Lo que esconde un nuevo corte de pelo
Raquel Mascaraque analiza el trasfondo psicológico de los cambios de look

Lo que esconde un nuevo corte de pelo
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Existe un cambio que parece sencillo pero que psicológicamente tiene mucho significado: los cambios de look: cambio de estilo, de color, de forma, extensiones, alisado… Aunque en mujeres se dé más, en hombres también pasa.
El ser humano es el único animal donde el pelo del cuero cabelludo puede crecer de forma continua durante gran parte de la vida sin estar limitado por una longitud `programada', como ocurre en la mayoría de mamíferos. En otros animales el pelo es funcional: abrigo, camuflaje, señales, pero no identidad. En los humanos el pelo es una manera de reforzar nuestra personalidad y muchas veces, de enviar un mensaje social o ayudar a ejecutar un cambio.
El plano psicológico
Desde la psicología, cortarse el pelo aparece en momentos clave: rupturas, duelos, cambios vitales. Cuando la vida se desordena, el cerebro busca una acción visible y controlable, y el pelo es perfecto porque cortarlo no duele, pero es un cambio que se ve y manda una señal de que algo ha cambiado.
Aunque el cambio sea externo, el cerebro lo vive como interno ya que el ser humano puede pensar de forma simbólica y un cambio de pensamiento es más potente si va unido a un cambio de imagen. Cuando te mires al espejo, habrá algo de la persona que veías antes que ya no está, esto ayuda a seguir hacia delante.
El papel del pelo en la cultura
En muchas culturas, el pelo es símbolo de estatus, poder o sumisión. Por ejemplo en la India, llevarlo largo y sin cortar, simboliza autoridad espiritual y el rapado puede representar una purificación. Algo que refleja la importancia del pelo es lo que ocurría en los campos de concentración nazis: rapar el pelo tenía una función psicológica. Se pretendía 'borrar' la identidad de las personas. Eliminaban uno de los rasgos más visibles para que todo el mundo se viese igual: rapados y con el mismo uniforme. Esto reduce la empatía porque es más fácil maltratar a un grupo indiferenciado.
El pelo comunica normas sociales: género, edad, clase, rebeldía... Cuando alguien cambia radicalmente de look, el entorno reacciona.
Mucho cambio radical en poco tiempo: un grito de ayuda
El pelo funciona como marcador emocional. Hay cortes que decimos que son 'de crisis' y otros 'de nueva etapa'. Muchas veces usamos el pelo para decir cosas que aún no podemos poner en palabras.
Cuando una persona acumula muchos cambios radicales en poco tiempo puede estar intentando regular un malestar interno. Funciona como un grito de ayuda no verbal, donde el cerebro busca recuperar la sensación de control mediante acciones rápidas y visibles. Estos cambios se vuelven una señal de alerta cuando aparecen acompañados de desorganización emocional, impulsividad o dificultad para integrar lo vivido.
En conclusión, cortarse el pelo no es algo superficial sino una forma de diálogo entre el cerebro, la identidad y la sociedad.




