La delincuencia organizada: de amenazar a la princesa de Holanda a la mafia siciliana
Félix Martín explica cómo llegan las bandas criminales al control estatal

Así consiguen las bandas criminales el control
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La semana pasada nuestro fiscal, Félix Martín, explicó que la delincuencia organizada no aparece con yates de lujo ni con criptomonedas y analizó paso a paso las 6 etapas. Nos quedamos en la fase seis, en la que vemos violencia visible, asesinatos de periodistas, amenazas públicas… Esto significa que las cinco anteriores ya han ocurrido y no nos hemos percatado. Pero hay una pregunta que todos nos hacemos: si el proceso es el mismo… ¿por qué los resultados son tan distintos?
¿Los modelos de las bandas organizadas son distintos?
Nuestro fiscal nos explica que esto es así, y la razón es muy sencilla: aunque el esquema evolutivo sea parecido, el contexto de cada territorio lo cambia todo.
Por ejemplo, no es lo mismo que la fase uno —la oportunidad— nazca en un territorio donde el Estado es débil (Honduras) que en uno donde el Estado es fuerte pero el comercio es masivo (Países Bajos). Las seis etapas explican el proceso. Pero el modelo explica la forma.
El ejemplo de Rotterdam
Rotterdam no es una ciudad cualquiera, es uno de los mayores puertos del mundo y una pieza clave de la logística europea. Durante años fue considerada una infraestructura casi perfecta, por eso empieza la etapa uno. La oportunidad nace de la hiperconectividad con flujos comerciales constantes, por ser una puerta de entrada a Europa. Cuando el volumen es gigantesco, el control absoluto es imposible y el crimen organizado internacional lo entiende antes que nadie: no necesita controlar el puerto, te basta con infiltrarte en el flujo, en poco tiempo se desarrollan el resto de las fases con redes especializadas en: Manipulación logística, contactos internos, transporte internacional, ingeniería financiera...
Nada de esto es improvisado, es una estructura empresarial del narcotráfico internacional. Esto lleva al resto de fases en un plazo de 10-20 años, lo que causa asombro internacional. Tras esto empieza a pasar lo que parecía impensable: asesinan a un abogado, a un periodista... Y después algo más inquietante: amenazas a la heredera al trono, la princesa Amalia. La respuesta del Estado fue inmediata: refuerzo extremo de seguridad, limitación de su vida universitaria, protección reforzada de la familia real... El mensaje institucional fue claro: la amenaza era creíble. Cuando una organización criminal amenaza a una heredera al trono no está defendiendo una ruta de cocaína, está enviando un mensaje: “Podemos llegar al corazón del Estado.”
La reacción mediática y social en Países Bajos se ha articulado en varias capas:
🔹 Sorpresa y alarma: al ver una amenaza así contra la heredera al trono, entendida como un “golpe a la sensación de seguridad”.
🔹 Debate sobre la seguridad y la normalidad: por el contraste entre la vida cotidiana neerlandesa —donde el primer ministro podía ir en bicicleta a trabajar— y la necesidad de medidas fuertes de seguridad ante estos riesgos.
🔹 Empatía social y preocupación: La propia princesa ha hablado públicamente de lo “difícil” que ha sido para ella dejar de vivir una vida normal de estudiante, lo que ha generado empatía social.
🔹 Debate institucional: Expertos interpretan estos hechos como un signo de que las organizaciones criminales han evolucionado, y ya no solo atacan intereses económicos o de rivalidad interna, han cruzado líneas simbólicas.
Rotterdam es el corazón de Europa, no un Estado frágil, resulta complicado entender este desafío. Para entenderlo, es importante tener en cuenta lo que buscan estas organizaciones:
- Primero: control de flujo. No necesitan controlar el punto de entrada a Europa pues hablamos de toneladas de cocaína que se distribuyen hacia Alemania, Francia, Bélgica, España...
- Segundo: estabilidad operativa. El crimen organizado busca previsibilidad. Cuanto más estable es el entorno institucional, mejor para el negocio, es decir: no quieren destruir el sistema. Quieren operar dentro de él.
- Tercero: capacidad de intimidación estratégica. Cuando amenazan a la familia real no intentan tomar el poder, envían un mensaje de disuasión:
La mafia siciliana
La mafia siciliana nace como estructura de intermediación y protección en un contexto de debilidad del Estado central, territorio fragmentado, desconfianza hacia las instituciones... O sea, el factor clave fue la debilidad institucional histórica. Italia se unifica en 1861, pero Sicilia nunca confía del todo en el poder central. Hay grandes latifundios, campesinos sin protección, violencia rural... en ese vacío surge una figura clave: el intermediario violento. Aún no es narcotráfico, es control social porque la mafia ofrece: protección privada, mediación de conflictos...a cambio de lealtad y dinero. Es decir, la mafia no es una banda, es una institución paralela. Y además desarrolla una cultura propia: la omertà —ley del silencio. El código de honor.
El salto internacional se da a principios del XX. La emigración siciliana a Estados Unidos lleva allí el modelo mafioso y encuentra algo decisivo: la Ley Seca. El alcohol prohibido genera un mercado ilegal y la mafia aprende algo clave: el crimen puede ser industrial. Aparecen las “familias” mafiosas en EE. UU. Es decir, Sicilia exportó el modelo y Estados Unidos lo industrializó. Cuando el narcotráfico internacional se consolidó en los años 60-70, la mafia siciliana vuelve a estar en el centro, especialmente con la llamada “Pizza Connection”: heroína que entra en EE. UU usando restaurantes como tapadera.
En los años 80 el Estado italiano decide actuar con estrategia real y crea el “pool antimafia”. Los jueces Giovanni Falcone y Paolo Borsellino entienden algo revolucionario: hay que juzgar la organización no a los individuos. El Maxiproceso de Palermo (1986-1992) sienta en el banquillo a cientos de mafiosos. Por primera vez el Estado golpea de forma estructural. La respuesta es terrorismo mafioso, por ejemplo con el atentado de Capaci. Esto ya no es negocio, es guerra y la respuesta del Estado es cambiar las reglas: régimen penitenciario, incentivos a colaboradores de justicia... Es decir, se golpeó el dinero, lo que debilitó la estructura, la mafia lo entendió y cambió de estrategia.
Actualmente la mafia siciliana no ha desaparecido, pero opera más silenciosa. Aprendió algo que Rotterdam también está aprendiendo: el enfrentamiento simbólico con el Estado puede volverse en contra.
¿En qué fase está España?
España tiene características propias: posición geográfica estratégica, puertos potentes, conexión natural con América Latina, mercado inmobiliario dinámico, turismo internacional... esto es oportunidad. Pero también tenemos instituciones fuertes, fuerzas y Cuerpos de Seguridad altamente especializadas, fiscalía especializada... esto marca diferencia.
La delincuencia organizada en España existe, la pregunta es si estamos reaccionando fase seis en algunos territorios y en qué fase se encuentran los demás. El verdadero riesgo es el de normalización, ahí empieza la anestesia y el crimen organizado prospera mejor en sociedades anestesiadas que en sociedades alarmadas.




