Mario Trigo, ilustrador: "La Iglesia en la Edad Media convirtió al lobo en un símbolo de herejía y brujería, incluso con connotaciones políticas que llegan hasta hoy"
'La espera' es un cómic fantástico que desmonta prejuicios y bulos sobre el lobo ibérico, defiende su protección, el respeto por la naturaleza y la contemplación. Además, está atravesado por la memoria y la paternidad
Mario Trigo, ilustrador: "La Iglesia en la Edad Media convirtió al lobo en un símbolo de herejía y brujería, incluso con connotaciones políticas que llegan hasta hoy"
Mario Trigo es traductor y se dedica a la ilustración, el diseño y el cómic en el mundo editorial y periodístico. Nació en Torrelavega, Cantabria, en 1980, el año en el que murió Félix Rodríguez de la Fuente. El naturalista le influyó mucho, a él y a toda una generación. "A mi hermano y a mí solo nos faltaba un altar en casa, básicamente. Teníamos todas las colecciones de todas las cosas y compartíamos esa pasión constantemente", confiesa.
Una institución, pero ¿cómo ha envejecido? ¿Sería hoy un posible votante de la extrema derecha? "No sabemos", responde Trigo. "Yo me he hecho esta pregunta, qué pensaría Félix sobre ciertas cosas hoy en día, como cuestiones de biología y de la conservación de lobos. Porque Félix ha sido muy utilizado como una especie de estandarte en las diatribas sobre cómo gestionar la convivencia entre lobo y ganadería, por ambos bandos. Félix representaba un equilibrio entre un respeto o una comprensión de los intereses de la gente del campo y una gran defensa del lobo. Pero no sabemos cómo hubiera evolucionado su pensamiento como hombre científico, como comunicador, con respecto a cuestiones de la naturaleza que han ido variando y que ahora entendemos con mucha más claridad, como la evolución del calentamiento global y de la crisis climática".
Mario Trigo nos atiende por videollamada desde Cerdeña, donde reside junto a su mujer y su hija Emilia. En 2015, viajó por encargo de Altaïr Magazine a Riaño para documentar los avistamientos de las nuevas camadas de lobos con Wildwatching Spain. Esa experiencia la ha volcado en un cómic, La Espera, con Garbuix Books. La novela gráfica repasa el significado que ha tenido el lobo en diferentes culturas y momentos de la historia, hasta llegar a la actualidad y el debate que genera la protección de la especie en Europa en general, pero en España en particular.
Cubierta de 'La espera', de Mario Trigo / Mario Trigo
Recoges una cita muy interesante de la historiadora Erica Fudge: "los humanos no viven tanto con criaturas biológicas como con seres construidos dentro de los marcos culturales humanos". ¿En qué momento se convierte el lobo en el malo del cuento, que es como se titula el capítulo tres? Un animal terrorífico en dibujos animados, cuentos infantiles o fiestas populares. ¿Por qué cambia el marco cultural, los valores que representaba el lobo?
Mario: Va variando en el tiempo y en muchas regiones del mundo, porque es un mito con muchas capas y a veces unas salen a la luz con más fuerza que otras. En nuestra cultura está muy vinculado con la domesticación de otros animales. Desde el momento, en el Neolítico, en el que en Oriente Medio nos volvemos una cultura más agropastoral y, entonces, el hecho de que un lobo se coma una cabra no es ya una competición por cazar un animal que nosotros queríamos cazar también, sino que directamente ha entrado en algo que se ha convertido en la base de nuestra economía de un modo muy fuerte.
Todo eso va filtrando nuestra concepción cultural y de lo material va a lo cultural, a las leyendas, a las fábulas y ahí escogemos al lobo como un vehículo para muchas otras cosas. Por ejemplo, las fábulas de Esopo, que son la base que hoy en día tenemos muchas veces para pensar acerca de cómo se comporta el lobo, son fábulas que no hablan en absoluto del lobo. Como tampoco hablan del cuervo o del zorro en cuanto a animales, sino que hablan de las personas, hablan de nuestros vicios, de nuestra codicia, de nuestra vagancia, de nuestra crueldad. Ahí empieza la construcción del mito del lobo malo.
Aún así, durante mucho tiempo para las culturas europeas sigue siendo ambiguo, sigue siendo un animal que da miedo, que es un mensajero del mundo de los muertos, que es un animal de mal augurio, pero también es una fuente de orgullo, es un animal poderoso, es un animal un poco totémico para muchas culturas todavía europeas.
El gran giro hacia la maldad más absoluta, si podemos llamarla así, tiene que ver con la unión entre estas ambigüedades y una visión religiosa cristiana que se desarrolla mucho a lo largo de la Edad Media, sobre todo asociada a ciertos cambios en nuestra relación con el paisaje, en nuestro acceso al bosque y a sus recursos. Ese momento en el que la Iglesia codifica un modo de hablar por el cual el lobo se vuelve un símbolo de la herejía, se vuelve un símbolo de la brujería, se vuelve un símbolo incluso de cuestiones políticas. Llamar a alguien lobo voraz en la Edad Media, en ciertos contextos, es un modo de criticarlo políticamente. A un gobernante que no es justo o a un obispo que está saliéndose del del camino recto. De ahí la bola de nieve sigue adelante a través de nuestros cuentos populares y de una relación más tensa cada vez con el entorno natural.
Del lobo en los cuentos de Perrault o de los hermanos Grimm, hasta Angela Carter, que dice que Caperucita se folla al lobo. ¿Estamos en un nuevo marco cultural marcado por el feminismo?
Mario: Por supuesto, por supuesto. Angela Carter, bueno, para mí fue un momento muy bonito dibujar esa página y poder meterla, porque la tenía muy presente mientras escribía, es una escritora a la que admiro mucho y para quien no la haya leído, que se vaya a la librería de confianza a comprarse La cámara sangrienta o se vea En compañía de lobos, la peli de Neil Jordan en la que ella participó, como guionista, adaptando sus propios cuentos. Ella hace un trabajo precioso reconstruyendo muchas de estas historias populares y especialmente las que tienen que ver con los lobos a través del icono de Caperucita Roja.
El feminismo se ha apoderado también. Hay un aspecto que quería haber tratado en alguno de los capítulos del libro y, al final, por compresión de temas y por no extenderme demasiado para el lector, por piedad hacia el lector, no incluí. Tenía que ver con el tratamiento incluso lingüístico del Caso de La manada que ocurrió en Pamplona hace unos años y la diferente utilización del término manada. La reapropiación por parte del feminismo también en su respuesta hacia la violencia, hacia la agresión sexual que había supuesto ese caso del término manada. Y de la protección que eso implica. Seguramente hay ahí un un filón muy interesante.
En ese viaje no llevabas cámara de fotos, ¿dibujaste durante tu estancia allí?, ¿te has apoyado también en la fotografía para completar las ilustraciones o cómo ha sido ese proceso creativo?
Mario: Intenté basarme mucho en los dibujos que hice allí en el campo. Llevaba mi cuaderno, mis acuarelas y en la espera, precisamente como escribo en el libro, que es tan lenta, que requiere esa paciencia, hay tiempo para dibujar. Hay momentos en que tienes que cambiar de velocidad muy rápidamente, eso sí, porque hay largos ratos en los que no pasa nada, después momentos en los que parece que pasa algo y si tu mano y tu lápiz está intentando acompañar eso, cada vez que miras, es un ejercicio para un dibujante muy divertido, un reto.
Entonces, yo me basé mucho sobre esos dibujos de campo, pero luego lo reforcé también con algunas grabaciones que se habían hecho esos días en ese mismo entorno. Con fotografías realizadas en el entorno, como las maravillosas fotografías de Andoni Canela, que es un fotógrafo de naturaleza que conoce muy bien al lobo y la montaña de Riaño. Intentando llevar un camino equilibrado para que las referencias no ahogasen la espontaneidad del dibujo. Me he basado más en el recuerdo, en ese sentido, para mantener una cierta frescura en el dibujo.
Página de 'La espera', de Mario Trigo, editado por Garbuix Books
También recoges fotografías reales, documentales, sobre las protestas en Riaño por la construcción de la presa y el pueblo original que quedó sumergido. Germen de un movimiento ecologista allí. ¿Qué fracaso supuso este hecho y por qué es una brecha que no se ha cerrado del todo?
Mario: Esa es una impresión que a mí me quedó haciendo toda la investigación y que cuando vuelva a Riaño con el libro en la mano, como espero hacer este verano, también quiero volver a explorar, hablando con más con los riañeses. Hay esa sensación de que El Riaño nuevo sanó una herida material, porque las personas que habían sido expulsadas de sus pueblos habían recibido una indemnización y se les ayudó a reinstalarle en el nuevo pueblo construido más arriba, pero hay algo que no acabó de producirse de un modo limpio. Hay un recuerdo triste de cómo se hicieron las cosas, de esa violencia, de esa militarización, de la expulsión del pueblo que nacía también de un problema de extensión en el tiempo.
La espada de Damocles se había pendido sobre la cabeza de Riaño durante demasiado tiempo. La generación que sufre más directamente en sus carnes la expulsión del pueblo, es una generación que no ha firmado el pacto de vale, aceptamos una indemnización y nos vamos. Es una generación más joven que daba por sentado que algo que se había extendido tanto en el tiempo no iba a realizarse. Que no se iba a realizar con ese deje autoritario, cuando ya habíamos entrado en democracia. Eso produjo un shock, un shock que yo creo que se perciben todavía sus ecos en Riaño.
"La historia avanza y la memoria retrocede". Con esta frase cierras el capítulo del fracaso de Riaño. ¿Es difícil defender al lobo en estos tiempos de manipulación de la historia o de desmemoria?
Mario: Es difícil, pero es necesario. Quizás no es tan difícil porque trabajamos sobre la base, estábamos hablando antes de Félix, trabajamos sobre la base de un momento histórico que se ha continuado ya desde hace 50 o 60 años en toda Europa, no solo en España, de revalorización del lobo, de defensa del lobo. Se vuelve difícil defender al lobo cuando el lobo acaba dentro de la gran olla de toda una serie de problemas mezclados en medio de muchas otras cosas. Que en ciertos sentidos es inevitable, porque el lobo es símbolo de muchas cosas para nosotros. Pero cuando está todo atado a muchos otros problemas, hacer una defensa limpia del lobo no es posible.
Lo que es importante y lo que es posible es hacer una defensa conjunta de varias cosas y entender la complejidad. Decir que si se defiende al lobo, es por esta razón que tiene que ver con el equilibrio de los hábitats, que tiene que ver con las transformaciones del ambiente, que tiene que ver con la España vaciada y la despoblación, que tiene que ver con la transformación de nuestros sistemas de producción de alimentos, etcétera. En ese sentido se vuelve difícil defender al lobo, porque defender cualquier causa compleja es difícil hoy en día, ¿no? Requiere una pausa, una claridad y un tiempo para analizar con serenidad las cosas que nuestro ecosistema de comunicación, nuestros hábitos diarios están poniendo en peligro. O directamente ha arrasado, nos cuesta mucho entrar a hilar fino sobre las cosas y es necesario hilar fino para defender al lobo.
"La espera para la observación es muy similar a la de la caza. Exagerando, podríamos decir que solo cambia el gatillo que se aprieta al ver el animal", leo. Cuentas cómo el cazador genera justo la situación de la que luego se queja el ganadero, dejan cachorros huérfanos que buscan comida fácil donde puedan. ¿Está el lobo desprotegido, protegido, sobreprotegido? ¿Es este un debate irreconciliable en España y en Europa?
Mario: Yo espero que sea conciliable. Yo creo que ahora mismo el lobo está mal protegido. Sobre este tema, una de las personas que más sabe de lobos en nuestro país, Juan Carlos Blanco, un biólogo que lleva muchos años dedicándose a él y autor de varias obras de referencia, también a nivel europeo, decía que le parecía como una condena. Que estábamos condenados precisamente a estar saltando siempre de un extremo a otro en el debate y que solo la fuerza y la radicalidad de ciertas posiciones permitía equilibrar la de las otras. Que no es un buen modo de avanzar en la gestión, en la legislación de ningún tema y menos tampoco de este. El lobo ahora no está bien protegido.
Hablabas de este problema de generar daños intentando cazarlo. Esto es uno de los problemas que se observa que genera el sistema de cupos, que es ese que se está intentando recuperar con ofensivas y contraofensivas jurídicas en los tribunales desde que se desprotegió al lobo, de nuevo, el año pasado. El sistema de cupos implica una caza que no es muy selectiva y provoca que adultos responsables de conformar y estructurar la manada fallezcan, dejando a lobeznos y lobatos de un año sin recursos para aprender cómo alimentarse con su base base de alimentación, que son los ungulados salvajes, los ciervos, los corzos, los jabalíes. Entonces, eso lleva a mayores ataques al ganado. Es algo que se ha estudiado en otras partes de Europa y que se ha visto claro, por ejemplo, en el Appennino italiano, donde hay una situación similar en cuanto a los problemas. Lo que hace que los lobos ataquen menos al ganado es que las manadas sean sólidas, que estén estructuradas y que haya un hábitat rico en ungulados salvajes, o sea, que el hábitat esté equilibrado. Esto es un modo de decir que ciertas cosas que se han visto siempre como recursos para defender al lobo no lo son.
El lobo ahora mismo está mal protegido, hay que seguir protegiéndolo hasta que nos aseguremos de haber alcanzado el límite de las 500 manadas, hasta que nos aseguremos de que la población ibérica haya tendido puentes de intercambio genético con la población europea. Porque la endogamia es un gran problema al que se enfrenta frente al lobo ibérico, el hecho de haber sido una población aislada, que necesita que haya un flujo de genes y de intercambio con la población francesa que está llegando a los Pirineos poco a poco. Eso son cosas que solo se conseguirán con una protección mayor y más sostenida del tiempo.
Página de 'La espera', de Mario Trigo, editado por Garbuix Books
A este viaje te acompañó el naturalista Mark Alonso, fundamental muchos años para recuperar el oso pardo en los Pirineos. Y hay una reflexión muy bonita sobre la paternidad en el cómic, porque tu mujer estaba a punto de salir de cuentas cuando viajaste.
Los osos pardos son ausentes e infanticidas, mientras que el lobo es un padrazo. En el cómic, tu mujer te dice que tomes apuntes de la paternidad del lobo y no del oso. Él se ríe, pero su gesto es serio, en el dibujo. ¿Temías estar ausente como un oso pardo durante el parto?, ¿cuál es esa reflexión en torno a la paternidad aquí?
Mario: Bueno, yo creo que me dibujé con ese gesto porque uno no sabe qué padre será hasta que no lo es, ¿no? Y eso implica, a veces, sorprenderse positivamente y, a veces, implica también un ejercicio de honestidad por el cual dices, "Buf, esta mochila también la llevaba y solo lo he descubierto cuando me he enfrentado a esto, ¿no?" Y a partir de ahí uno aprende y mejora.
La cuestión de la paternidad fue un tema muy intenso, obviamente, en aquel momento. Yo visitaba Riaño en este momento de efervescencia de estar esperando el nacimiento de mi hija Emilia y no podía quitarme las gafas del mito, igual que no podemos mirar al lobo sin quitarnos las gafas del mito. En esa experiencia todo lo miraba desde ese momento en el que me encontraba. Esa era la gran broma que teníamos en casa.
Por suerte, Francesca, mi mujer, entendió lo importante que para mí era el viaje y para ella también era muy emocionante. Y mi hija tuvo paciencia, al final nació un par de semanas después de que yo volviese. Y eso ya marcó un poco la tónica también en la relación familiar con este libro, que ha sido un poco un trabajo de familia, he podido desarrollar este libro gracias a su apoyo precisamente. Y a un esfuerzo conjunto de cuidados y de sostén de lo práctico que me permitió enfrentarme al reto del libro.
"Tanto lobos como lobas ocupan el liderazgo en una manada", leemos La espera. Son animales fieles, solidarios y unos padrazos, dice Mario Trigo del lobo ibérico y de su propia manada. Por cierto, ¿qué cuentos del lobo le han leído a Emilia de pequeña? ¿Se ha criado en otro marco cultural? Escucha toda la entrevista dándole al play o en tu plafaforma de audio favorita.
Página de 'La espera', de Mario Trigo, editado por Garbuix Books / Mario Trigo