La mente detrás del sistema de espionaje franquista que tumbó la Segunda República
Este militar franquista tuvo un gran papel en la rendición del Ejército Popular

El cerebro detrás del sistema que acabó con la Segunda República
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Madrid
El historiador Gutmaro Gómez ha estado en Hora 25 con Aimar Bretos tras publicar su último libro, Cómo terminó la Guerra Civil, una investigación con documentación inédita que desmonta algunos de los relatos más extendidos sobre la caída de la Segunda República y en la que ha comentado algunas de las peculiaridades de las personas que comandaron al Ejército franquista.
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Tras la investigación, Gómez ha explicado que el final de la Segunda República siempre se ha contado a partir de "una traición o un colapso", algo con lo que discrepa tras consultar la documentación a la que ha tenido acceso, "que muestra un poco lo contrario".
Informes que cambian la historia
Esta documentación, explica el historiador, indica "que hubo una rendición ordenada en las grandes ciudades y en los grandes contingentes de armamento y combatientes, y también hubo una parte internacional muy importante que conecta el reconocimiento exterior".
Gómez ha desvelado el nombre del cerebro detrás de la estrategia para acabar con la Segunda República, y no fue otro que José Ungría, el responsable de dirigir y reorganizar el Servicio de Información y Policía Militar y especialista en espionaje.
Ungría fue quien diseñó el servicio de inteligencia franquista, un equipo "muy moderno, basado en la radio y el encriptado", contaba el historiador, que ha remarcado que el coronel estaba sobradamente preparado, ya que había estudiado en "la escuela de guerra de París, con la élite de los ejércitos europeos".
El bando franquista siempre iba un paso por delante
Gómez ha enfatizado que el bando franquista iba siempre un paso por delante "no solo en material, en apoyo bélico y financiación, sino también en la estrategia y en pensar la guerra no solo en los frentes, también en el territorio, en la logística de las ciudades y en la población".
El Ejército franquista logró establecer una red en toda España, y los informes consultados por Gómez "están llenos de fichas con las que construyen la radiografía ideológica de la ciudad a la que iban a entrar".
En definitiva, la victoria franquista se explica, remarcaba Gómez, por la mezcla entre la red de espionaje y la policía política. Y en diciembre de 1938 ocurrió lo que el historiador define como "la tormenta perfecta".
El día que lo cambió todo
"Estaba planificada la ofensiva de Cataluña para esa Nochebuena; aquella Nochebuena murió Severiano Martínez Anido, el ministro de Orden Público y militar más antiguo, con lo que sus funciones pasaron a Ungría, y por último se forma en Madrid el Consejo Asesor que va a unificar el partido único. Una triangulación muy eficaz", explica Gómez.
Aquel 24 de diciembre de 1938 fue el principio del fin de la Segunda República y tuvo como cerebro al coronel Ungría, que ya en las etapas finales de la contienda participó en las reuniones con representantes republicanos para negociar la rendición del Ejército Popular.




