El papel con el que Rita Hayworth llamó la atención de Hollywood antes de ser una estrella
Un pequeño papel en la película de Howard Hawks reveló el carisma que convertiría a la actriz en un icono del Hollywood dorado

La película que sirvió como trampolín esencial para la carrera de Hayworth
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Madrid
Antes de ser una de las grandes diosas del Hollywood clásico, Rita Hayworth tuvo que abrirse camino en pequeños papeles. Uno de ellos, sin embargo, se convirtió en el primer aviso serio de que la joven actriz –que todavía luchaba por hacerse un hueco en la industria– tenía una presencia magnética que la cámara no podía ignorar. Ese papel fue su participación en Solo los ángeles tienen alas, la película de Howard Hawks estrenada en 1939 y considerada una de las obras maestras de la aviación en el cine clásico.
El programa Sucedió una noche recordó que, en el momento del rodaje, Hayworth aún era una desconocida para el gran público. No era una estrella, no tenía títulos de relumbrón en su currículum y su carrera apenas despegaba. Pero Hawks decidió incorporarla al reparto en un rol secundario cargado de matices: el de Judy, una antigua novia del personaje de Cary Grant que ahora está casada con otro piloto. Una aparición breve, pero estratégica.
El equipo del programa subrayó el impacto que produjo su figura incluso con tan poco metraje. La describieron como una joven intérprete cuya fotogenia se imponía con naturalidad, capaz de llenar la pantalla en cada gesto y cada mirada. Su mera presencia generaba un punto de tensión emocional entre los protagonistas, algo que Hawks utilizó con inteligencia para añadir capas al drama sentimental de la historia.
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George Kennedy, Gonzalo Suárez y ‘Solo los ángeles tienen alas’
Aunque Solo los ángeles tienen alas estaba dominada por los trabajos de Grant, Jean Arthur y Thomas Mitchell, la película sirvió como trampolín esencial para la carrera de Hayworth. Su papel llamaría la atención de los estudios, que comenzaron a verla como un rostro capaz de encarnar deseo, emoción y misterio con una naturalidad única. A partir de ahí se desencadenaría una de las ascensiones más brillantes del Hollywood dorado, culminando en títulos como Gilda o La dama de Shanghái.




