La hostia diaria
"Ciertamente es una putada no ser dios para salirte siempre con la tuya. Hay pocas cosas tan seguras, sin embargo, como que sufrirás un chasco, recibirás una hostia; y al día siguiente, más"
La hostia diaria
Galicia
Entiendo a la gente que prefiere ganar a perder. De hecho, yo me incluyo también en ese grupo. De entrada, la derrota es siempre una malísima noticia, y de una fealdad notable, que no se caracteriza por ponerte contento. Pero ganar, ay, ganar. Ganar es otra cosa. Ganar, reconozcámoslo, es maravilloso. Puestos a elegir, quisiéramos ganar a lo que sea, y todo el tiempo. Pero contar con ello, creer que resulta un plan realizable, es de idiotas. Por eso entrenamos la frustración a diario, para aprender a perder, a levantarnos al día siguiente como si tal cosa, y no tener que cortar carreteras, como los bolsonaristas, o asaltar edificios, como los trumpistas, cuando la realidad no se comporta como tú desearías. Ciertamente es una putada no ser dios para salirte siempre con la tuya. Hay pocas cosas tan seguras, sin embargo, como que sufrirás un chasco, recibirás una hostia; y al día siguiente, más. Con un poco de fatalismo por tu parte, casi puedes adivinar los reveses diarios sin margen para el error, como aquella conocida de Iñaki Uriarte que se puso a llamar a sus amigos a principios de semana para decirles: «Me muero el jueves», y el viernes, en efecto, se vieron todos en el funeral.