El actor que se atrevió a hablar de su bisexualidad en los 70 y desató un escándalo en Hollywood
Lo hizo en una época en la que Hollywood ocultaba la vida privada de sus estrellas para mantener intacta la imagen del mito

El actor que se atrevió a hablar de su bisexualidad en los 70 y desató un escándalo en Hollywood
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Madrid
A comienzos de los años setenta, cuando su carrera parecía estancada y Hollywood seguía ofreciéndole papeles de adolescente pese a haber cumplido ya los 30, Sal Mineo decidió dar un giro radical a su vida profesional. Quiso romper con la nostalgia de sus glorias pasadas y empezar de cero. Él mismo lo resumió con una frase que repetiría en varias entrevistas: "No quiero volver atrás ni un solo día, es emocionante despertar sabiendo que algo nuevo puede suceder".
Con esa convicción, Mineo se sumergió en un trabajo constante en televisión y apareció en algunas de las series más populares de la época, como Colombo, Los hombres de Harrelson o Hawaii 5-0. Pero su verdadera reinvención llegó sobre los escenarios. Se dedicó al teatro con una energía que no le había permitido el cine, dirigió varias obras y protagonizó Cuando hombres y fortuna me abandonan, un montaje que abordaba la homosexualidad en las cárceles, un tema prácticamente tabú incluso fuera de los estudios.
Fue precisamente en ese momento de búsqueda personal y libertad creativa cuando Mineo dio un paso inédito para una estrella de Hollywood de su tiempo: empezó a hablar abiertamente de su bisexualidad. Lo hizo con naturalidad y sin intermediarios, en una época en la que los departamentos de prensa se ocupaban de maquillar la vida privada de los actores para mantener la fachada del mito. Su sinceridad desató un auténtico escándalo en la industria.
Mineo había tenido romances conocidos con las actrices Tuesday Weld y Jill Haworth, su compañera de reparto en Éxodo. Pero entonces ya convivía con el actor Courtney Burr, que se convertiría en su pareja estable y lo acompañaría hasta el final de su vida. La existencia de esa relación, unida a su franqueza, lo situó fuera del refugio protector de los estudios.
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
‘Nueve semanas y media’, Sal Mineo y ‘Gunga Din’
Quizá por esa franqueza con la que hablaba de su vida, su asesinato en 1976 dio pie a una oleada de especulaciones sobre su intimidad, como si su orientación sexual bastara para explicar un crimen que jamás llegó a resolverse.




