Sociedad

El emotivo mensaje de Sara Carbonero desde el hospital: "Todos sabemos la necesidad de cariño y afecto en estos días interminables"

La periodista cuenta cómo están siendo sus últimas horas y comparte un vídeo del centro

Madrid

"Me produce una extraña alegría que en la habitación 678, justo en este momento, alguien lee exactamente el mismo libro que yo, probablemente en el mismo sofá de polipiel, con la misma incertidumbre", comienza relatando Sara Carbonero en sus redes sociales. En ningún momento dice que esté en un hospital, pero todo lo que cuenta lleva hasta allí: "En los pasillos y en la cafetería me cruzo con muchísimas personas que siempre dejan paso en el ascensor y saludan sonrientes, como lo hago yo. Son los “códigos” de este lugar, donde todos sabemos la necesidad de cariño y afecto en estos días interminables. Entre estas paredes se valora mucho más cualquier gesto, cualquier detalle, cualquier soplo de aire fresco. Cualquier buena noticia", prosigue.

En 2019, la periodista fue operada de un cáncer de un ovario y tres años después, en 2022, tuvo que volver a ser intervenida tras una revisión. En esta ocasión no detalla por qué está en el hospital, se centra en contar cómo es el lugar en el que está: "En la sala de al lado, han puesto unos juegos y unos libros para que la gente pueda matar el tiempo ahí. Ayer por la tarde me acerqué un rato y vi a un señor que no podía caminar, ni hablar, jugando al dominó con su nieto. Creo que este último se dejó ganar porque bromeaban sobre el asunto".

Acompaña sus palabras de un vídeo en el que muestra una mesita con un aparato de música en el que suena una canción de uno de los CDs que hay al lado: "Todos son de música clásica, elijo uno de Haydn porque me recuerda a los viajes en coche de pequeña. Y acabo pinchando para toda la planta".

"A través de la ventana observo que la gente en la calle está de manga corta y yo duermo con dos mantas"

En uno de los párrafos que más hacen pensar en que se encuentra en un hospital habla de "los ramos de flores inundan las habitaciones y traen la primavera a cada rincón gris". A través de la ventana observo que la gente en la calle está de manga corta y yo duermo con dos mantas. Lo de dormir, es un decir. En la tienda de abajo he comprado unos crucigramas pero me puede el Candy Crush", reconoce.

Las noches se le deben estar haciendo especialmente duras pero encuentra ánimo en los detalles más pequeños: "De madrugada voy a la máquina dispensadora caminando descalza por el suelo de granito y encuentro las galletas que me gustan. Nunca me supieron tan bien".

Cuenta también que en la puerta de una de las habitaciones cuelga un cartel que reza: "Bienvenido a mi mundo, no es muy grande pero al menos gira". Y que ya con la noche bien entrada, abre a la vez "el sofá cama y el libro" que le tiene absorta: "Leo uno de los proverbios, que dice: "Allá va la lengua donde duele la muela". De primeras reconozco que no lo pillo porque me estoy quedando dormida, pero rápido capto el mensaje".

Termina con una ensoñación y una pregunta: "Cierro los ojos pensando en que estoy cerca del mar con una Super Bock. Por último, abro IG, llego a una ilustración de Mafalda y la leo en voz alta. "¿Pensaron alguna vez que si no fuera por todos nadie sería nada?" Buenas noches".

 
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