Por qué aún no se prohibido la pesca de la angula
Mientras muchos chefs piden su prohibición total, los pescadores defienden una explotación controlada

Reportaje | Cuando la angula nos pone frente al espejo
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Madrid
La cocina suele reflejar el estado del mundo. Hace seis años, Andoni Luis Aduriz presentaba, sobre el escenario principal de Madrid Fusión, la angula encapsulada. Un plato de Mugaritz que levantó polémica porque la angula llegaba cruda a la mesa. Hoy, Aduriz es uno de los rostros visibles de la lucha a favor de prohibir totalmente la pesca de la angula y, como expresidente de la asociación Euro-Toques España, se ha unido a otros grandes nombres de la alta gastronomía, como Ángel León, Juan Mari Arzak, Maca de Castro o Pedro Subijana porque, según defiende el propio Aduriz, "no es un debate de opinión".
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"Los datos están ahí", asegura el propietario de Mugaritz. Y, efectivamente, las cifras del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES) reflejan un descenso de más del 90% en el número de angulas que han llegado a las costas europeas en las últimas décadas. De cada diez que llegaban hace 30 años, hoy solo llega una.
Pero, en el mercado, la historia es otra. El primer lote de angulas de esta temporada se subastó en Asturias por 13.000 euros/kilo. Lo que, hasta hace unas décadas, era un producto popular en las mesas del norte de España, ahora es un símbolo de lujo y estatus.
Sobrepesca y centrales hidroeléctricas
"La temporalidad y la rareza del producto son, quizá, las dos razones que explican los precios estratosféricos de la angula", explica el escritor y divulgador gastronómico Jorge Guitián, quien acaba de publicar el ensayo De lentejas y caviar (Col & Col).
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Atendiendo a los datos, lo razonable es apostar por reducir al máximo la pesca, como ya recomienda el Parlamento Europeo. De hecho, en el Principado de Asturias o en las costas de Cantabria, los anguleros tienen un límite de 30 días anuales y, en el País Vasco, el Gobierno suspendió la temporada por completo. Los pescadores llevaron la decisión del ejecutivo de Euskadi a la justicia por considerarla un "agravio" para ellos.
No son los únicos que cuestionan esa solución. Javier Botanas, director de comercio de Pescaderías Coruñesas, critica que los anguleros ya han asumido parte de su responsabilidad al reducir los días de pesca y exige que se tomen otras decisiones. Botanas defiende que el problema no es la pesca, sino la sobrepesca. Aunque, para él, hay más. "Al poner en marcha una central hidroeléctrica mueren más angulas que las que yo pueda pescar. Pero eso no se puede filmar. Lo que impacta es ver que tú te comas una", asevera.
El mercado ilegal de angulas
Además de las presas, Botana señala a la pesca furtiva como otra de las causas principales de la desaparición de la especie. Los datos del Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación señalan que el 10% de angulas que llegan a los ríos españoles mueren a causa de las centrales hidroeléctricas. En cuanto al furtivismo, desde 2011, la Guardia Civil se ha incautado de más de 24 toneladas de angulas en el mercado ilegal, por un valor de más de 82 millones de euros.
La mayoría de las comunidades autónomas rechazaron, el pasado 17 de febrero, la propuesta de prohibición del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco). En la reunión del Comité de Flora y Fauna Silvestres, las autonomías tumbaron la propuesta de incorporar a la angula en la lista de especies en peligro de extinción.

El secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, anunció, nada más conocerse la conclusión del encuentro, que el Miteco trabajará para volver a presentar la propuesta por cuarta vez.
Si decae, Morán habla de una "sentencia que parece inevitable". Pero la supervivencia de la angula, un producto que, en realidad, llega a muy pocas mesas, al final dependerá de quién acaba cediendo más: la sostenibilidad que defiende el poder público o el interés de unos pocos.




