El lado oscuro de Cristina de Suecia: por qué acabó siendo repudiada por todos
Los rumores extendidos por las malas lenguas y su interés por lo esotérico fueron las claves del rechazo de gran parte de la población hacia la monarca

La controvertida personalidad de Cristina de Suecia
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Madrid
A lo largo de la historia, siempre han existido figuras controvertidas que han sido criticadas por la mayoría de la sociedad por el simple hecho de ser diferente, y justo este es el caso de Cristina de Suecia, reina del país nórdico durante el siglo XVII. La monarca fue criticada sobre todo por la población de Roma, en donde formó una academia real guiada por sus intereses esotéricos y culturales.
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Su actitud no fue criticada solo por la propia sociedad, sino también por figuras de la alta sociedad, incluso de la iglesia, como el propio Papa. Alejandro VII, líder de la institución durante esa época, impresionado por la actitud excéntrica de la reina sueca, describió a Cristina de la siguiente forma: "Es una mujer nacida bárbara, criada como bárbara y con la cabeza llena de bárbaras ideas".
Rumores extendidos por las malas lenguas
La figura de Cristina de Suecia fue también objeto de los rumores y mentiras extendidas por las malas lenguas que habitaban el la capital de Italia. A pesar de todas sus aportaciones culturales, la sociedad romana acabó harta de la monarca, y el jolgorio que existió tras su primera marcha del país mediterráneo no duró mucho, ya que finalmente Cristina de Suecia tendría una segunda estancia en Roma, ciudad que después cambiaría por la capital de Francia, París.
Era tal el desprecio que le tenían los italianos a la reina sueca, que le dedicaron una serie de panfletos que rezaban lo siguiente: "Llegó a Roma amiga de los españoles, católica, virgen y rica, y se va amiga de los franceses, atea, puta y mendiga".
Gran interés por el arte
Otra de las facetas más destacadas, pero también muy criticadas de Cristina de Suecia era su gusto por las artes. Su interés por el teatro o el baile eran totalmente rechazados por la sociedad de la época, que para ese entonces, consideraba que la labor del arte era una profesión de bajo nivel y de poco interés.
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Cristina de Suecia, una reina culta y excéntrica




