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El cine español triunfa en Seminci con la Espiga de Oro para 'La imagen permanente' de Laura Ferrés

La directora catalana lidera un palmarés donde las mujeres logran los principales premios, la Espiga de Plata recae en la italiana Alice Rohrwacher y mejor dirección para la alemana Angela Schanelec y el premio del público se lo lleva el veterano y combativo Ken Loach por 'El viejo roble'

La directora Laura Ferrés (2d) posa con los actores del largometraje "La imatge permanent" (La imagen permanente), nueva baza española en la 68 ª edición de la Seminci, este jueves en Valladolid. EFE/ Nacho Gallego / NACHO GALLEGO EFE

Valladolid

En esta nueva etapa para la Seminci el cine español ha cobrado mayor protagonismo, con mucha presencia en las diferentes secciones y eso ha contribuido a que, por segunda vez en la historia del festival, gane la Espiga de Oro una película española. La directora Laura Ferrés se alza con el máximo galardón con su primera película, La imagen permanente, una propuesta innovadora que mezcla documental y ficción, que habla de la identidad, del peso del tiempo y las heridas que deja con un grupo de actrices que se ponen ante la cámara por primera vez: María Luengo, Rosario Ortega, Saraida Llamas, Claudia Fimia, Milagros Collado, Dolores Martínez.

La película cuenta la historia de una madre adolescente en un pueblo del sur que desaparece en mitad de la noche. Cincuenta años después y en el norte, una directora de casting empieza a indagar en sus recuerdos. El destino de ambas mujeres se cruza en una interesante reflexión sobre la soledad, las heridas del tiempo y el contexto social, siempre violento con las mujeres.

Ferrés, a quien conocimos gracias a su cortometraje sobre la crisis económica Los desheredados, que ganó premio en la Semana de la Crítica de Cannes, debuta a lo grande y lidera un palmarés donde las mujeres directoras copan los primeros puestos. Si la catalana recogerá esta noche la Espiga de Oro, la de Plata la recibirá Alice Rohrwacher. La directora italiana, otro de los descubrimientos de Cannes, firma en La quimera una bonita película, protagonizada por Josh O'Connor e Isabella Rossellini, sobre el amor, el dolor y el duelo ambientada en la zona rural italiana, donde los tombaroli, ladrones de tumbas etruscas, campan a sus anchas. La directora evita una simple historia de ladrones y policías y ofrece un impresionante fresco de personajes cómicos, dramáticos y pintorescos, una mezcla de Pasolini y Fellini, en una Italia rural y empobrecida, donde los perdedores tienen una oportunidad, al tiempo que se pregunta por lo individual y lo colectivo y a quien pertenece el pasado y los muertos.

La mejor directora de esta edición número 68 ha sido la alemana Angela Schanelec por Musica, una película que ya ganó el premio a mejor guion en la Berlinale por una revisión del mito de Edipo. Un niño crece con sus padres adoptivos en Grecia. A la edad de 20 años comete un homicidio. Mientras cumple su condena, se enamora y tiene un hijo con una mujer que trabaja en la prisión. Ambos desconocen una relación que hay entre ambos. Casi sin diálogo, la directora nos sumerge en este hipnótico drama de intriga que ahonda en la reflexión sobre la familia que insiste en la vigencia de los clásicos, como el mito de Sófocles, en la actualidad con el uso de planos largos, elipsis y un uso curioso de la música y el sonido.

El premio Pilar Miró a la mejor ópera prima también ha ido a parar a manos de una directora. En este caso es a la británica Molly Manning Walker por How to have sex, donde propone un recorrido eso de lo que tanto hemos discutido llamado consentimiento sexual. La directora británica, que se lleva también el premio del jurado joven, hace una enmienda a la totalidad del cine adolescente americano en una película sobre el descubrimiento sexual en medio de un viaje de fin de curso, en esos lugares llenos de alcohol y sol, que abundan en países como Grecia o España. Un retrato adolescente sobre el sexo y las dudas lo dirige una mujer, porque al romper la male gaze, tenemos una historia mucho más rica y más cercana a lo que siente una chica adolescente en una discoteca, en una fiesta o en un viaje de estudios. La directora juega con el sonido y la cámara sigue de cerca a las chicas, sin perder de cerca esa especie de poblado del oeste prefabricado

El premio a mejor guion se lo ha llevado todo un veterano, el italiano Marco Bellocchio por El rapto, un contundente thriller sobre el robo de un niño judío por la Iglesia católica. La historia se basa en un hecho real, el secuestro de Edgardo Mortara por parte del Papa Pío IX, un niño de una familia judía que acabó siendo un cura católico en el País Vasco. Un guion sobre un caso terrible, que demuestra cómo se formó Italia como país, sobre la violencia y el fanatismo religioso contra los otros, los diferentes. La historia es estremecedora, tanto, que directores como Schnabel o Spielberg estaban detrás de ella para adaptarla. Finalmente ha sido el realizador italiano, pues no se trata solo de contar un hecho escandalosos que muestra la intolerancia religiosa hacía los judíos; sino también la política y las estructuras internas de un país.

Los premios de interpretación los logran, por un lado, una actriz consagrada, la francesa Léa Seydoux, a la que hemos visto en producciones hollywoodienses como James Bond, o en películas independientes como La Bête, del francés Bertrand Bonello, por la que ha ganado este premio. Interpreta a una joven enamorada en diferentes épocas enamorada y que no encaja en la definición de mujer que cada época ha decidido para ella. Un trabajo complejo que el jurado ha querido reconocer.

Frente a ella, el premio para el británico Dave Turner, protagonista de la última película del cineasta británico Ken Loach. El combativo director cuenta en El viejo roble la amistad del dueño de un pub inglés y una joven refugiada siria y cómo ambos logran cambiar la convivencia en un viejo pueblo minero uniendo a trabajadores británicos con migrantes. Turner lleva varias colaboraciones con Loach, con quien ha trabajado en películas como Yo, Daniel Blake o Sorry we missed you. La buena noticia para Ken Loach es que su filme ha logrado también el premio del público en el certamen, lo cual significa que, como nos decía el director británico, la esperanza es la clave para lograr una sociedad unida.

Pepa Blanes

Pepa Blanes

Es jefa de Cultura de la Cadena SER. Licenciada en Periodismo por la UCM y Máster en Análisis Sociocultural...

 
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