Matanzas y sofismas
Y ojalá Trump llegue a nombrarse a sí mismo ayatolá supremo, un cargo que, sin duda, le quedaría mejor que el actual
Matanzas y sofismas
Barcelona
Cuando aquella salvajada de la invasión de Irak, hace más de 20 años, el sofisma era el mismo. Ah, ¿te opones a la guerra? Entonces estás con Sadam Hussein, ¿no? Pues no. Ni estábamos con Sadam, ni con Bin Laden.
Ahora, otra vez el sofisma. Hay quien dice que si no acompañas a Donald Trump en sus delirios bélicos, es porque quieres que los iraníes, y sobre todo las iraníes, sigan bajo la opresión de los ayatolás.
Y no. Ojalá ese país consiga la libertad de que gozó, de forma breve, a mediados del siglo XX, hasta que Londres y Washington financiaron un golpe de estado para recuperar el monopolio petrolero de la Anglo-Iranian.
Puestos a ojalar, disculpen el palabro mal puesto, ojalá quede gente viva tras los bombardeos. Y ojalá Trump llegue a nombrarse a sí mismo ayatolá supremo, un cargo que, sin duda, le quedaría mejor que el actual.
Será que me hago muy mayor, pero hasta siento un poco de nostalgia por aquella carnicería absurda de Irak. Aunque fuera un desastre y un crimen, y fue ambas cosas, aquello parecía un poco más ordenado que esta guerra que parece dirigida por un chimpancé con una pistola y cuyos objetivos cambian cada día.
No sé qué pasará. Supongo que nadie lo sabe. Quizá lo mejor sea disfrutar de este momento. Apreciar lo que tenemos, incluyendo todos los problemas, que son muchos. Porque es bastante probable que en pocos meses sintamos nostalgia de aquellos buenos tiempos, o sea, de estos de hoy. No se habrá resuelto ningún problema y sufriremos, me temo, gravísimos problemas nuevos.
Me llamo Enric González. Les deseo que no piensen en la acumulación de muertos y heridos, que no piensen en cómo se pondrán el petróleo, los precios y las hipotecas, y disfruten del fin de semana.