El origen de la palabra baladí: todo comenzó con una estafa de monedas de oro en el Reino de Granada
El palabrista de 'SER Historia', José Luis Díaz Prieto ha contado la historia detrás de este término

Madrid
Baladí es una palabra cuyo significado actual alude a algo de poca importancia, insignificante, fútil, trivial o superficial; es decir, un término para describir cosas que no tienen valor. Sin embargo, no siempre se utilizó con ese sentido, pues su uso comenzó como consecuencia de una estafa con monedas de oro en el Reino de Granada.
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En SER Historia, Nacho Ares y el palabrista del programa, José Luis Díaz Prieto, han analizado la historia de este vocablo de origen árabe, que lleva empleándose varios siglos y cuyo significado ha ido evolucionando con el tiempo hasta llegar al que conocemos hoy.
"Es una palabra que tiene historia; ahora que se habla tanto del lado correcto de la historia, no sabemos cuál será ese lado, pero sí existe un lado verbal, y son las palabras que nos remontan a un momento concreto", explicaba Díaz.
Baladí es un término que "nos remonta al Reino de Granada, el último residuo de la ocupación islámica en la Península Ibérica, que terminó en 1492". Durante esos años, los árabes comenzaron a utilizar esta palabra, que tiene su origen en el latín, una práctica habitual entre ellos, pues "tomaron muchísimas palabras del griego y del latín", señalaba Díaz.
Una moneda que perdía valor en el reino de Granada
"En este caso tomaron del latín dupla, porque era una moneda que se llamaba dobla, ya que su acuñación había comenzado con un valor doble respecto a las monedas anteriores. Esas eran las doblas de los granadinos, y esas monedas, que tenían inscripciones en árabe, para diferenciarlas en la península se llamaban doblas baladí", relataba el palabrista.
En aquel momento, baladí hacía referencia a "algo que es de la tierra", por lo que se utilizaba con ese sentido. "De ahí viene el fenómeno por el cual la palabra baladí pasó a significar algo de baja calidad, porque las doblas baladí eran poco apreciadas", ya que estaban cortadas o limadas y, por tanto, desprestigiadas, un reflejo de la inflación de la época.
De hecho, señalaba Díaz, en las Cortes de León y Castilla, en el tomo 57, página 453, se hace referencia a estas monedas y se dice textualmente: "Muy alto señor, en las doblas baladís que hoy corren por vuestros reinos hay muchos engaños". Para el palabrista, era evidente que no había que fiarse demasiado de estas monedas, pues podían proceder del robo de oro.




