Una bella desconocida en el corazón de Palencia
La catedral de San Antolín, conocida como “la Bella Desconocida”, la tercera más grande de España, es uno de esos lugares que sorprenden cuando se observa su interior y aún más cuando se conoce su apasionante historia

La Bella Reconocida de Palencia
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La catedral que vemos hoy comenzó a levantarse en el siglo XIV (el 1 de junio de 1321 se puso la primera piedra), en pleno auge del estilo gótico. Bajo sus cimientos ya existían templos anteriores, incluido uno visigodo y otro románico. Las obras se extendieron durante más de dos siglos. Como suele ocurrir en estas construcciones largas, el resultado es una mezcla de estilos en el que predominan las líneas góticas, pero también hay toques renacentistas e incluso detalles posteriores. Ese ritmo pausado tenía mucho que ver con la financiación. Las catedrales medievales no se construían de golpe porque dependían de donaciones, del poder eclesiástico y de la importancia de la ciudad en cada época.
Si la observamos desde fuera, su fachada es sobria, casi austera. Entre las figuras exteriores hay varias gárgolas impresionantes (incluyendo demonios y esqueletos) y una que sostiene algo parecido a una cámara fotográfica, lo que resulta totalmente anacrónico en un edificio medieval. ¿Qué pasa aquí? En realidad, es una intervención moderna (de restauraciones más recientes).
Pero al entrar… cambia todo. El interior es amplio, luminoso y elegante, con altísimas columnas góticas que parecen no terminar nunca. Tiene tres naves principales y un espectacular triforio, además de un buen número de capillas laterales que albergan obras de artistas importantes.
Sin duda, uno de los lugares más fascinantes es la cripta de San Antolín, el rincón más antiguo del templo, situada bajo el coro. Se remonta a la época visigoda (siglo VII), lo que la convierte en uno de los vestigios cristianos más vetustos de España. Aquí, según la leyenda, ocurrió un hecho extraordinario al rey Sancho III el Mayor en el siglo XI y aquí se conservan reliquias de San Antolín, el patrón de la ciudad. Entrar en la cripta es como viajar atrás en el tiempo, con sus techos bajos, columnas sencillas y una atmósfera completamente distinta al resto de la catedral.
Una de las tradiciones más socorridas es la de tirar de la coleta de una de las figuras talladas en una capilla (corresponde a la coleta de la criada de doña Inés de Osorio, cuya estatua yacente es una obra de arte). La creencia popular dice que si lo haces tendrás buena suerte en los estudios.
No olvidemos que Palencia tuvo una de las primeras universidades de Europa en el siglo XIII, lo que explica por qué se apostó por una catedral de tal magnitud. Este templo cristiano produce la sensación de estar descubriendo algo muy secreto de esa “bella desconocida” ya “reconocida”. Y quizá ahí esté su magia.




