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Opinión

Oda a la bolsa de plástico

Se trata del medio de transporte más universal para eso que llamamos genéricamente«las cosas», sin las cuales la humanidad ya se habría extinguido, lo que a lo mejor también sería una gran idea

Oda a la bolsa de plástico

Galicia

La bolsa de plástico es, en esencia, una gran idea. Nos ha facilitado la vida hasta extremos inimaginables. Se trata del medio de transporte más universal para eso que llamamos genéricamente«las cosas», sin las cuales la humanidad ya se habría extinguido, lo que a lo mejor también sería una gran idea. La bolsa de plástico lo admite todo, incluidos los fajos de billetes cuando no caben en los bolsillos y han de pasar de unas manos a otras sin demasiada supervisión. Sucede algo curioso y muy injusto con la bolsa de plástico llena de dinero: la vulgaridad parece recaer en la bolsa. El maletín negro, en cambio, haciendo el mismo trabajo, posee mucha mejor imagen. Defrauda muy pocas veces una bolsa. Creo que una es cuando compras una escoba; ahí se manifiestan sus limitaciones. Hace un tiempo rompí una haciendo palanca para abrir un sumidero de la terraza. Rara vez las escobas se mueren barriendo. Me presenté en el súper con la angustia en el cuerpo. Vivo siempre ese momento con dramatismo: el de la vuelta a casa, cuando la bolsa de plástico lejos de esconder, exhibe la escoba. Me siente un poco ridículo llevándola por la calle. Es lo peor de la escoba: su traslado. Experimentas la incómoda sensación de que todo el mundo te mira con pena y piensa «Pobre: nacido para barrer». Ni que decir tiene que me encontré a un conocido antes de alcanzar el portal. Él casi sudaba de hacer como que no la veía, y yo me iba poniendo cada vez más rojo de hacer como que no la agarraba. Al llegar a casa la abandoné detrás de una puerta. La bolsa, sin embargo, la utilicé para otra cosa, pues como dijo Celaya de la poesía, está siempre cargada de futuro.