"Un alimento enriquecido con proteínas tiene otros compuestos para mejorar su sabor": la letra pequeña de los "high protein"
Los expertos advierten de que estos productos pueden ser ultraprocesados y aseguran que con la dieta mediterránea obtenemos el aporte proteico necesario de forma natural

"Un alimento enriquecido con proteínas tiene otros compuestos para que sea más palatable": la letra pequeña de los "high protein"
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Madrid
"Los productos proteicos han pasado de ser exclusivos para personas con fines competitivos como el culturismo a estandarizarse su adquisición por el consumidor habitual", explica Luis Cañada, experto en nutrición, marketing y fundador de FITstore. Según un estudio de esta firma publicado el año pasado, la compra online de alimentos enriquecidos con este macronutriente aumentó en un 22,4% en 2023 con respecto al año anterior: "Ese dato sigue en ascenso y en todo el territorio. Además de gestionar nuestra propia web, llevamos diferentes marcas relacionadas con el lifestyle.
Madrid y Barcelona concentran en torno a un 35% de su consumo por la alta densidad poblacional". Les siguen las provincias de Valencia y Alicante, además, Cañada apunta al crecimiento "espectacular" que han experimentado Cantabria y el País Vasco. No obstante, precisa, la tendencia es el incremento de la compra electrónica de estos comestibles proteicos en todo el país. Estos datos sobrepasan las transacciones digitales y llegan a los puntos físicos de venta, donde las marcas habituales que ocupan los lineales de los supermercados aprovechan este "boom": "Los productos especializados suelen venderse online y tienen éxito, por eso, muchas marcas blancas se han subido al carro".
Tras los alimentos light "0 grasas" o los "sin azúcar", que contienen sustitutivos como edulcorantes y que son perjudiciales si abusamos de ellos, ahora están de moda los productos "high protein" al asociarse a un estilo de vida "fitness". Por ello, la industria alimentaria ha detectado que la proteína es un reclamo para todas aquellas personas que tienen como eje un estilo de vida deportivo y el fortalecimiento muscular.
Los lineales de los supermercados muestran todo tipo de alimentos con la etiqueta de "alto en proteínas" como yogures, leche, bebidas vegetales, batidos, galletas, cereales o quesos. Cabe destacar que la industria de la proteína facturó en España 342 millones de euros en 2023, según el último informe de IRI, experto en big data para las industrias de consumo. El lácteo representa el 65% de las ventas.
Saber qué comemos
Los expertos coinciden en mirar siempre el etiquetado de los productos, ya que la etiqueta de "high protein" no necesariamente significa que sean saludables. Luis Cañada recuerda que "pueden ser nutricionalmente muy buenos en cuanto a valores y nutrientes esenciales, pero que sus ingredientes no lo sean tanto".
Esto es porque, a pesar de que tengan un contenido nutricional adecuado a nivel de proteínas o vitaminas, sus componentes están procesados industrialmente o tienen aditivos que pueden ser perjudiciales a largo plazo. Aboga por hacer "el ejercicio" de ver la otra cara de los productos, darles la vuelta y consultar la tabla nutricional para "no quedarnos tan solo en la parte del marketing" que sabe cómo vendernos el producto: "La gente ve que pone proteína y ya considera que es un producto mejor que el estándar cuando realmente tampoco tiene que ser así".
En esto hace hincapié Carmen Aragón, vocal del Comité Gestor del Área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN): "Al final, un alimento enriquecido en proteínas es un alimento que no es natural, es procesado y probablemente ultraprocesado al que se le añaden otros componentes para que sea más palatable y que guste más consumirlo".
Consecuencias de la ingesta excesiva
La OMS establece entre 0,8 y 1 gramo la ingesta diaria de proteínas recomendada para un adulto sano. Esta cantidad se puede incrementar en caso de enfermedad aguda o en personas que practican deporte en muy alto nivel. "Las proteínas tienen una función estructural, dan soporte a los órganos, forman parte de las fibras musculares, participan en el sistema inmunológico y actúan, como la hemoglobina, como transportadoras de sustancias", explica la Dra. Aragón.
Nos remite a la dieta mediterránea "con gran cantidad de evidencia científica en prevención del cáncer y de enfermedades cardiovasculares o neurodegenerativas": "Lo ideal es consumir pescado 3 veces por semana, 2 o 3 veces legumbres, 2 veces carnes blancas como pollo y solo una vez carnes rojas. Podemos tomar diariamente lácteos fermentados, además de huevos y frutos secos".
La Dra. Aragón asegura que si seguimos las recomendaciones de una dieta equilibrada "no son necesarios los suplementos ni los alimentos enriquecidos con proteínas". De hecho, advierte de los peligros de superar la ingesta diaria recomendada de este macronutriente: "Su consumo en exceso de forma mantenida puede producir insuficiencia renal o la formación de piedras en el sistema excretor-renal". Igualmente, indica que un menú semanal que sea muy rico en proteínas limita el consumo de otros nutrientes y afectaría a la microbiota del intestino.




