencia con sus leyes en contra de nuestra propia existencia.

Retrato de Leonardo da Vinci / Getty Images

Ahora que mencionas a Leonardo, es muy divertido el libro también porque hay unos cuantos zascas, como en Twitter. Uno de ellos a quien todavía hoy sigue negando u ocultando la homosexualidad de Leonardo.

Sí, porque son cosas muy evidentes. En la época de Leonardo todo el mundo sabía que era homosexual, le juzgaron por homosexual, todo el mundo sabía dónde vivía, con quién andaba, todo. Estaba probadísimo, tenemos testimonios de entonces. ¿Por qué dicen que era célibe si tenemos documentos que nos están diciendo que ese señor no era célibe, que practicaba su homosexualidad? Del heterosexual no decimos que no, que quizás no era heterosexual. O sea, a los heterosexuales no les ponemos en duda, por qué ponemos en duda a los homosexuales, por mucho que sean grandes representantes del arte desde el Renacimiento.

Empiezas desmontando mitos de la sociedad griega y romana, no solo en torno a la homosexualidad. Luego continúas con la Edad Media, que no fue una etapa tan oscura, tan trágica y tan gris como nos la han pintado. ¿Nos han contado mal la historia?

Nos la han contado desde el punto de vista del vencedor, entre comillas, y sobre todo de la de la mayoría normativa que es la heterosexualidad. Y, sobre todo, una heterosexualidad que tenía muy claro que la Iglesia había marcado como bandera roja la homosexualidad. Así que había que ir en contra de ella. Todo lo que se escribía, era evitando cualquier referencia a la homosexualidad, porque era un pecado terrible, estaba perseguido. Y luego tenía que ajustarse todo a lo de siempre. Queda muy manido y la gente siempre va a decir: "ya estamos, ya estamos con Irene Montero. El patriarcado". ¿Quién escribe la historia? El patriarcado, básicamente porque ni siquiera a las mujeres se les ha dado la oportunidad de escribir sobre su propia historia. Las mujeres en esto nos acompañan a los homosexuales, a las lesbianas, a las personas trans, porque se les han negado sus referentes y siempre se les ha puesto detrás de la figura masculina también.

En el libro también contextualizas la amistad, el amor y el sexo. Es decir, que no podemos mirar esas relaciones con unas lentes del siglo XXI, esto es importante.

Sí, porque el concepto que tenemos ahora de la homosexualidad engloba un concepto casi social. Nos reunimos entre homosexuales, tenemos ciertos comportamientos gregarios, etc. Esto no existía, porque uno no podía ir con sus amigos homosexuales, podía ir, pero desde luego no podía hacerlo públicamente. Es muy curioso, porque resulta que también tendemos a romantizar mucho la cuestión del amor en heterosexuales y homosexuales. El sexo es sexo y muchas veces sólo hay sexo y lo que nos define a nosotros, a los homosexuales y a las personas trans, o sea cual sea su sexualidad, o a los heterosexuales, no es el amor, sino el hecho de que nos sintamos atraídos por personas del mismo género o de otro género. No tienes por qué amar para ser homosexual y no tienes tampoco que practicar el sexo con otro hombre para considerarte homosexual. Yo de pequeño, cuando tenía nueve años y era homosexual, era homosexual sin conocer varón. Se ha romantizado mucho todo esto, eliminando todo lo sexual, para que quede todo más bonito. Ay, sí, mira, Christian Andersen, es que era un romántico empedernido, ¿no? No, este señor tenía ganas también de practicar el sexo y lo dice en sus cartas.

Es otro de los grandes maricas de la historia, Hans Christian Andersen, que ha sido muy viral estas semanas atrás por La Sirenita de Disney. El tener a una sirenita negra, que tanto ha irritado a algunas personas. Y hay quien ha respondido precisamente lo que tú recoges en el libro, cómo Christian Andersen expresó a través de sus cuentos sus amores homosexuales frustrados. Qué más da que La Sirenita sea negra, aquí la historia es otra.

Exactamente. Es que es muy curioso, porque llegamos a puntos en los que te explota la cabeza cuando tienes que explicar ciertas cosas a la gente. Lo que tú dices, la sirenita no puede ser negra. Señores, es una sirena, ¿sabes? Y Hans Christian Andersen en su tiempo no pudo expresar lo que él sentía, porque estaba mal visto, se jugaba todo su prestigio y a lo mejor hasta podía ir a la cárcel directamente. No podía salir del armario. Él se expresaba como podía a través de sus cuentos y lo hacía constantemente, y no solo en lo que tenía que ver con su sexualidad. Él era un hombre que se consideraba feo, poco atractivo, y escribe 'El patito feo', lo escribe por eso. Y ahí no vemos ningún tipo de sexualidad. Ahí vemos la frustración de una persona respecto a su físico, que también es una cosa de mucha actualidad. Sí se admite que escribió El patito feo porque era feo, pero no, La Sirenita no lo escribe porque fuese homosexual y no pudiese contar su amor a la persona a la que él quería, que era Edvard Collin. Pues es así. Lo que no podemos hacer, es tener un doble rasero para interpretar una cosa según nos convenga y otra según no. No podemos hablar de homosexualidad y menos de un señor que ha escrito cuentos para niños, ¿no? Uy, Dios mío, ¡un homosexual cerca de un niño! ¡Oh, terrible!

También es muy llamativo el del primer presidente de Estados Unidos, George Washington. Homosexual. "Un blanqueamiento hetero de manual", dices.

Bueno, ese es un blanqueamiento que pasará a los anales, literalmente. Porque es increíble todos los testimonios que en su época son tan claros, tan obvios, tan evidentes, él se reúne con su camarilla de homosexuales guapísimos. Además, y sobre todo, lo más importante, que es que es una declaración de principios. Él está en un país nuevo, en el que hay muchas libertades respecto a la Inglaterra de su tiempo. Que él coja y mande hacer nueve bustos de generales, que tenían en común no solo ser generales, sino que eran homosexuales, es tan, tan, tan, tan obvio. Su vida la llevó así, de una manera bastante libertina, en el sentido filosófico de la palabra. Es decir, que él hacía lo que le parecía. Es verdad que tuvo que casarse, porque en el siglo XIX tampoco podía hacer otra cosa. Una persona que tenía dinero, tenía que casarse y más si él estaba medrando en política o en la corte.

Terminas el libro con grandes éxitos nacionales: Francisco de Asís y Borbón, Antonio de Erauso y Miguel de Cervantes. Qué poco sabemos de este último gran marica de la historia.

Se sabe muy poco porque su obra evidentemente ha eclipsado al propio autor. Pero es muy curioso. No sólo es que sepamos ahora que las posibilidades de que él fuese homosexual sean de un 99,9%, sino que hasta los años 50, 60 del siglo pasado, no supimos que era un judío converso. Se oculta todo lo que no gusta a lo que es el sector privilegiado, el del patriarcado y el cristiano. Porque el judaísmo a la gente le parecía que manchaba, ser judío era terrible. Un español judío o descendente de judíos fatal. Y homosexual, ¿cómo va a ser así el referente de las letras españolas? El creador de la novela universal no puede ser homosexual, porque se sigue teniendo el concepto de que la homosexualidad está mal y, como está mal, atribuírselo a cualquier personaje es un insulto. ¿Cómo te atreves a decir que era homosexual? Bueno, no es que me atreva, es que ¿por qué no lo hemos dicho? ¿Quién se atreve o se ha atrevido a negarle su sexualidad? No es que me atreva a decir que era homosexual. Es que lo era. Lo que hay que hacer es atreverse a aceptar que esa persona era como era. Y Cervantes era homosexual, se movía en ambientes homosexuales. Y eso no le hace peor escritor ni peor persona, simplemente le gustaban los hombres.

William Shakespeare (izquierda) y Miguel de Cervantes (derecha) / Getty Images

Esta semana hemos conocido cómo se disparan los delitos de odio en España. La historia siempre es cíclica.

Es consecuencia directa de darle voz a ideologías fascistas, que no aceptan que haya otro pensamiento u otra sexualidad que la que ellos predican, que es la heterosexualidad y, sobre todo eso, la religión católica. Si les damos voz a los intolerantes, al final los intolerantes se crecen, porque piensan que es lícito poder alzar su voz, porque se sienten acompañados por gente que piensa como ellos. Si de repente creen que es lícito decir que ser maricón es una cosa asquerosa y que qué vergüenza, y lo van diciendo abiertamente, alguno se va a sentir con la autoridad suficiente como de partirte la cara, porque a él le parece que lo que tú estás haciendo está mal. Así que no se pueden permitir discursos de homofobia, no se puede tolerar al intolerante. Esto es así. La democracia no puede permitir que haya comportamientos desde dentro de la democracia, que ataquen a la propia democracia. Y la homofobia es algo profundamente antidemocrático. Así que no podemos hacernos eco de esos discursos, salvo para condenarlos y para decir que no se puede pasar del camino que hemos recorrido durante los últimos cien años. No vamos a echar un paso atrás, vamos a seguir hacia adelante, cueste lo que cueste.

Vas por la tercera temporada del pódcast Grandes maricas de la historia y has empezado a incluir a lesbianas. Aquí no sale ninguna, ¿por qué?

Claro, tenía una visión muy centrista como homosexual, como marica, quería hablar de otros maricas como yo. Y luego me di cuenta de que estaba siendo un poco injusto y demasiado machista, en el sentido de olvidarme del resto del colectivo. Vi que el número de seguidores crecía y veía que había un porcentaje de mujeres, que ahora supera el 40%, y me encanta, me parece maravilloso. Y son parte del colectivo oprimido, ellas están con nosotros como mujeres y como lesbianas. Así que la tercera temporada la empezamos con una mujer, con una mujer además de nuestro tiempo, que es Gloria Fuertes. Mujeres invisibilizadas, maquilladas o escondidas debajo de una alfombra. El ejemplo de Gloria Fuertes es perfecto porque es esa señora tan... ¡ay, qué graciosa! Ay, qué maja esta señora, pero la han convertido en un estereotipo de sí misma. Cuando era la señora que tuvo una novia durante 15 años, con la que practicaba el sexo y su afectividad era tan plena como la de cualquier otra. Y le debemos a las mujeres esa visibilidad, a las mujeres en general y a las lesbianas más. Porque a las lesbianas también se les han invisibilizado más. Dos mujeres juntas, no pasa nada, son amigas. Es negarles su propia sexualidad dos veces. Y pensé que no podía ser, tengo que empezar a meter más mujeres.

 
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