La ‘Campana Gorda’ de la Dives Toletana
España es tierra de campanas. Lo confirmó un inventario realizado en 2007 en las 95 catedrales del país: 1.076 campanas censadas. Pero ¿Quién la tiene más grande… y más gorda? La respuesta resonó clara y rotunda en la Catedral de Toledo.

Imagen de archivo de la campana gorda de la Catedral de Toledo / Catedral de Toledo

Allí vive La Gorda, también conocida como Campana de San Eugenio, un monstruo de bronce con 2,93 metros de diámetro y 17,5 toneladas de peso (1.543 arrobas, que dicho así impone todavía más). Fue fundida en 1753 y salió del molde con un dicho tan popular como deslenguado: “Caben siete sastres y un zapatero, también la campanera y el campanero”. Vamos, que no se andaban con medias tintas.
Subir semejante mole a la torre de la Dives Toletana (nombre que significa la rica toledana), no fue tarea fácil. El historiador Luis Moreno Nieto lo cuenta con todo detalle en su libro Toledo: sucesos, anécdotas y curiosidades, diciendo que siete días tardaron en arrastrarla hasta la plaza del Ayuntamiento, entre lluvias, curiosos y una expectación desbordada. Para la fase final hubo que desplegar medios casi navales: un alférez de fragata, tres guardianes de navío, un contramaestre, un patrón de pontón y 22 marineros llegados desde Cartagena, además de unos 200 hombres de la zona. Todo ello para completar la hazaña en solo cuatro horas. Eso sí, con silencio absoluto. Y, mientras tanto, en la plaza no se dejó de rezar ni un solo momento. Por si acaso.
La primera vez que La Gorda hizo oír su voz, el sonido llegó a kilómetros de distancia. La vibración fue tan brutal que numerosos cristales de Toledo se rompieron y varias parturientas parieron. Aquello no era un tañido, era un aviso sísmico. Lo irónico es que, después de tanto esfuerzo, solo sonó dos veces. A los dos meses de su estreno, al anunciar la festividad de Santa Leocadia, la campana se quebró. Muchos respiraron aliviados. La fisura en el bronce, que alcanzó hasta 1,5 metros, la dejó muda, convirtiéndola en un icono del "fiasco" barroco.
Durante años la campana permaneció casi olvidada, hasta que el 19 de septiembre de 2011 volvió a abrirse al público. Hoy se puede visitar subiendo por una escalera de caracol. La grieta sigue ahí, pero sus dimensiones continúan impresionando… y las vistas desde el campanario son un regalo añadido.
Ahora bien, la campeona mundial está en el Kremlin de Moscú, con 216 toneladas de peso. Pero la catedral de Toledo tiene muchos más encantos y atractivos que su campana porque en 2026 conmemora el VIII Centenario del inicio de sus obras en el año 1226 que cambiaría para siempre la historia del arte y de la fe en España: la construcción de su impresionante Catedral Primada.




