Selecciona tu emisora

Ir a la emisora
PerfilDesconecta
Buscar noticias o podcast

Modigliani: El hombre que pintaba almas alargadas

En el París de principios del siglo XX caminaba un artista italiano, esbelto y famélico, al que llamaban Modì, un pintor incomprendido que alcanzó la fama una vez muerto

Modigliani. El pintor de los que no tenían alma

Modigliani. El pintor de los que no tenían alma

00:00:0001:37:06
Descargar

El código iframe se ha copiado en el portapapeles

Su verdadero nombre era Amedeo Modigliani, nacido en Livorno en 1884, descendiente de una familia judía culta y venida a menos. Desde niño vivió entre enfermedades y libros, entre ideales artísticos y fiebre. Llegó a París en 1906, cuando Montmartre era un hervidero de artistas y Montparnasse un futuro prometedor. Allí convivían Picasso, Utrillo, Soutine, Apollinaire, Kisling, marchantes de dudosa moral y genios que no sabían que lo eran. Modigliani, con su elegancia italiana y su mirada de príncipe desorientado, desentonaba y encajaba a la vez. Vestía como un dandi venido a menos que bebía como un condenado.

Vivía en cuartos prestados, en almacenes, en talleres abandonados, dejando tras de sí un rastro de dibujos regalados, amores imposibles y botellas vacías. Los retratos de Modigliani no se parecen a nada a sus coetáneos: cuellos alargados, ojos almendrados y vacíos. Y no solo le daba por pintar sino también por esculpir. Decían que sus figuras parecían máscaras africanas o estatuas renacentistas. Pero él simplemente respondía: “Cuando conozco el alma, pinto los ojos”. Por eso muchos de sus personajes no tienen pupilas: Modigliani solo completaba los ojos cuando sentía haber visto la esencia de la persona.

En 1917 conoció a Jeanne Hébuterne, una estudiante de arte. Él, 33 años; ella, 19. Él, enfermo y sin dinero; ella, dulce, tímida y valiente. Jeanne lo cuidó, tuvieron una hija y Modigliani la retrató más de veinte veces como quien venera un misterio. Eran pobres, pero estaban envueltos en una belleza que solo existe cuando uno es joven y el mundo todavía no se ha roto del todo.

Modigliani arrastraba desde niño una tuberculosis que, mezclada con alcohol, drogas, frío y hambre, se convirtió en una sentencia. En enero de 1920, a los 35 años, cayó en cama, delirante, recitando versos de Dante y el conde de Lautréamont. Jeanne, embarazada de ocho meses, al día siguiente se arrojó por la ventana. Tenía 21 años. La tragedia, tan brutal y tan romántica, convirtió a Modigliani en un mito. Sus amigos dijeron que él pintaba almas porque sabía que la suya no iba a durar mucho.

En vida vendió poco. Casi nada. Murió pobre y desconocido, como tantos otros genios. Hoy, sus cuadros alcanzan cifras astronómicas en subastas; su nombre aparece en novelas, películas, exposiciones y estudios. Su figura, delgada y patibularia, sigue simbolizando el ideal del artista puro, ese que lo da todo sin pedir nada.

 

Directo

  • Cadena SER

  •  
Últimos programas

Estas escuchando

Hora 14
Crónica 24/7

1x24: Ser o no Ser

23/08/2024 - 01:38:13

Ir al podcast

Noticias en 3′

  •  
Noticias en 3′
Últimos programas

Otros episodios

Cualquier tiempo pasado fue anterior

Tu audio se ha acabado.
Te redirigiremos al directo.

5 "

Compartir