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Hambre, infiltración y propaganda: la estrategia franquista que provocó la rendición republicana en la Guerra Civil

El historiador Gutmaro Gómez Bravo publica 'Cómo terminó la Guerra Civil Española' una investigación con documentación inédita que desmonta algunos de los relatos más extendidos sobre la derrota de la Segunda República

Madrid

Acaba de publicarse en España Cómo terminó la Guerra Civil, un libro llamado a convertirse en una obra de referencia para entender los últimos meses del conflicto y el modo en que el bando franquista logró una victoria total. Su autor, el historiador y catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Complutense, Gutmaro Gómez Bravo, ha tenido acceso a documentación inédita procedente del servicio de espionaje franquista, lo que le ha permitido reconstruir con detalle una estrategia de inteligencia que fue tan decisiva como las operaciones militares.

Gómez Bravo, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Complutense de Madrid, ha explicado en Hora 25 a Aimar Bretos que la investigación sostiene que la caída final de la Segunda República no fue únicamente consecuencia del avance de las tropas sublevadas, sino el resultado de una planificación minuciosa liderada por el Servicio de Información y Policía Militar (SIPM). En el centro de esa maquinaria estuvo el coronel José Ungría, una figura poco conocida para el gran público, pero clave en la creación de un sistema de inteligencia moderno, eficaz y profundamente infiltrado en la retaguardia republicana.

El libro describe cómo el espionaje franquista logró interceptar prácticamente todas las comunicaciones relevantes entre el ejército y el gobierno republicano, alimentándose de una combinación de redes humanas, delaciones, colaboración civil y cooperación internacional, especialmente con los servicios de inteligencia de la Alemania nazi. Esta capacidad permitió a los sublevados anticipar movimientos, neutralizar amenazas internas y preparar el terreno para una rendición sin mediación exterior.

¿Quién diseña y ejecuta esa estrategia minuciosa del final de la guerra?

Ahí el cerebro realmente es un coronel de Estado Mayor, que es el jefe del servicio de información y el jefe del servicio de seguridad a la vez, el coronel José Ungría. Es el jefe de los servicios de inteligencia franquista y es el que idea todo este proceso, que en realidad es una operación de inteligencia ya de la Segunda Guerra Mundial.

Él diseñó ese servicio de inteligencia franquista y tú en el libro lo describes como un servicio muy moderno.

Es un servicio muy moderno basado en la radio, en el encriptado. Estudia en la Escuela de Guerra de París con la élite de los ejércitos europeos que se van a enfrentar en Stalingrado. Y es un tipo que le da la vuelta a eso por completo.

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¿Y cómo accedían a ello? ¿eran traidores, era tecnología?

Sobre todo van por delante, no solo en material y en apoyo bélico y en financiación; van un poco por delante también en la estrategia. Y en pensar la guerra no solo en los frentes, sino en el territorio, en la logística, en las ciudades, en la población, en todo el día después.

En la población, sobre todo rural, había gente escribiendo informes de de sus vecinos, de todo el mundo

Los archivos están llenos de informes, de fichas con lo que construyen la radiografía ideológica de la ciudad a la que van a entrar.

¿Qué sucede en noviembre del 38?

Es como una tormenta perfecta porque está planificando la ofensiva de de Cataluña esa Nochebuena. Esa Nochebuena se muere Martínez Anido, que es el Ministro de Orden Público, el militar más antiguo, y esas funciones pasan a Ungría. Y por último se forma en Madrid el Consejo Asesor que va a unificar el partido Único en Madrid. O sea, triangulan de una manera bastante eficaz.

Háblame de ese consejo asesor que es una figura eh muy curiosa que lo forma gente unas élites afines a Franco, pero que se habían quedado dentro del Madrid republicano y habían mantenido posiciones de poder, de relativo poder o de acceso al poder del Madrid republicano.

Son gente del mundo anterior a a la guerra en la República. Por ejemplo, son firmantes de la CEDA, son gente de Acción Católica que queda queda al frente de de la logística de la ciudad, de las grandes empresas, aunque estén colectivizadas, llevan el metro, llevan la luz, llevan la telefonía y luego tienen cobertura diplomática. Se reúnen en la casa del del jefe del colegio de notarios al lado del Retiro muy cerca también de donde está la sede del espionaje republicano, a la que también forman parte. Entonces, toda esta gente en realidad empieza a filtrar información a Burgos y la pasa personalmente. El cuartel general de Burgos ve en ellos una posibilidad estratégica y política de primer orden.

Porque tenían información muy valiosa para los golpistas.

Tienen una información de primera mano. Lo que le falta realmente al cuartel general de Burgos es la información logística de Madrid. Ellos saben cuánto pan entra y cuánto pan se consume en Madrid y, por tanto, cuándo hay que bombardear.

Lo del pan es fundamental. Madrid cayó por el hambre en parte.

En noviembre y diciembre, que es cuando arranca todo, se llega al nivel más bajo de calorías de toda la guerra, que son 500 por persona al día. Así no hay quien aguante.

Y luego consiguen darle la vuelta al mensaje de que la culpa es de Negrín que acapara y se enriquecen con el pan. Ellos son los encargados de conducir la negociación para la rendición y la entrega de la ciudad.

Tú dices que el hambre fue el verdadero caballo de Troya. Por ejemplo, en Vallecas en diciembre del 38 hay unas una manifestación de mujeres que dice: "Oye, ya no podemos más". "O entra alimento o ríndanse ustedes"

Sí, además eso es muy evidente porque toda la defensa de Madrid siempre ha tenido una base popular. Hay una una manifestación muy, muy numerosa porque el hambre está causando unas bajas en los niños latente. No tienen ni galletas, ni leche, ni nada. Y el ejército del centro tiene que tiene que dar parte de su pan para las familias. Ese es un verdadero problema, lo saben y lo prolongan.

Y esta gente del Consejo Asesor que estaban en Madrid, que eran los que pasaban la información a los golpistas en Burgos, esta gente dice: "Apretemos con el hambre"

Sí, es que la primera reunión y la última siguen siguen aumentando esa táctica porque es la que saben que va a doblegar la ciudad. Es un poco duro, pero realmente ellos proyectan el hambre que sabe que está causando unas bajas bastante potentes.

La República asume la derrota cuando cae Cataluña.

Básicamente, sí. Un poquito antes, quizá en las altas esferas, cuando no hay intervención de las democracias. Cuando los alemanes ocupan Checoslovaquia. Lo dice Rojo: "La suerte de la República está en Checoslovaquia". Quizá a nivel popular empieza ya ahí el desapego y en las altas esferas un poquito antes.

Explícame qué fueron las instrucciones para la rendición.

Las últimas Cortes Republicanas se producen el 2 de febrero. En ellas, Negrín plantea tres condiciones para rendirse. Una de ellas es que no haya represalias. 4 días más tarde, el cuartel general de Burgos, el día 6, envía a Madrid las instrucciones para la rendición. Empiezan así, pero luego van presentando el programa de colaboración a favor de amnistía para los militares profesionales. Eso es lo que están esperando y ese es el punto de partida para la rendición.

Se lanzaban octavillas sobre los militares republicanos diciéndoles, "Si usted no tiene las manos manchadas de sangre, usted no tiene nada que temer"

Eso es. Ese mensaje lo mandan, llega prácticamente a todas partes a través de la radio y luego lo lo calculan muy bien. Lo envían con cajas que a veces parecen que son proyectiles. Igual que os mandamos las octavillas, os podemos mandar las bombas.

¿Alguna de las promesas que se hicieron para lograr la rendición se llegó a cumplir?

Prácticamente, no. Cumplieron las del castigo, las que prometían el castigo. La evacuación, que era la gran promesa para los que tenían responsabilidades militares. Pero se esfumó enseguida. Fue una represión bastante dura.

Para los que pasaron al servicio de información, pasaron de un servicio de información a otro, que es cuando termina la operación. Eso sí.

¿Hubo mucha persona que trabajaba para el servicio de información republicana que pasó al servicio de información franquista?

Prácticamente íntegro. En la última etapa lo absorbieron por completo. Es una planificación absoluta y los van aislando uno por uno y finalmente los captan hasta el punto que la reunión donde se produce la entrega republicana todos trabajan para el mismo servicio.

Uno de los grandes éxitos del servicio de espionaje franquista fue que neutralizó la diplomacia republicana hacia el exterior.

La República tiene dos bazas una vez que está hambrienta: el ejército que le queda en el centro y Levante, y el reconocimiento diplomático.

Lo que hacen fundamentalmente es aislar Londres y París. Todas las comunicaciones que emite el gobierno republicano con sus embajadas son intervenidas. Y quizá el caso más extremo, porque los británicos sí quieren que la guerra acabe cuanto antes cuando plantean una oferta de paz, que es lo que había planteado Negrín, paz sin represalias el mismo día, a la misma hora en Burgos. El Duque de Alba lo interviene y nunca llega.

El Duque de Alba era el embajador de España en Reino Unido. ¿Cómo mantuvo la República a este señor como embajador allí?

No fue la República. Es el embajador franquista que interviene la embajada republicana y realmente lo que vemos además es que hacen una campaña de imagen favorable a Franco. Aparecen en el Times y también en la prensa francesa que Franco es un jefe de Estado y esto es muy importante, hasta el punto que presenta esas condiciones de paz en el propio Parlamento británico y lo acepta.

Franco movió todos sus hilos diplomáticos para evitar que hubiera ningún tipo de mediación y específicamente la del Vaticano que parecía que estaba en marcha

Sí, volvemos a la a esa Navidad donde empieza todo. Se empiezan a mover junto con Roosevelt, los británicos y los franceses para alcanzar una tregua en la Nochebuena del 38. Y específicamente Franco le dice a Hungría que eso no puede salir de Roma.

La mediación supone para ellos alcanzar un armisticio y reconocer a la República, y no quieren. El final de la guerra hubiera tenido otra fisionomía muy diferente si esos soldados hubieran sido reconocidos como combatientes, no hubieran sido represaliados.

¿Qué papel jugó Estados Unidos en el final de la guerra española?

Estados Unidos no aparece muy próximo, pero realmente lo que sabemos en la operación de reconocimiento diplomático es que tiene que ser conjunta para que la opinión pública norteamericana acepte el cambio de imagen. O sea, si viene de la mano de los franceses, es decir, los británicos juntos, no pueden obviarlo, tienen que reconocerlo. Aún así, fueron los últimos.

¿En qué momento dejaron tirados los franceses al bando republicano?

Bastante pronto. Pero aquí están haciendo un doble juego bastante eficaz también. Hay varias escenas o varias imágenes documentadas y van a ver a Azaña y 4 kilómetros después se van a ver a al representante franquista contándole lo que les acaban de decir y están a punto de detener a Negrín en Francia.

¿La historia ha sido justa con Negrín?

Desde luego que no. En la primera etapa no. Tuvo una etapa en el exilio bastante dura, después yo creo que se rehabilitó y ahora estamos conociendo un poco un poco mejor todo la complejidad. Lo que pasa que también se creo que se ha rehabilitado a costa de otras figuras, que esto es una cosa que se hace mucho aquí. "Quítame tú que te pongo yo". Entonces, hay que verlo todo un poco en su contexto.

¿Qué has descubierto de ese archivo del espionaje franquista al que has tenido acceso que difiera de lo que tú mismo pensabas hasta ahora del final de la guerra?

Pues yo realmente las anotaciones de Franco me dejaron bastante bastante boquiabierto. Hasta el punto de tener que cotejarlo porque la verdad que es bastante clarividente. Y luego el nivel de avance de los militares es bastante. No hay nada ideológico en ellos que también dice mucho.

Explícame esto.

Hay una parte de todo esto, del Consejo asesor, que es Acción Católica que quiere, digamos, imponerse sobre Falange. Les llaman megalómanos a estos. Es un mundo muy corporativo, sin ningún tipo de empatía con la población civil y yo ahí descubrí que realmente es el proyecto que ellos tienen es una dictadura militar así: un cuartel general proyectado al Estado. Y cuando ves toda la sucesión de cómo funciona esta gente, ellos piensan que la posguerra tiene que ser así, ganar la guerra y asegurar la victoria.

¿Y qué me dices si te pregunto por las jornadas La guerra que perdimos todos? Si hay alguien que está perdido, estas son las jornadas que iba a organizar en Sevilla Arturo Pérez-Reverte, de las que se bajó Uclés, de las que se bajó Maíllo después. Tú no te bajaste, tú estás estabas anunciado e ibas a ir a a debatir.

Bueno, la guerra no la perdieron todos, como creo que demuestra este libro. Creo que nosotros tenemos que ir a este tipo de cosas precisamente a explicar nuestro nuestro trabajo. Aunque también hay que evitar polémicas

Yo iba a hablar con otros historiadores que tienen otra otra visión de las cosas y para nosotros en principio es normal. Vamos, a no ser que la gente tire objetos o algo, pues solemos hablar normalmente.

El otro día estábamos hablando con un profesor universitario de Economía y nos dice que sus alumnos son cada vez más ultraliberales. ¿Tú notas también un revisionismo en tus alumnos de la Guerra Civil, del franquismo?

Yo creo que en general, sí. Ha cambiado una generación y vienen con una convicción muy fuerte de lo que piensan, pero no sé si realmente revisionismo ideológico. Puedes hablar de por ejemplo de del nacionalismo, el nacimiento del nacionalismo, y ya te preguntan por ETA. Digo, oiga, que es que eso 100 años después. Entonces hay una contaminación de del presente en todo. Y para nosotros eso es un anatema.

O sea, que fuera de las aulas sí que ves ese revisionismo.

Hay una necesidad de aceptación de eso y yo creo que tenemos que empezar a comprender o o hacernos preguntas de una manera natural, normal. Sin rasgarnos las vestiduras por estas cosas. Y tampoco blanquear o hacer más asumible o digerible etapas que no lo fueron, etapas que nosotros no podemos volver a pasar y que cuanto más conocemos la dureza con la que fueron planificadas, creo que mejor.

Y eso también hay que hacerlo de una manera que la gente lo entienda, que a veces los académicos o el mundo universitario nos miramos solo a nosotros. Por eso también ir a sitios donde hay gente que no nos tire cosas y y podamos dialogar.

Álvaro García-Dotor

Álvaro García-Dotor

Periodista en Hora 25

 

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