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Joseph Conrad, el escritor que conoció la oscuridad

Fue un escritor fundamental de la literatura inglesa… y no aprendió inglés hasta la edad adulta. Un novelista del alma humana que pasó media vida viajando en barcos

(Original Caption) 5/1/1923-Joseph Conrad, noted author of sea stories and adventures, is shown on the S. S. Tuscania arriving in New York. BPA 2 #308 / Bettmann

Conrad nació en 1857 en lo que hoy es Ucrania, en una familia polaca marcada por el exilio y la represión política. Huérfano muy joven, decidió que su destino no estaría en bibliotecas sino en el mar. A los 17 años se embarcó como marinero y durante casi dos décadas navegó por Europa, Asia, Australia y África. Fue capitán de la marina mercante y por eso Conrad no “ambientó” historias marítimas, sino que las vivió. El cansancio, la soledad, la sensación de insignificancia ante la naturaleza… todo eso aparece en sus libros con una autenticidad casi incómoda.

Uno de los datos más asombrosos de su vida es que empezó a escribir en inglés pasados los 30 años. Antes pensaba —y soñaba— en polaco o francés. Aun así, terminó produciendo una prosa densa, precisa y musical que hoy se estudia como modelo del idioma. Adopta Joseph Conrad como nombre al firmar su primera novela: La locura de Almayer. Irónicamente, odiaba escribir. Cada página era una lucha. Reescribía sin descanso, avanzaba lento, se desesperaba.

En 1890 viajó al Congo, entonces bajo dominio belga. Y eso le marcó para el resto de su vida. La experiencia lo quebró física y mentalmente. Lo que vio allí —explotación brutal, violencia sistemática, mutilaciones, hipocresía colonial— destruyó cualquier fe que pudiera tener en el ser humano y la idea de “civilización”. Años después transformó ese trauma en su novela El corazón de las tinieblas que no solo critica el colonialismo, sino que plantea algo más inquietante: el mal vive dentro del ser humano. Esa novela sirvió de argumento para la famosa película Apocalypse Now, de Ford Coppola.

Para Conrad, la sociedad era una capa frágil que podía romperse en cualquier momento. Por eso sus personajes suelen enfrentarse a decisiones límite, donde caen las máscaras y aparece lo que realmente son. No escribía para consolar, sino para mostrar. Y esa honestidad brutal es lo que ha influido en generaciones posteriores de escritores, desde Orwell hasta Graham Greene. Uno de sus pensamientos es: “En este mundo -como lo he sabido- estamos obligados a sufrir sin la sombra de una razón, de una causa o de una culpa. No hay moral, ni conocimiento, ni esperanza; Sólo hay la conciencia de nosotros mismos que nos impulsa sobre un mundo que es siempre como una apariencia vana y fugaz”.

Murió a los 66 años en Bishopsbourne, Inglaterra. Hoy Conrad sigue siendo leído, debatido y también cuestionado. Algunas de sus visiones reflejan los prejuicios de su época, pero su mirada crítica sobre el poder, la ambición y la oscuridad interior sigue siendo sorprendentemente vigente.